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31 marzo, 2021

EN CHUBUT SE APLICARON UNAS 50 MIL VACUNAS SOBRE 600 MIL HABITANTES. EL SISTEMA SANITARIO, A LA ESPERA DE REFUERZOS Y SALARIOS

Segunda ola preocupante, con personal en pie de reclamo y deserciones en Salud

Por Trivia Demir

‘Sólo quienes se enfrentan en una guerra saben que nunca más desearán volver al campo de batalla’, reflexionaba un excombatiente alguna vez al recordar el impacto del caos sobre el mandato interno de supervivencia que poseemos.

Algo así le comenzó a pasar a gran parte del personal de salud de diferentes lugares del país y del mundo. Haber tenido que enfrentar un virus desconocido, incontrolable y letal con escasos elementos efectivos, fue para quienes estuvieron al frente de los ‘combates’ intensivos de terapia, situaciones fuertemente traumáticas y desesperantes.

Argentina se ubica en el puesto 12 en el mapa mundial de países con más infectados, mientras que respecto a las muertes, con más de 55 mil fallecidos nuestro país se ubica en el puesto 13 de las naciones que más habitantes perdieron producto del Covid-19.

Ahora, ante la inminencia de la segunda ola en Argentina, con un sistema de Salud debilitado y un porcentual de vacunación escaso (con unos 3 millones de aplicaciones realizadas en relación a los 45 millones de habitantes que posee el pais), las probabilidades de supervivencia depende grandemente de la responsabilidad social, la prevención personal y del trabajo del personal de salud.

En ese marco se están dando reclamos por mejores condiciones para trabajar de parte de los sanitaristas, además de equipamiento adecuado, provisión de medicamentos con tiempo y sobre todo refuerzo de personal y actualización de su haberes. Porque difícilmente se puede esperar que un ‘soldado’ que ya transitó crudos combates de este tipo (parafraseando a la política9, acepte a retomar la lucha sin armas adecuadas para otra contienda y sin contención garantizada.

La semana pasado hubo un paro generalizado de Hospitales y centro privados de todo el país, con retención de servicios en puestos laborales. El titular de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad (ATSA) Buenos Aires, Héctor Daer, describió la situación de manera contundente: “Hay que encontrar salidas, no queremos ir a una medida de fuerza, pero ¿hasta cuándo vamos a esperar? Esto se da en un año donde las consecuencias sanitarias son complejas, con el personal cansado, abatido y encima que no le alcanza la plata para llegar a fin de mes”.

Los reclamos son un primer paso. Después comienzan las bajas. Porque está dicho que nadie arriesgará su propio pellejo y hasta el de su núcleo familiar a cambio de frustración y escasa remuneración, y sólo por aplausos cunado la cosa se pone fea.

Gran parte de esto ya se está dirimiendo. De hecho una de las provincias patagónicas más importantes como Neuquén, tiene actualmente menos terapistas que antes de la pandemia.

En Chubut, las medidas van dándose por ahora por sectores. Esta semana el Servicio de anestesiología del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia había anunciado el inicio de medidas de fuerza a partir del miércoles 31 de marzo, en reclamo de una asignación especial aprobada en el marco de la emergencia anestesiológica en la Legislatura provincial. Se les adeudaba enero, febrero y marzo. Finalmente se acordó para que el paro se levante, pero la tensión en muchas especialidades médicas sigue latente.

 

Las renuncias menos esperadas

 

De acuerdo a un informe del matutino Río Negro, en Neuquén la situación no es muy diferente. Las renuncias en el hospital Castro Rendón se fueron dando luego del amparo presentado en enero, cuando se achicaron los equipos de especialistas que hoy quedarían para enfrentar la segunda ola de Covid. Solo hay 20 camas de terapia intensiva habilitadas y los profesionales que sostienen el reclamo judicial aseguran que hacen falta “decisiones radicales” para salvaguardar el servicio.

De hecho renunciaron cinco médicos terapistas y su impacto en la disponibilidad de camas de cuidados intensivos acerca a la provincia a un escenario crítico para enfrentar la segunda ola de covid-19. El nosocomio de mayor complejidad de Neuquén cuenta ahora con un tercio de las UTI que llegó a habilitar durante el pico de la pandemia y tiene menos profesionales de esa especialidad de los que había en febrero del 2020.

