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1 octubre, 2021

LA GESTIÓN DEL GOBIERNO NACIONAL SE CONVIRTIRÍA EN 'BÚNKER DE CAMPAÑA' HASTA EL FINAL DEL MANDATO DE ALBERTO

Legislativas: Manzur tomó el control de la campaña del Frente de Todos y Chubut cotiza en las Generales

Por Trivia Demir

 

El nuevo jefe de Gabinete, Juan Manzur, se convirtió en coordinador nacional de la campaña de la alianza gobernante Frente de Todos, blindando a Alberto y Cristina del embate y crecimiento opositor. Una de las primeras reuniones fue con Mariano Arcioni ante las tres bancas en juego en Chubut. El dilema de bajar las listas provinciales y las perspectivas territoriales.

Hasta las PASO, la campaña era tarea de Santiago Cafiero, el funcionario de mayor confianza con el presidente Alberto Fernández y, a la vez, el más cuestionado por la vicepresidenta Cristina Kirchner y su entorno. Pero su salida de la Jefatura de Gabinete y su pase a la Cancillería, lo dejaron afuera del armado electoral.

De esta manera, Manzur no reemplazó a Cafiero únicamente en el cargo sino también en el rol de jefe de campaña, según confirman fuentes gubernamentales. El gobernador de Tucumán (de licencia) ocupó rápidamente el centro de la escena con su impronta proactiva y puso en marcha la nueva estrategia electoral que busca dar vuelta el resultado de las PASO.

En la Casa Rosada comentan que todos son conscientes de que es difícil revertir la caída que tuvo el Frente de Todos ante Juntos por el Cambio en 17 de los 24 distritos del país, pero creen que no es imposible. La mira está puesta en Provincias clave por su peso en el padrón nacional, como Buenos Aires y Santa Fe, y en las que son estratégicas para la lucha por el control del Senado, como La Pampa y Chubut.

 

Chubut, un problema en sí misma

 

 

 

La Provincia históricamente gobernada por el provincialismo dasnevista venía sin embargo asegurandole manos al kirchnerismo, de uno u otra manera. Tanto, que conserva de hecho el control de las tres bancas en el Senado, una realidad que logró merced al ‘salto de charco’ de legisladores que ganaron con otro sello y terminaron levantando mano para el FdT. Este ideal de manejo del kircherismo es casi imposible ahora en un territorio donde la política profunda brilla por su ausencia. Una circunstancia que pone en desventaja los planes de Cristina, porque con suerte hoy pueden contar con seguridad con una banca tal los resultados de las Primarias, el resto es puro misterio.

Para colmo el Pj provincial es una atomización de individualidades tan grande, que ni el propio sello nacional quiere mucho vínculo. De allí que la primera gran jugada que circuló es la posibilidad que Arcioni baje sus candidatos, que vienen cómodos terceros según las urnas de las PASO y con poco margen para crecer mucho más según los entendidos en perspectivas, y le dejen cancha libre al FdT.

No generó extrañeza entonces que con todos los compromisos y frentes que tenía abiertos Manzur a una semana de asumido, se reuniera precisamente con Arcioni. Y pese a que el gobernador chubutense asegura que sólo se habló de gestión, está claro que el tema campaña es parte de todas las conversaciones del ávido tucumano, para quien el reloj electoral corre descontroladamente hacia las definiciones del futuro de Alberto y propio.

Por ahora Arcioni negó expresamente que ‘no se le pidió que bajara nada’, pero eso no quiere decir que se le haya sugerido algo así como capitalizar el debate y generar contrapunto entre Massoni y Linares para actuar de ‘tapón’, a la par de jugar a menos.

De hecho, desde el FdT chubutense ya reconocieron que lejos de pretender la baja de lista, analizan el uso de debilidades a favor propia: “Nosotros tenemos un total de votos para el Frente de Todos de 31/32 puntos. En segundo lugar, todas las listas de Juntos por el Cambio, que sumarían 29%. Y en tercer lugar Massoni, mucho más lejos, con 15%”, afirmaron desde el sector, asegurando que lo que se pretendería es que esos votos de Massoni no se dispersen tanto en la oposición, en caso de una baja de lista, que impacten en ellos.

 

 

Militancia y territorialidad

 

 

Como sea, no hay dudas que Manzur se puso al frente de una campaña centrada en «la militancia y la territorialidad».  A menos de una semana de haber asumido, el jefe de Gabinete ya daba señales en ese sentido con dos visitas al conurbano bonaerense (La Matanza primero y Moreno después) para encabezar actos de gestión.

La idea es marcar la presencia de la gestión del Gobierno nacional directamente en el territorio y dejar asentado que el plan del Frente de Todos se vio suspendido por la pandemia. En esa tarea, Manzur se mueve junto a los ministros de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, y del Interior, Eduardo «Wado» de Pedro.

En la mayoría de los actos que encabezó hasta el momento, Manzur estuvo acompañado por Katopodis o Zabaleta, conocedores del territorio bonaerense por su función anterior como intendentes y, actualmente, titulares de dos carteras clave por la caja que manejan. De Pedro, en tanto, se encarga de la articulación con los gobernadores.

El tucumano marcó el rumbo y el ritmo de la estrategia electoral en su primera semana de gestión: encabezó el anuncio de nuevas aperturas tras las restricciones por la pandemia; recorrió La Matanza junto a De Pedro y el jefe comunal Fernando Espinoza y se reunió con su par del Gobierno bonaerense, Martín Insaurrralde, otro intendente que desembarcó en la gestión.

