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Viajes con Alma, una comunidad de viajeros solidarios 18 febrero, 2021


Viajes con Alma, una comunidad de viajeros solidarios
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La plataforma vincula a turistas que desean colaborar con instituciones del país que requieren apoyo.

Los viajes son una gran oportunidad para conocer un lugar, una cultura diferente, disfrutar de grandes paisajes, conocer gente, probar nuevos sabores o escuchar música que nos sorprenda. Y también un vehículo para compartir, descubrir, experimentar y, por qué no, ayudar a quienes lo necesiten, construyendo a su vez vínculos más fuertes e íntimos con el destino que se visita.

Con ese espíritu de “viajeros solidarios” nació Viajes con Alma, una plataforma centrada en vincular a viajeros con organizaciones sociales, fundaciones, ONGs, escuelas y otras instituciones de todo el país que necesitan ayuda.

“Somos personas con ganas de ayudar a través de lo que amamos y sabemos hacer: viajar”, cuenta Ángeles Antúnez, fundadora de la iniciativa, creada por tres protagonistas con amplia experiencia en la industria turística.

“Somos personas con ganas de inspirar a generar cambios positivos en el mundo, porque creemos que al viajar podemos ser mucho más que espectadores, podemos conectarnos con el lugar y su gente, hacer una diferencia y ser parte del cambio hacia un mundo más solidario”, añade Glenda Sandham, cofundadora del proyecto y con una extensa experiencia de trabajo en aeropuertos y líneas aéreas, en distintos países.

Diego Agüero, colaborador de la plataforma y con años de trabajo en el área de touroperadores mayoristas, y responsable hoy de una consultora de software y transformación digital relacionada con el sector, amplía: “La plataforma se basa en dos patas; por un lado, convocar a fundaciones, ONGs, clubes, escuelas y otras instituciones para que se postulen para recibir ayuda. Y por otro lado, convocar a turistas interesados en, además de visitar el destino al que viajan, colaborar y conocer de otra forma el lugar que visitan”.

Y añade que, muchas veces, para las organizaciones se trata simplemente de darse más a conocer, sentirse memos aisladas e interactuar con gente de todo el país.

 

Cómo funciona

 

El principal punto a destacar, señala Diego, es que Viajes con Alma no promueve las contribuciones monetarias sino a través de alimentos, materiales o acciones de voluntariado para realizar distintas tareas, o simplemente acompañar. “Además, buscamos que lo que se aporte se compre en el propio destino, para beneficio de la economía local”, indica, como otro punto principal.

Otro aspecto importante es que la plataforma conecta a organizaciones y viajeros en forma directa, para que quienes estén por viajar se comuniquen directamente con la institución con la que quieren colaborar, de manera de consultarles directamente cuál es la mejor manera de aportar. “Oficiamos de puente, somos un nexo entre los viajeros y las instituciones. Los contactamos para que los viajeros sepan cuáles son las necesidades puntuales que tiene cada lugar y cuál es la mejor forma de ayudar”, dice su fundadora.

La idea nació en abril pasado, cuando se ideó el proyecto y se comenzó a armar el equipo y a contactar fundaciones. En noviembre se lanzó la web (www.viajesconalma.com.ar) y se desarrollaron los sitios en Instagram (@viajesconalmaok)y Facebook y el canal de Youtube.

 

Hoy son ya 12 las instituciones vinculadas en la ciudad de Buenos Aires y distintas provincias -Córdoba, Tucumán, Buenos Aires, Santiago del Estero, Chaco, entre otras-, entre las que hay reservas ecológicas, de desarrollo de planes de reciclaje, hogares de niños o comedores. Y hay más en proceso de sumarse.

De este modo, quien tenga un viaje programado o esté pensándolo, puede buscar en el mapa que figura en la web si hay algún proyecto en la zona a visitar, y de ser así, ponerse en contacto en forma directa para que la propia gente del lugar le explique cuáles son sus necesidades y sea el propio viajero quien se acerque y entregue el aporte material o la acción de voluntariado, que puede ser en obras de infraestructura o en charlas o encuentros de distinto tipo.

“Si hay una necesidad y se genera una expectativa, tratamos luego de hacer un seguimiento y de que esa expectativa se cubra; no solamente hacer el contacto si no ir un poco más allá”, comenta Glenda.

Y Ángeles agrega que “más allá de que cada institución haga o no un registro de las personas que la visitan, nosotros sí lo iremos haciendo, con la idea de ir creando una comunidad de ‘viajeros con alma’”.

Para una segunda etapa, anticipa Diego, el plan es que las propias instituciones difundan y recomienden lugares y productores no tan conocidos de la zona en que se encuentran -un restaurante, un alojamiento, un guía o una excursión-, de manera de beneficiar a la economía local. “Queremos ir convirtiéndonos más en un círculo de ayuda que en un contacto punto a punto”, dice.

Glenda destaca estas actividades se pueden hacer tanto solo o en pareja como con toda la familia o en grupos de amigos. “Es un plus que se suma a todo viaje. Si uno viaja, por ejemplo, por 15 días, puede dedicar un día, o medio, a ayudar a alguien del lugar que lo necesita. Y hacer que el turismo sea más que contemplar, que sea participar, contribuir, ser parte y conocer más a fondo a la gente y la realidad local”.

 

*VCA, C


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