“Hoy sería imposible exceder las 20 camas. Tenemos este recurso material y humano para atender la nueva ola, sin proyección de que se sume gente al equipo, sin planificación y con las mismas circunstancias: trasladando personas porque no hay disponibilidad para pacientes no covid”, afirmaron tres de los intensivistas que en enero presentaron una acción de amparo contra la provincia.

Los profesionales detallaron que, de las 39 camas que supo haber en la Unidad Covid para atender la pandemia solo quedaron diez, más otro número igual para pacientes con otras patologías o traumatismos. Y de los 11 terapistas que encabezaron el recurso judicial para salvaguardar el servicio, renunciaron cinco. Quedan seis en sus puestos, pero solo cuatro cumpliendo funciones: dos de las especialistas entraron en licencia por embarazo.

“Con esto queda claro lo brutal que fue la carga de trabajo, no sólo desde lo emocional y físico. Fue también un desmerecimiento de la especialidad, como si se nos pudiera reemplazar por cualquier cosa y por eso hoy tenemos cinco compañeros afuera: van a buscar otra cosa. Que, por lo menos, si los van a maltratar, les paguen mejor”, analizaron.

Si bien la especialidad convive de manera habitual con decisiones críticas, y aún con la muerte, señalaron que no estaban acostumbrados a la calidad de atención que debieron brindar.

Para los profesionales, es necesario que el gobierno tome una “decisión política” que demuestre que está interesado en sostener el servicio de terapia intensiva que es referencia en la Patagonia. “El único hospital público que hace cirugías de alta complejidad es el Castro Rendón. Todo esto corre riesgo si no se soluciona esta situación. No tenerlo en cuenta para tomar una decisión demuestra una incapacidad de proyección que nos sorprende”, plantearon los profesionales, quienes aseguraron que deben tomarse “decisiones radicales”.

El abogado Milton Kees pidió que la provincia idee “soluciones creativas” para contener el malestar y recuperar el servicio y mencionó como opción declarar el intensivismo como “especialidad crítica”. “No deberíamos enviar los mismos recursos a todos los profesionales sino reforzar a aquellos que se vuelven más críticos”, sostuvo.

“En el fondo, es un problema de oferta y demanda como ocurrió en algún momento con la anestesia y cirugía», dijo.

Ellos se animaron a hacer este amparo no solo por ellos, sino para las generaciones futuras y para salvar la especialidad”.

La abogada del estudio que representa a los terapistas, Carolina Ubaldini, estimó que la jueza María Eliana Reynals podría resolver la acción de amparo entre fines de abril y principios de mayo. Sobre el estado actual del expediente, indicó que “no está para resolución todavía porque se están realizando las pruebas”, ya que los profesionales se sometieron a pericias psicológicas, hay un perito de seguridad e higiene haciendo un análisis sobre el estado del hospital y aún falta una instancia de testimoniales.

“El que haya renunciado más gente desde que se presentó el amparo, implica una sobrecarga horaria para quienes siguen en el servicio. Eso probablemente repercutirá en la decisión final que se tome”, evaluó la abogada.

 

Chubut, ¿con o sin estrategia?

 

En el caso provincial, la idea del bajo impacto del virus en territorio por haber sido una de las provincias que más tarde sufrió contagios, quedó bien lejos en el recuerdo popular. Peligrosamente fue tal la escalada del virus a nivel provincial que a un año del inicio de la pandemia terminamos liderando el ranking de contagios en relación a la cantidad de habitantes. De hecho hoy Chubut ocupa el 7° lugar sobre 23 provincias de mayor contagios de coronavirus con más de 50 mil casos reportados sobre 600 mil habitantes que posee. Adelante reportan Provincia de Buenos Aires con 1 millón de contagios sobre 17 millones de habitantes, Santa Fé con 250 mil contagios sobre 3,5 millonones/hab; Córdoba con 180 mil contagios sobre 4 millones/hab; Mendoza con 75 mil contagios sobre 2 millones/hab; Neuquén con 65 mil contagios sobre 800 mil/hab; Río Negro con 55 mil contagios sobre 630 mil habitantes y luego Chubut con prácticamente un 10% de la población ya afectada.

