La selección española logró sellar su clasificación a la siguiente ronda gracias a un gol sobre la hora. El mediocampista Fabián Ruiz puso en ventaja a España a los 29 minutos tras aprovechar un rebote de Thibaut Courtois.
Sin embargo, a los 40 minutos del primer tiempo, Charles De Ketelaere igualó para el conjunto belga con un certero cabezazo cruzado que rompió el invicto histórico de 560 minutos que arrastraba el arquero Unai Simón en Mundiales.
En la segunda mitad, a los 71 minutos, Bélgica sufrió la sensible baja por lesión muscular de Courtois, quien se retiró reemplazado por el joven arquero Senne Lammens.
La paridad persistió hasta el tramo final, marcado por la controversia tras una jugada donde todo el banco belga reclamó un penal por mano de Rodri que el árbitro Michael Oliver y el VAR dejaron pasar. Finalmente, a los 87 minutos, Mikel Merino se vistió nuevamente de héroe para empujar un rebote largo de Lammens tras un remate de Pau Cubarsí y decretar el 2-1 definitivo.
La duda que quedó fue una mano dentro del área. Fue tras un despeje de Aymeric Laporte, cuando la pelota impactó directamente en el brazo izquierdo extendido del mediocampista Rodri modificando la trauectoria del ataque belga dentro del área. Sin embargo el juez inglés Michael Oliver y el VAR decidieron no cobrar la infracción porque interpretaron que el balón provino de un rebote muy cercano y que el jugador no tuvo intención de sacar ventaja. Una interpretación demasiado subjetiva para un partido que decidía un pase a semifinales de la Copa del Mundo, pero que fue aceptado por el equipo perjudicado sin mas reclamos.
Así las cosas, España se enfrentará nada menos que a Francia el próximo martes desde las 16 horas de Argentina, en un partido apasionante y definitorio que significará el pase directo a la final.