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26 mayo, 2023

Hidrógeno Verde: ¿hay potencial real o se trata de estrategias de lavado de imagen?

Recientemente el auge de proyectos de hidrógeno verde enunciados en Argentina escala al ritmo de las urgencias energéticas. Hasta ahora no hay nada concreto en funcionamiento, pero para no encontrarnos con sopresas deberíamos ir observando con responsabilidad las experiencias en otras latitudes.

Por ejemplo, la Unión Europea promociona decididamente este elemento bajo el paradigma de un supuesto impulso hacia un consumo de energía proveniente al 100% de fuentes renovables. La incógnita es cuanto hay de cierto y concreto, o si se trata de una dilación más para afrontar las urgencias climáticas y desarrollar negocios financieros vinculados a recursos naturales.

En Argentina, hace más de un año Nación anunció inversiones por 8400 millones de dólares de la firma australiana Fortescue para producir hidrógeno verde en la Patagonia, pero todo quedó en ‘la nada’ por ahora. El referente era Agustín Pichot y el ideólogo Marcelo Kloster, ex asesor del ministerio de Producción de Nación, que ahora pasó a trabajar para la organización que vende ese tipo de proyectos.

En Chubut particularmente había sobradas expectativas de posibles desarrollo  de Hidrógeno Verde atados al aprovechamiento de la energía eólica ya instalada y por instalar. Parte de esa expectativa se vinculaba en el NE provincial, a la adquisión de campos vinculados a esta empresa australiana; mientras que en el Sur se hablaba de fuertes inversiones privadas para ir diversificando la estructura de producción energética a la par del petróleo sobre todo en la Cuenca del San Jorge. Todos estos anticipos por ahora quedaron silenciados tanto desde el sector público como privado, y ni siquiera se reflotaron en el marco del entusiasmo de campaña. ¿Pero, que pasa en el resto del mundo?

Hidrógeno Verde: ¿Potencial real o lavado de imagen?

El hidrógeno, elemento más común dentro del vasto universo que habitamos, del que ocupa las tres cuartas partes, es sencillamente combinable y reactivo, y se encuentra aquí en La Tierra bajo forma diatómica (H2) y asociado casi siempre con carbono, oxígeno y otras sustancias.

Es base esencial de la molécula de agua, fracción necesaria de los compuestos orgánicos, y estandarte, especialmente desde 2020, de un cambio de rumbo altamente pregonado hacia el consumo de energía sostenible. Se presenta como gran alternativa al uso de los combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas, esencialmente) para resolver una difícil ecuación surgida de un capitalismo cada vez más agresivo que pretende un crecimiento ilimitado, al tiempo que promete eliminar completamente los residuos y emisiones.

¿Alguien encontró la panacea? ¿Será 100%  factible resolver el enunciado de la mencionada incógnita sin considerar como variable necesaria la reducción del consumo?

Los colores del hidrógeno

Incoloro, inodoro, insípido y altamente combustible, este componente que figura en el primer lugar de la Tabla Periódica, no se halla en solitario en la naturaleza, y hay que separarlo por lo tanto de los otros elementos a los cuales va asociado para poder obtenerlo en un estado puro. Con el fin de disociar este H2 de las moléculas de agua (H2O), de metano (CH4), o de otros múltiples hidrocarburos y formas orgánicas, para poner tres ejemplos recurrentes, debe emplearse un flujo de energía, ya sea esta térmica o eléctrica, que potencialmente puede provenir de fuentes fósiles, o bien de las renovables como la fotovoltaica, la hidroeléctrica o la eólica.

Clasificar pues entre un producto proveniente de energía limpia o su contrario sería mucho más sencillo y apropiado. Pero alguien decidió dificultar el tema y distinguir con nombres coloridos los matices en el método de la obtención, con efectos secundarios evidentes en la expensa de energía que podría ahorrarse el ciudadano medio, que hace esfuerzos para aproximarse a la materia desde el desconocimiento.

Se habla entonces de hidrógeno marrón (el que es obtenido a partir de combustibles fósiles), gris (producido por la vaporización, pirólisis o reformado del gas natural), azul (cualquiera de los anteriores, pero con el añadido de contar con un sistema de captura de CO2), rosa (donde la energía necesaria para proceder a la electrólisis deriva de una fuente nuclear), y verde (el único que emplea fuentes renovables para dar con el producto separando las moléculas de agua).

En el medio, y para no acabar con el sistema nervioso central de aquel que se adentre por primera vez en esta asignatura, posan aún tonalidades como el blanco, el amarillo o el turquesa, que figuran en los documentos que se adjuntan y se dejan  para aquellos más cargados de paciencia o interés.

 

Las cifras mundiales

Actualmente el mundo ya consume, cada año, más de 80 millones de toneladas de hidrógeno, que en el Estado Español por ejemplo, ya suman las 500.000. De éstas, el conjunto casi inmenso, un 99%, se producen a través de fuentes (carbón, lignito o gas natural) que originan la emisión de gases de efecto invernadero. La relación con el clima en este caso es ampliamente destructiva y perdedora.

