Hundimiento en Rawson: “Hay un negocio siniestro donde los buques que naufragan nunca aparecen”
Lo sentenció el abogado de los familiares del “Repunte” hundido en 2017 frente a Chubut, Nicolás Schick, en comunicación con Radio 3. Se refirió a un informe de Nación sobre el naufragio y señaló que “no hay nada que sea distinto a lo que ya se sabía”. Repasó que el buque “tenía 52 años de antigüedad, estaba en muy mal estado y lo convirtieron en congelador para capturar langostino, justo en el pico máximo de precio”. Puso énfasis en la situación de indefensión en la que se encuentran los trabajadores y sus familiares, mientras “las empresas cobran seguros de millones de dólares por los cascos hundidos”.

Esta semana se publicó un informe de la Junta de Seguridad en el Transporte (JST) donde se detalla el estado y las causas del hundimiento del pesquero “Repunte” frente a las costas de Chubut, en 2017.
En este sentido, el abogado de los familiares, Nicolás Schick, se refirió al documento a través de Radio 3 y enfatizó que si bien no agrega nada nuevo a lo que ya conocían, sí es de importancia a nivel social para que se tome conciencia y no se produzcan nuevos hechos.
Repasó que el informe detalla “las irregularidades y cómo fue el generador o causantes del hundimiento”, y que todos esos elementos “ya se sabían, teníamos conocimiento de la manera en la que sucedió el hecho”.
Puntualizó así que en las condiciones y estado en que se encontraba el barco “era imposible que se le permita salir a navegar. Tenía 52 años de antigüedad, estaba en muy mal estado y lo más grave aún es que era un buque fresquero, no congelador”.
“Los dueños hicieron la conversión a congelador para capturar langostino, que en ese momento se encontraba en el pico máximo de precio. Esa conversión afectó la estabilidad”, sentenció, añadiendo que el día que ocurrió el naufragio “había un temporal brutal”.
“El ‘Repunte’ estaba volviendo pero no estaba en condiciones de soportar semejante temporal”, enfatizó.
Ante este panorama, consideró que no se trató de un caso aislado ya que al año siguiente se hundió el “Rigel”, también en aguas chubutenses, por lo que advirtió que “uno observa que hay un negocio bastante siniestro donde los buques que se hunden nunca aparecen”.


