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Última actualización: 21/08/2026 19:46:04

‘Sólo sé que no sé nada’: La Mayéutica de Sócrates, el arte de enseñar sin dar respuestas

‘Sólo sé que no sé nada’: La Mayéutica de Sócrates, el arte de enseñar sin dar respuestas

Sócrates creó un método que hacía conocerse a uno mismo a través de preguntas, una técnica más que necesaria el día de hoy.

Por Yael Zárate Quezada/PS*

Hay dos grandes “ágrafos” en la historia occidental, –es decir, personas que no dejaron un escrito sobre su trabajo y que aún como dejaron un gran legado– uno trascendió como el hijo de Dios y el otro como uno de los filósofos más célebres por su manera de fomentar el conocimiento principalmente entre los jóvenes atenienses. Este hombre era Sócrates y su método era la Mayéutica.

La palabra proviene del griego maieutiké, arte de partear o ayudar a dar a luz. La madre de Sócrates, Fenareta, era comadrona, y el filósofo tomó ese oficio como metáfora de su propio método al comparar su trabajo con la de ayudar a nacer a las ideas de quien ya las concebía, aunque no lo supiera.

El arte de cuestionarte

El método socrático se apoyaba en la pregunta como herramienta central y es que Sócrates caminaba por Ágora ateniense e interrogaba a cualquiera que se le pusiera en su camino sobre qué era la justicia, qué era el valor, qué era la virtud, y señalaba las contradicciones que su interlocutor revelaba conforme intentaba responder. El propósito era desmontar certezas falsas para abrir paso a un conocimiento más honesto.

Esta técnica solía dividirse en dos momentos; Primero llegaba la ironía socrática, esa actitud en la que el filósofo fingía ignorancia y pedía que le explicaran algo con aparente inocencia, lo que obligaba al otro a formular y reformular su idea hasta toparse con sus propios vacíos. Después de haber venido la mayéutica propiamente dicha, el momento en que, una vez derribadas las certezas iniciales, cirugía un conocimiento nuevo, construido en conjunto.

«Solo sé que sé nada»

Esta es la frase que resume el espíritu socrático y que marcaba el punto de partida de todo su método. Sócrates sostenía que el primer paso hacia el conocimiento verdadero consistía en reconocer la propia ignorancia. Esa postura abriría espacio para preguntar, dudar y, finalmente, comprender.

Al igual que el Nazareno, Sócrates era crítico y por ende, incómodo al poder. Acusado de corromper a la juventud ateniense y de no reconocer a los dioses de la ciudad, Sócrates fue condenado a muerte y bebió la cicuta rodeado de sus discípulos. Incluso frente a esa condena, según narra Platón en el diálogo de Fedón, mantuvo el mismo método hasta el final, pues continuó convencido de que el examen de la propia vida debía sostenerse hasta el último momento al cuestionarlo todo.

Sin embargo, sus discípulos fueron la clave para que sus enseñanzas nos dejen el legado socrático. Como Platón, quien sistematizó su trabajo, y Jenofonte, quien también dejó testimonio escrito de sus enseñanzas.

La mayéutica se distingue particularmente por brindar herramientas para pensar por cuenta propia a partir de cuestionarnos qué es lo que creemos que sabemos y por qué lo sabemos.

En pleno siglo XXI y con la saturación de información que existe, las decisiones que son cada vez más inmediatas y por lo tanto, menos pensadas. En este caso, el método socrático recuerda que tal vez no requerimos muchas respuestas sino hacernos las preguntas correctas.

Libros sobre Mayéutica

Si bien Sócrates no escribió ningún libro, el «Teeteteto» de Platón es la obra fundamental donde Sócrates compara su método con el oficio de comadrona de su madre, ayudando a «dar a luz» la verdad en las almas.

Además, «La República de Platón» contiene varios ejemplos prácticos del método de preguntas y respuestas socráticas aplicado a conceptos como la justicia.

También la «Apología de Sócrates» escrito por Platón, describe su misión de examinar a los ciudadanos y su famosa postura sobre el reconocimiento de la propia ignorancia.

Un libro interesante sobre el tema llevado a la práctica de actualidad es «Maestría de la mayéutica Socrática”: Un Viaje en el Arte del Coaching y la Comunicación», de Juan Manuel Pérez Fernández

*PJ