Cuando se le añade vapor de agua al metano a temperaturas elevadas para separar los diminutos átomos de hidrógeno, se engendran 11 toneladas de CO2 por cada una de H2 que se produce. Si se opera mediante pirólisis (una descomposición de la materia orgánica ejercida sin oxígeno y por medio de la aplicación de un intenso calor), se consigue un resultado un tanto menos llamativo pero igualmente adverso (3-1 para el líder de la clasificación, los combustibles fósiles).

Por lo tanto y hoy en día, solo 800.000 de los 80 millones de toneladas del hidrógeno que se produce provienen de fuentes en teoría «renovables» y pueden denominarse como verdes.

A parte su uso posterior continúa promoviendo más que evitar, en un círculo vicioso de vertiginosa inercia, la aceleración de un desastre donde se dirime la supervivencia de la raza humana. Puesto que el conjunto de dicho H2 es empleado en un 52% para refinar petróleo, en un 43% para sintetizar amoníaco (base para obtener explosivos y fertilizantes aplicados y vendidos a un modelo agrícola industrial dañino), y un 5% se destina a la elaboración de metanol, un compuesto altamente tóxico que se usa como anticongelante, disolvente, combustible y hasta de materia prima para la elaboración de una sustancia elemental en química como es el formaldehído.

A todo ello hay que añadir que debe considerarse prioritariamente el uso de energía cuando se habla de calentamiento o emergencia planetaria, puesto que la producción, transporte, almacén y uso de esta contribuye en un 75% al pastel total de emisiones de gases de efecto invernadero que lo causan.

Promesas de Europa

Los distintos estamentos mundiales han fijado planes específicos intentando rebajar sustancialmente el promedio de emisiones, a través de la reconversión del marco de energía que ahora rige. El Pacto Verde Europeo, estipula a nivel comunitario, que en tan solo 7 años, antes de llegar a 2030, un 40% de las fuentes de energía utilizadas deben proceder de fuentes renovables, para ya llegar al 100% en el 2050.

Un objetivo altamente ambicioso, más cuando se advierte el desequilibrio existente. Algunos países como Suecia, Finlandia o Letonia cumplen ya holgadamente con la meta (60%, 44%, y 42% de producción limpia, respectivamente) pero otros como Holanda (14%), Hungría (13,9%), Bélgica (13%) o Malta (10,7%), quedan aún muy lejos del umbral marcado.

Las promesas recaen ahora encima del hidrógeno, elemento que la industria y la administración han acordado promover, y han catapultado y presentado como un redentor. 35 estados, entre ellos España, cuentan ya con Planes para desarrollar el hidrógeno verde. 500 empresas en el Viejo Continente se dedican actualmente al ámbito concreto, mientras la Unión Europea finanza con su dinero público en partidas de entre 5.000 y 9.000 millones de euros el asunto. Unas cifras que prevén situarse en 2030 al entorno de entre los 26.000 y los 44.000 millones.

La Alianza Europea para el Hidrógeno, es el marco general en el que se cobijan proyectos publicitados a bombo y platillo como lo son el BarMar (tubería de conexión submarina que ha de unir Barcelona y Marsella para transportar en teoría energía verde), el Corredor de Hidrógeno del Ebro (https://hidrogenoaragon.org/) o la Vall de l’Hidrogen de Catalunya (https://www.h2valley.cat/).

Cuando se bucea en cada una de estas iniciativas se halla la contradicción. Liderando las promesas y luchando por las subvenciones figuran magnas empresas como pueden ser Repsol, Shell o Endesa, que curiosamente tienen el nefasto honor de ser algunas de las más contaminantes y que más eficazmente contribuyen a la destrucción de ecosistemas, extracción de preciosos recursos naturales y emisión de gases de efecto invernadero.

 

Potencial real

¿Puede sin embargo ayudar esta tecnología ya indagada hace un siglo a sanar la inercia destructiva de la humanidad? Puede… pero solo en parte, y siempre acompañada de un gran cambio estructural.

El hidrógeno posee una virtud: es vector y tiene una alta densidad de energía en relación a cada kilogramo de su masa. Significa esto que contiene enorme potencial para desarrollar la función de almacenaje, y aplicarse sobre todo en procesos que precisen una gran potencia como hornos para producción de acero, o en aviones y buques de extenso tonelaje. Sin embargo es un gas que ocupa un gran volumen y en depósitos o baterías debe ser introducido a altas presiones para optimizar su contenido o bien licuado y mantenido por debajo de los -254ºC.

Desgraciadamente la termodinámica delata que en todo el proceso de uso, extracción, transporte y almacenamiento (ya que reacciona con gran cantidad de materiales y destruye a largo plazo los convencionales gasoductos) pierde un 70% en eficiencia, hecho que lo hace inviable, por lo menos de momento, como la solución mágica que se pregona.

