El capítulo de reclamos se suma a una trama que enfrenta al Municipio de Comodoro Rivadavia con el Gobierno de Chubut por la retirada de YPF sin remediar pasivos.
Hace unos días, un perro debió ser rescatado de urgencia peligrosamente afectado por petróleo en todo su cuerpo en una zona de la ciudad donde existen piletas precarias y filtraciones en un predio abandonado de Petroquímica.
La intervención de inspectores constataron la rotura de cercos en la zona costera y el avance de pasivos de viejas instalaciones. Ahora buscan determinar responsabilidades, pero lo que quedó en evidencia es el grado de contaminación que perdura e impacta peligrosamente en toda la comunidad.
Desde Comodoro, la secretaria de Gobierno, Jordana Mrla, confirmó la intervención de la Subsecretaría de Ambiente y el inicio de actuaciones ante Provincia para determinar responsabilidades, mientras piden a la comunidad no ingresar a zonas de riesgo.
El incidente de una mascota atrapada en una antigua instalación hidrocarburífera desmantelada, ubicada en la zona costera de la ciudad, abrió serios interrogantes sobre la responsabilidad de la empresa de bandera que decidió retirar su operatoria convencional de Comodoro para concentrar su futuro operativo en Vaca Muerta, capitalizando los brillos y bonanzas del fracking.
En Chubut, la Provincia aceptó el resarcimiento económico por la entrega de las áreas y recursos que explotaba YPF y decidió cerrar el tema. Pero este hecho circunstancial de la mascota contaminada puso nuevamente en agenda la problemática de los pasivos ambientales que no están siendo remediados. Según el reporte del episodio, el perro se había empetrolado en un predio que pertenece a la empresa Petroquímica (una unidad de negocios de YPF Química), que alberga las estructuras de una vieja planta deshidratadora operada años atrás por una firma anterior.
Durante el relevamiento realizado por el equipo técnico municipal, encabezado por el nuevo subsecretario de Ambiente, Alejandro Tula, y el área de Hidrocarburos, se constataron deficiencias de seguridad e impacto ambiental.
Se identificaron varias bateas de 5×5 metros y 60 centímetros de profundidad, construidas de forma precaria con restos de tanques desmantelados y se detectó la presencia de filtraciones de fluidos y restos de fauna sin vida, factor que habría atraído a los animales al lugar.
Si bien el sitio contaba con perímetro delimitado, el alambrado fue cortado para habilitar el paso informal hacia la costa.
Alto riesgo para la comunidad
Desde el Municipio recordaron que los yacimientos petroleros y mineros —incluso aquellos que no están en actividad— representan áreas de alto riesgo no aptas para el tránsito recreativo o peatonal. Se solicitó a los vecinos evitar romper o transponer cercados y reportar de inmediato cualquier anomalía a la Subsecretaría de Ambiente.