Inglaterra no brilla pero tiene carácter. Lo había demostrado contra México, ganando un partido muy caliente siendo totalmente visitante. Lo confirmó hoy, cuando tuvo que reponerse a muchos contratiempos para poder llegar a la tan ansiada semifinal. Ni el golazo inicial de Schjelderup. Ni el calor sofocante de Miami que en un primer momento había amenazado con retrasar el inicio del partido. Tampoco el virus que obligó a Declan Rice, una de sus principales figuras, a salir terminado el primer tiempo. Nada frenó a los ingleses para seguir en la Copa del Mundo y meterse entre los mejores cuatro.
El equipo de Tuchel se repuso a todo esto para terminar ganándole 2-1 a Noruega en prórroga. Fue un partido que arrancó con el freno de mano puesto, con los Vikingos proponiendo un 4-5-1 en bloque bajo para neutralizar las bandas de los ingleses. Pero el partido se fue armando. Lo abrió, casi sin buscarlo, un remate sorpresivo del volante izquierdo noruego. Pickford le sacó el manotazo a la pelota, que hizo una trayectoria muy extraña, pegó en un ángulo y entró. Iban 36 minutos y la cosa parecía que se iba a poner negra para Inglaterra. A Sorloth le faltó velocidad para poner el 2-0 en una contra muy clara y el 1-1 llegó en el final de la primera mitad. Jude Belingham, otra vez figura, hizo lo que mejor sabe. Se metió en el área llegando vacío, dominó para pasar a un par de defensas y definición cruzada de zurda para el empate.
Fue un cuartos de final cambiante. Tanto en el protagonismo como en las formas. En el segundo tiempo, Noruega abandonó la pasividad y agarró más la pelota. Demostró, más allá de la eliminación, que estuvo a la altura y hasta pudo haberse puesto otra vez en ventaja. Tuvo contra las cuerdas a uno de los candidatos, que se quedaba sin piernas y no encontraba aire.
A los de Haaland, justamente, esta vez les faltó ser más certeros. El goleador del Manchester City tuvo dos cabezazos que atajó Pickford. No mucho más que eso. A los 12’, a Heggem le anularon el 2-1 por una falta previa (empujón) en el tiro de esquina del propio Erling. A los 31’, Ajer metió un testazo en el travesaño. Hasta el fin del tiempo reglamentario fue casi todo de los nórdicos Con Bobb y Nusa por las bandas, con mucha más velocidad, habían lastimado a su rival.
Llegó el alargue y la clasificación de Inglaterra se empezó a consumar de una manera impensada. Nyland, quien había sido la gran figura contra Brasil, fue el máximo responsable de la eliminación de su equipo. Cosas del fútbol. A los tres minutos de iniciado, tuvo una flojísima reacción ante un remate de media distancia, dejó un rebote corto y el propio Bellingham la empujó para el gol definitivo. El 1, idolatrado hasta hace pocos días, terminó llorando desconsoladamente y abrazado por sus compañeros.
De cara a lo que viene, lo que habrá que medir es cuánto hipotecó Inglaterra jugando 120 minutos en el calor de Miami. Sin piernas y cansado, sigue con vida. Jude, otra vez, el mejor…
*Olé