De otro lado hay que observar que la energía renovable es también limitada. Los campos fotovoltaicos, por ejemplo, tienen una vida útil calculada de un cuarto de siglo, y se basan en procesos de depuración de un material como el silicio que demanda grandes cantidades de energía.

Además las baterías, las pilas de hidrógeno con que funcionan los vehículos ya comercializados con esta tecnología, beben de elementos raros o notablemente caros ahora mismo como lo son el platino, el litio o el titanio.

Hay que investigar nuevas maneras, otros materiales para el almacenamiento y proyectos entusiastas como la electrólisis directa a través de luz solar. Mas por encima de todo cabe alzar la vista y ver el bosque en su conjunto, pues no existen soluciones más allá de un decrecimiento controlado en este mundo de recursos limitados en el que vivimos.

Hidrógeno Verde: los anuncios de Nación sobre inversiones en Patagonia quedaron ‘en la nada’

 

¿Qué puede hacer el ciudadano ‘de a pie’ ante el entusiasmo público?

Ante la entrada en acción para preservar un Planeta que se torne sostenible a corto plazo, hay cosas que cada ciudadano puede hacer, además de informarse y desclasificar su propia opinión sobre cada tema. Algunas de las sugerencias de los expertos son:

1) Mirar con ojos muy críticos cualquier publicidad que ensalce al hidrógeno como la solución perfecta a la crisis energética.

2) Observar siempre y en cualquier caso, más allá del uso, qué cantidad de emisiones genera y cuántos recursos precisa extraer en origen la producción de hidrógeno verde.

3) Profundizar en los documentos que se adjuntan y bucear en las preguntas que sugiera la investigación.

4) Contrastar las fuentes oficiales, con aquellos documentos y opiniones difundidos por  científicos independientes.

5) Escanear cualquier nueva propuesta o proyecto desde el punto de vista del provecho empresarial o económico.

6) Difundir aquello que se vaya asimilando.

7) Apostar por las propuestas realmente sostenibles y viables más allá del lucro empresarial y el entusiasmo político.

8) Fomentar la producción y el consumo local de energía adecuado a las necesidades especiales del entorno y la comunidad a la que se destina.

9) Respaldar la idea del decrecimiento como única vía totalmente libre de emisiones.

10) Entender la economía y la felicidad más allá del lujo material y el paradigma de un acelerado e infinito crecimiento.

11) Reducir residuos propios y minimizar al máximo el consumo de productos y energía.

ENLACES DE INTERÉS:

CONFERENCIA: “El Gran Descenso. Presente y futuro de la crisis energética”. Antonio Turiel y Antonio Aretxabala (06/01/2023):
https://www.youtube.com/watch?v=85ku7JylbeA&t=7113s

CONFERENCIA: “El hidrógeno verde y otras falsas soluciones a nuestro predicamento energético y climático”. Doctor Luca Ferrari, Centro de Geociencias UNAM, México (25/03/2022):
https://www.youtube.com/watch?v=tEbPgyem45k&t=3555s

CONFERENCIA “Hidrógeno verde: un combustible sostenible para el futuro”. Antonio Chica Lara, investigador del Instituto de Tecnología Química en la Casa de la Ciència del CSIC de València (27/10/2022):
https://www.youtube.com/watch?v=5itywnbTSOs

INFORME “L’hidrogen verd a catalunya” (Generalitat de Catalunya, mayo 2022):
https://www.accio.gencat.cat/web/.content/bancconeixement/documents/pin…

INFORME “Hidrógeno: ¿la nueva panacea? Mitos y realidades de las expectativas del hidrógeno en España”. Ecologistas en Acción / Observatori del Deute en la Globalització (2021):
https://www.ecologistasenaccion.org/wp-content/uploads/2021/09/informe-…

ANÁLISIS DE EFICIENCIA DEL HIDRÓGENO REALIZADO POR EL DIVULGADOR PEDRO PRIETO PARA EL PORTAL 15-15-15 (12/07/2020):
https://www.15-15-15.org/webzine/2020/12/07/un-breve-analisis-de-la-efi…

LIBRO: “El potencial del verdadero hidrógeno verde MHVP. La planta Micro Hidrogenera Verde Pluvial”. Rafael Rojas Escudero, José Antonio Barrada Rodríguez (2021):
https://libros.cc/El-potencial-del-verdadero-hidrogeno-verde-MHVP.htm

LIBRO: “El hidrógeno verde. Manual técnico”. Antonio Madrid Vicente (2022):
https://www.casadellibro.com/libro-el-hidrogeno-verde-manual-tecnico/97…

LIBRO BLANCO CSIC “Clean save and efficient energy” (2021):
http://libros.csic.es/product_info.php?products_id=1484

 

*TO/ by Jordi Gisper