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14 mayo, 2022

Francia confirmó la restitución de los restos del Cacique Tehuelche SaKamata a Chubut

«La noticia nos tomó por sorpresa, veníamos desde hace larga data con nuestro pedido de restitución y creíamos que éste estaba estancado, pero tanto esfuerzo dio sus frutos», dijo a Télam Cristina Liempichún.

Liempichn Sakamata cuyo esqueleto fue robado en 1896 y estuvo exhibido hasta el 2009 en el Museo del Hombre en Pars

Liempichún Sakamata, cuyo esqueleto fue robado en 1896 y estuvo exhibido hasta el 2009 en el Museo del Hombre en París.

Una descendiente del cacique tehuelche Liempichún Sakamata, cuyo esqueleto fue robado en 1896 y estuvo exhibido hasta el 2009 en el Museo del Hombre en París, aseguró que en la comunidad están «contentos e ilusionados» con el regreso de los restos de su ancestro al país luego que Francia le confirmara al presidente Alberto Fernández que aceptó el reclamo argentino de restituirlos.

«La noticia nos tomó por sorpresa, veníamos desde hace larga data con nuestro pedido de restitución y creíamos que éste estaba estancado, pero tanto esfuerzo dio sus frutos», dijo Cristina Liempichún, descendiente del cacique.

En ese sentido, aseguró que «estamos ilusionados, contentos, es para nosotros una luz de esperanza que nuestro ancestro pueda volver a nuestro territorio».

«Esperamos que se comuniquen con nosotros para organizar el regreso, queremos viajar a Francia, estar ahí con él (el cacique) cuando se haga el proceso de restitución», afirmó.

Cristina Liempichún imaginó «un recibimiento muy especial para nuestro ancestro, mucha gente, de todos lados, nos acompañarán a lo largo de este recorrido para traerlo hasta el territorio».

«Siempre supimos lo que había pasado con nuestro ancestro, era una historia dentro de la familia. Lamentablemente son muchas las comunidades que han sufrido despojos de sus territorios, de sus lenguas, de sus antepasados», dijo con pesadumbre.

El antropólogo del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) Fernando Miguel Pepe, quien desde el 2015 acompaña el reclamo de la comunidad tehuelche Liempichún Sakamata, del Paraje Payagniyeo, en Chubut, también expresó hoy a esta agencia que «personalmente este nuevo triunfo me pone muy contento por las comunidades que han esperado tanto tiempo y con tanta paciencia».

«Nos alegramos que el presidente Emmanuel Macron y el presidente Alberto Fernández se hayan puesto de acuerdo para agilizar esta restitución tan ansiada. Es un hecho histórico en el marco de la reparación histórica que estamos llevando adelante desde el Estado argentino con las comunidades originarias que sufrieron el genocidio roquista», explicó.

Asimismo, consideró que «esta victoria fortalece la lucha de todas las comunidades argentinas y latinoamericanas en pos de la recuperación de sus ancestros y territorios apropiados por los genocidas del siglo XIX».

El esqueleto de Liempichn Sakamata recal en el Museo del Hombre luego de que en 1896

El esqueleto de Liempichún Sakamata recaló en el Museo del Hombre luego de que, en 1896.

La historia de Sakamata

El cacique tehuelche Liempichún Sakamata fue un hombre que, junto a su familia, logró dominar a fines del siglo XIX un vasto territorio entre el sur de Chubut y el norte de Santa Cruz. Actualmente, hay una comunidad aborigen que lleva su nombre en su honor y sus descendientes llegan a ser 100 personas, que habitan las mismas tierras en el Paraje Payagniyeo, a 15 kilómetros de la localidad de Alto Río Senguer, Chubut.
El esqueleto de Liempichún Sakamata recaló en el Museo del Hombre luego de que, en 1896, el conde Henry de La Vaulx profanara su tumba y se lo llevara a tierras galas.Entre marzo de 1896 y julio de 1897, el conde de La Vaulx recorrió el sur del país y tomó contacto con los tehuelches de esa región, de quienes simuló hacerse amigo.

La estatura de los tehuelches, y en especial de Liempichún Sacamata, le llamó poderosamente la atención por lo que a la muerte de éste desenterró sus huesos y se apoderó de su ajuar funerario, con el fin de llevarlo a su país y entregarlo al Museo del Hombre, donde estuvo exhibido hasta el 2009.

Se llevó unos 1.400 objetos entre minerales, metales, cerámicas, insectos, esqueletos de mamíferos y una importante «colección» de restos humanos de las comunidades originarias de la región, todo embalado en 29 cajas con un peso total de 1.371 kilos.