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16 mayo, 2022

Pesca: llevan desembarcadas 44 mil toneladas de langostino y 32 mil bajaron por Puerto Rawson

Los rendimientos en el sector al norte del paralelo de 41º han caído y varios barcos abandonan la zona. Comienzan a prepararse para la temporada en aguas nacionales dentro de la veda, mientras se reúne la cantidad necesaria de observadores para la primera prospección.

Pesca: llevan desembarcadas 44 mil toneladas de langostino y 32 mil bajaron por Puerto Rawson

El langostino del norte ya está, como todos los años, mostrando signos de agotamiento. Cayeron significativamente los rendimientos, y sin embargo no existe apuro por decretar el cierre de esta área, dado que esa concentración no aportaría más ejemplares a la pesquería por tratarse de adultos que continuarán su viaje al norte para luego morir.

Hasta el momento, en total, se llevan desembarcadas 44 mil toneladas de langostino; 32 mil corresponden a Rawson y el resto representa lo capturado en el sector norte, unas 12 mil toneladas pescadas entre abril y los días que se llevan de mayo. El puerto de Mar del Plata fue el que recibió la mayor parte de esas capturas, superando las 3 mil toneladas, pero la zona ha dejado de ser atractiva para la flota.

Debido a los bajos rendimientos los armadores fueron decidiendo su retorno a puerto y ya varios barcos comienzan a alistarse a la espera de la apertura del sector sur, dentro del área de veda de merluza. Pero para poder concretar la apertura es necesario realizar previamente una prospección.

Desde el INIDEP solicitaron al Consejo Federal Pesquero colaboración para el embarque de observadores provinciales. Si bien es un requerimiento habitual, esta vez se hizo formalmente para garantizar el número necesario de observadores necesarios para llevar a cabo la prospección.

Todavía no se ha reunido el número necesario, pero todo indicaría que estarían próximos a conseguirlo. En el último informe presentado por el INIDEP se adelantó que la primera prospección en el sector sur podría realizarse a mediados de mayo y es probable entonces que en estos días el Consejo Federal ya establezca la fecha exacta.

Ante la dificultad que se ha tenido para reunir el número de observadores necesarios para cubrir los barcos que participarán de la prospección, existe preocupación respecto de la cobertura que podrá lograrse de las flotas fresquera y congeladora durante la temporada de invierno.

En temporadas anteriores, ante la escasez de observadores se tomaron medidas de manejo respecto del cierre y apertura de zonas que dejaron disconformes a los actores del sector, porque consideraban que se cerraban áreas donde sus capturas diferían de los datos que manejaban los investigadores. Esta es una situación que podría repetirse, dado que las decisiones se toman en base a los datos disponibles; cuanto más escasos, más difícil es tener un panorama de lo que sucede en altamar y el principio precautorio es el que debe primar.

La situación es sencilla, por ejemplo, si hay cien barcos pescando en un área habilitada y se cuenta con un solo observador, lo que informe ese único barco será el dato con el que se deberá decidir si el área permanece abierta o se cierra. Esto puede ser peligroso para otros recursos, suponiendo que no sea representativo del bycatch real en el área; o puede resultar perjudicial para la flota, si esa muestra genera un valor de pesca incidental mayor al que se da en el resto de los buques distribuidos en el área habilitada.

La autoridad de aplicación no ha podido o no supo revertir esta situación. La jefa del Programa Langostino señaló, en una entrevista realizada por este medio, que en este momento solo dos barcos cuentan con observador a bordo y que ven muy complicado que durante este año pueda disponerse de la cobertura necesaria.

“Para esta temporada no vamos a tener el número necesario de observadores, se está preparando un curso, pero no creo tengamos el 10 por ciento de cobertura que necesitamos en cada flota, que sería lo óptimo para seguir esta pesquería como corresponde”, señaló Paula Moriondo Danovaro.

El dinamismo con el que se está manejando la pesquería era un objetivo deseado que se ha alcanzado, pero al parecer el problema ahora está en la escasez de medios técnicos y humanos para sostenerlo. El hecho de tener varias zonas abiertas al mismo tiempo como ha ocurrido en temporadas anteriores puede generar mayores dificultades al momento de tomar decisiones por la falta de datos, y no se sabe aún cómo se resolverá.

El inicio de la temporada de invierno en aguas nacionales es inminente y todavía quedan muchos cabos sueltos. Los controles durante la temporada 2021 no fueron efectivos y si bien este año se están realizando pruebas con las cámaras a bordo, todavía no son una solución con la que se pueda contar en el futuro inmediato. El número de observadores es escaso y eso puede generar algunos problemas a la hora de tomar medidas de administración. Tampoco, por lo que se sabe, se estarían discutiendo nuevas formas de gestión que subsanen estas falencias.

La única alternativa que parece quedar para garantizar una explotación sustentable son las buenas prácticas de pesca que puedan asumir las tripulaciones. Más allá del interés que han mostrado los empresarios del sector fresquero en el conocimiento de la pesquería durante el último tiempo, que se produzca un cambio cultural en la forma de pescar, es por ahora una mera expresión de deseos. “Nosotros intentamos que entiendan que las prácticas responsables arriba del barco van a hacer que el recurso siga su rumbo”, nos dijo la jefa del Programa Langostino cuando abordamos el tema.

En el último informe presentado por el INIDEP, además de alertar sobre “signos de sobrepesca” han recalcado que este recurso es muy sensible y responde con rapidez a los cambios en los niveles de esfuerzo pesquero aplicados. Pero que además es una especie muy vulnerable a las variaciones ambientales, por lo que es necesario ser muy cuidadosos.

La gestión de Carlos Liberman comenzó con una biomasa y un número de ejemplares mayores a los que hoy exhibe la pesquería, lo que demuestra claramente que años de buenas capturas no significan necesariamente un manejo adecuado de los recursos. Para que la curva no siga descendiendo es necesario garantizar algunas cuestiones básicas que son resorte del Subsecretario y del Consejo Federal Pesquero y que por el momento no están garantizadas. En este contexto la responsabilidad sobre el destino del recurso parece recaer exclusivamente sobre los armadores y sus tripulaciones.

 

*RP/ by Karina Fernández