Siguió con una visita a Moreno junto a Zabaleta y los candidatos a diputados del Frente de Todos Victoria Tolosa Paz y Daniel Gollan y al día siguiente se puso al frente de un acto en Pilar junto al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y la titular del PAMI, Luana Volnovich.

Con esa agenda, además de coordinar la campaña del Frente de Todos el tucumano se puso en el centro de la escena, lugar que, hasta la derrota en las PASO, se había reservado para sí mismo el Presidente. Y es que el cambio de roles que que empezó a tomar forma con la llegada de Manzur también involucra al jefe de Estado.

 

 

Blindaje para Alberto y Cristina

 

 

Sin perder de vista las legislativas del 14 de noviembre, la misión del nuevo jefe de Gabinete es blindar a Fernández luego del terremoto que generó la presión pública que ejercieron Cristina Kirchner y sus funcionarios más cercanos -especialmente De Pedro- y dosificar sus apariciones.

La misión de Manzur es «blindar» a Fernández, luego de las críticas que cayeron sobre él tras el fracaso en las PASO
La nueva línea busca «acercar al Presidente a la gente» y en ese contexto se inscribieron su recorrida por una feria de la localidad de Dock Sud, en el partido bonaerense de Avellaneda, y una reunión cara a cara con trabajadores de Aerolíneas Argentinas y de la empresa Aeropuertos Argentina 2000. Las dos actividades estuvieron por afuera de la agenda oficial del mandatario.

Mientras el Presidente modera sus apariciones y se concentra en reuniones más chicas con los votantes, Manzur encabeza los anuncios de gestión que apuntan a «volver a encender la economía», como reiteran los ministros. Con programas de financiamiento, turismo y mayores aperturas comerciales se busca incrementar el consumo. Poner «platita en los bolsillos», como grafico Gollan.

Los otros dos ejes de la estrategia que comanda el tucumano están en mejorar la relación con el campo, un actor central en provincias del interior, y darle una nueva impronta a la gestión en materia de Seguridad. Es la tarea encomendada a Julián Domínguez y Aníbal Fernández, las otras dos incorporaciones al nuevo Gabinete.

En ese contexto, Domínguez puso en marcha las conversaciones con la Mesa de Enlace para encauzar el conflicto en torno a la exportación de carne y Fernández determinó el envío de fuerzas federales a la provincia de Santa Fe para enfrentar al narcotráfico.

El otro rol de Manzur tiene que ver con «cerrar la grieta» que se abrió en el Frente de Todos. El jefe de Gabinete se muestra junto a los más leales a Alberto Fernández, como son Katopodis y Zabaleta, y también con los referentes del cristinismo, como De Pedro o Volnovich, en un intento por ser el componedor de la coalición oficialista luego de la crisis que sacudió al Gobierno.

Con la misma idea, Manzur se reunió con la ministra de Mujeres, Elizabeth Gómez Alcorta, titular de un área que no vio con buenos ojos el desembarco del tucumano, abierto opositor a la legalización del aborto. La conmoción en ese sector fue tal que Cecilia Merchán, funcionaria del Ministerio de Mujeres que había denunciado a Manzur por impedir un aborto en Tucumán, renunció al cargo.

Su alejamiento se sumó al del secretario de Medios y Comunicación Pública, Francisco Meritello, ocurrido también luego de la llegada de Manzur. La política comunicacional del Gobierno fue puesta toda bajo revisión y los rumores sobre otros posibles cambios en el área crecieron.

 

Un fusible o un héroe

 

 

El jefe de Gabinete se convierte así en esta difícil coyuntura en un nuevo eje de poder. Además de cargarse al hombro la campaña y llevarse las luces del escenario, empieza a ocupar casilleros en la estructura del Gobierno. Le puede salir muy bien y convertirse en el nuevo fenómeno político, o sólo terminar siendo un fusible clave si las cosas salen mal.

Entre tanto, Alberto busca ir sellando pactos en firme. No en vano mientras Arcioni era atendido por Manzur, el propio Alberto se reunió con Linares, Papaiani, Alianello, De Bernardi, Luque, Maderna y Sastre. Un mitín impensado de haber sido otro el resultado. Chubut en este turno es clave para asegurar manos y quorum al oficialismo nacional. Por eso, y pese a la mala experiencia de verano, Alberto estaría dispuesto a volver a Chubut en plena campaña a ponerle el cuerpo al territorio de Massoni. La pregunta es si suma algo esa visita prevista para este mes a Comodoro, en el marco de la caída de imágen que viene rodeando a Alberto. La respuesta puede ser que sí en el marco del desesperado derrotero del PJ provincial, y la necesidad de acpitalizar y nacionalizar el debate, y porque no el posible triunfo o derrota.

Para el oficialismo, después de todo no se trata de una elección más, sino de un verdadero plesbiscito de gestión y de definición del futuro de la alianza Frente de Todos; mientras que para Chubut en ninguno de los casos las individualidades en juego se asocian a proyectos integrales ni mucho menos. Unos buscan nacionalizar la disputa, otros provincializar la circunstancia. De allí que las urnas se puedan disparar para cualquier lado. Habrá que ver…

 

*iP/NA/PN/propias