¿Y si los animales también fueran al gimnasio para mantenerse sanos y felices? Aunque no en un sentido literal, sí ocurre y se conoce como enriquecimiento ambiental. Esta práctica, cuyo concepto comenzó a desarrollarse en el siglo XX, se dirige a la modificación del entorno de un animal en cautiverio con el fin de mejorar su calidad de vida.
En la actualidad, este principio se dirige, sobre todo, a incrementar la complejidad de los hábitats, simulando condiciones naturales. Es un aspecto que cobra especial relevancia en el contexto de la evaluación del bienestar, como en el caso de los peces de acuicultura.
Entre los diferentes métodos para enriquecer el entorno de los animales destaca el enriquecimiento ocupacional. Basado en proporcionar actividades que estimulen su mente y cuerpo, promueve comportamientos naturales y reduce el estrés.
Organizaciones como el Farm Animal Welfare Committee (FAWC) recomiendan el uso de ambientes enriquecidos. Incluso puede llegar a ser un requisito obligatorio, como es el caso del uso de alojamientos enriquecidos en gallinas de puesta en diversos países europeos.
El efecto Ricitos de Oro
En el cuento clásico Ricitos de Oro y los tres osos, de Rascal Robert Southey, su protagonista llega a una casa en el bosque habitada por una familia de tres osos y, en su ausencia, trata de escoger la mejor opción entre las distintas posibilidades: un plato de comida frío, uno caliente y otro templado.
Más allá de la historia en sí, el autor introduce inconscientemente un concepto que da nombre al “efecto Ricitos de Oro” (Goldilocks Effect en inglés). Este fenómeno describe la tendencia humana a preferir opciones que no sean ni demasiado extremas ni demasiado moderadas, sino que se encuentren dentro de un rango óptimo o deseable. Es decir, que encuentran la virtud en un punto medio.
Al igual que las rutinas de entrenamiento tienen un papel clave en el desarrollo de los deportistas, la implementación de ejercicio en los animales, de una forma moderada y consciente, es fundamental para que la actividad no tenga un efecto contraproducente.
¿Cómo se ejercitan los animales?
En el caso de la producción animal, este ejercicio tiene un aspecto positivo adicional: el incremento de la calidad final del producto. Y, en este punto surge una pregunta clave: ¿cómo se ejercitan los animales?
Los desafíos cognitivos y físicos, como trepar, nadar, correr, saltar o buscar, enfrentan a los animales a obstáculos para obtener, en muchas ocasiones, un recurso, mejorando la salud física, mental y el desarrollo de habilidades bajo el paraguas del bienestar integral.
A pesar de que en peces esta implementación es más compleja y menos diversa que en especies terrestres, simular las condiciones básicas subacuáticas es el primer paso para crear un entorno estimulante en la acuicultura. Un ejemplo práctico sería imitar las corrientes o turbulencias de los ríos dentro de los tanques mediante el uso de bombas sumergibles.
La ingeniería del bienestar a través del ejercicio
Nuestro grupo Bienestar y cría de los animales domésticos y calidad de su carne (BIANDOCARNE, conformado por especialistas de la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad Complutense de Madrid) está dedicado, entre otros aspectos, al estudio de la optimización de la acuicultura de cara a mejorar el bienestar de los salmónidos en proyectos como WELLSTUN, PISCIBIEN o MODIFISH.
Nuestra experiencia nos ha servido para medir de forma precisa cuándo un animal se ve afectado por un estresor y a discernir qué herramientas o técnicas acuícolas son más apropiadas para evitarlo.
Con esta mochila a nuestras espaldas decidimos comprobar qué cantidad de ejercicio era el adecuado para no afectar de manera negativa a los peces, ya que no se había profundizado más allá de su simple uso como herramienta de enriquecimiento.
Como en la naturaleza las corrientes de los ríos no son constantes, se planteó implementar una configuración aleatoria en las bombas que permitía que estas se activaran y desactivaran de manera impredecible, haciendo más realista la simulación.
Mens sana in corpore sano
A través de nuestro estudio, pudimos comprobar que las corrientes, independientemente de la configuración, promovían el crecimiento y mejoraban el estado nutricional de los peces y la coloración de la carne. Profundizando un poco más, observamos cómo el modo de configuración aleatoria obtuvo mejores resultados que el uso continuo de las bombas, mostrando el llamado efecto “Ricitos de Oro”. Es decir: un ejercicio moderado, generado por esta configuración, dio lugar a una calidad superior, reflejado en un tejido muscular con un color salmón más vivo y una actividad enzimática adecuada.
¿Y qué pasa cuando nos enfocamos en el fitness sin alcanzar el wellness? Este sería el caso de los peces sometidos a un ejercicio continuo, que a pesar de estar en mejor estado que los que no tenían corrientes –ni continuas ni aleatorias–, comenzaron a desarrollar una serie de desajustes metabólicos que podían llegar a afectar a la salud del animal, su bienestar y la vida útil del producto.
Dos claves: optimización y consciencia
En este sentido, el futuro del uso de herramientas de enriquecimiento abarca tanto su aplicación como su optimización: es necesario controlar y mejorar la técnica para así marcar la diferencia en aspectos tan importantes como el bienestar de los animales y la calidad del producto.
En tiempos caracterizados por la escasez de materiales y la competitividad, la economización de recursos nunca ha jugado un papel tan importante en la industria acuícola moderna. Del mismo modo, la aplicación del concepto de “justa medida” se trata de la nueva piedra angular en el funcionamiento de cualquier sistema o herramienta de producción animal sostenible y precisa. Una industria consciente que camina de la mano de aspectos tan delicados como el bienestar animal para mejorar su propia productividad.