De más está decir que los centros sanitarios provinciales siguen reclamando mejores condiciones para enfrentar la pandemia más allá del refuerzo que se fue realizando. Entre otras cosas, la normalización de los ingresos del sector con un atraso de pagos que sigue arrastrando por lo menos tres masas salariales de los estatales, es la gran prioridad del recurso humano abocado a la contención de la emergencia sanitaria. Además el personal chubutense aun ni escuchó hablar de actualización de convenio ni paritaria.

A la par es necesario abordar la postergación de otras atenciones que debieron relentizarse como controles por consultorios, cirugías programadas y tratamientos varios con el consiguiente impacto en la salud pública.

El ministro de Salud de Chubut, Fabián Puratich insistió con que la situación epidemiológica en Chubut es distinta a la de otras provincias como puede ser Buenos Aires, el ministro sostuvo que «es probable que llegue» la segunda ola de contagios de coronavirus.

«Somos espejo de otros lugares, esto se está desarrollando igual que la primera ola. Primero en el centro del país, donde han empezado a aumentar los casos, por eso es probable que llegue», reiteró.
El funcionario reconoció que en ese marco se pretende «aprovechar» ese tiempo para «tener la mayor cantidad de inmunizados, para no saturar los servicios».

Pero a la vez reconoció que hasta ahora se recibieron 2 envíos de vacunas Sputnik V y se aguarda el «primer envío de Astrazeneca de Covax». Teniendo en cuenta estos 3 envíos, la Provincia habrá recibido 12.300 dosis, y espera  «llegar a la cifra objetiva de 150 mil personas» inoculadas. Una meta difícil de alcanzar al ritmo de entrega de vacunas.  Por lo que el refuerzo sanitario debería ser una de las prioridades a considerar, observan los sanitaristas

 

A merced de otra cuarentena

 

Las alternativas más concretas en el caso criollo y sobre todo territorial tienen que ver con evitar contagiarse.

«En una segunda ola si tenemos cierta inconducta social de poco cuidado y pocas vacunas, va a ser difícil», manifestó el jefe de Geriatría del Hospital Italiano en declaraciones a CNN Radio.

Afirmó que el objetivo es que una segunda ola «aparezca lo más tardíamente posible cuidándonos y, si aparece, tener mucho cuidado para no recontagiarnos más y de esta manera darle tiempo al Estado nacional consiga más vacunas».

Cámera hizo hincapié en la «prevención dentro del hogar» y al respecto dijo que si alguien está infectado «hay que detectarlo y aislarlo» para evitar el contagio de los demás.

«Tenemos que hacer un trabajo para que cuando aparece un caso sólo se contagie uno y nadie más. Una de las medidas es que el contagiado use barbijo dentro de la casa y los demás usen barbijo en caso de contacto con la persona infectada», recomendó. Además de evitar salidas innecesarias a lugares muy frecuentados y volver a adoptar medidas de higiene con productos, manos, indumentaria y calzado que se utiliza en el exterior.

Por ahora Chubut no adhirió al teletrabajo de empleados públicos ni replanteo de la presencialidad escolar. Y aunque Semana Santa sea posiblemente uno de los últimos ‘recreos’ turísticos antes del endurecimiento de las medidas de circulación, según los entendidos, desde el sentido común todo apuntaría a evitar una cuarentena extrema habida cuenta del estado agónico en que se encuentra la producción, los servicios y el comercio provincial tras un año de confinamiento que se sumó a la crisis propia. Sin embargo ante la complicación sanitaria y la escasez de recursos todo apuntaría a que la opción política más clara parecería ser ‘cerrar’ más la provincia. Un debate que seguramente otra vez abrirá grietas entre Fontana 50 e intendentes y comarcas, ‘blancos’ y ‘colorados’, anti y pro cuarentena, oficialistas y opositores. Habrá que ver…