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Relatos Salvajes de Chubut: La historia del “Comeperros”, el “Depredador” y los que vienen

Relatos Salvajes de Chubut: La historia del “Comeperros”, el “Depredador” y los que vienen

Por Juana de Arco*

Cada equis cantidad de años dicen que se repiten actos de canibalismo político que parecen accidentes de gestión o militancia, pero que marcan el funcionamiento visceral del poder.

La historia novelada es apasionante porque permite estas cosas, levantar el velo del relato oficial, desempolvar los hechos y reeditar los entramados que fueron de una manera, pero también podrían haber sido de otra. En definitiva, el camino que eligió Caperucita alentada por el lobo, fue el que permitió el tiempo necesario para deglutirse a la abuela o convertirla en “Señora de Feroz”. Dos alternativas siempre vigentes en la política provinciana con diferente final, dependiendo del autor del cuento.

Del “Puente del Sí” al “Puente del No”

La mañana de junio de 2006 en Rawson era diáfana y fría, como algunos saludos. Néstor Kirchner llegó a Chubut a presidir el acto dominado por el clima reeleccionista nada menos que para inaugurar un puente. Una alegría para los rawsenses que sumaba una alternativa al “Puente del Poeta”, pero que se terminó convirtiendo en la vía por donde inmediatamente comenzaron a transitar muchos locales hacia un proyecto K que prometía ser eternamente poderoso.

En ese acto, Mario Das Neves esperaba por el contundente respaldo popular a su reelección, y algo más, convirtiéndolo en «Puente del Sí». Habían decretado asueto provincial, suspendido las clase y convocados a los más de 40 mil empleados públicos y escolares con la intención de contar con una muestra popular de músculo propio excepcional, además de recibir a la comitiva nacional.

Pero los escenarios son siempre riesgosos. Mientras el matrimonio presidencial avaló tibiamente la gestión política e institucional del dasnevismo desde un discurso improvisado y disperso, dejó planteado con bastante anticipación que en la próxima elección presidencial de 2007, el poder quedaría en manos de un “pingüino o pingüina”. Con esto, el matrimonio dejaba claro que no abriría el juego al Peronismo y mucho menos al caudillo chubutano.

Desde la multitud, el contraste no tardó en llegar desde las barras con un cántico desafiante alentado por el círculo rojo de Das Neves: “Se siente, se siente, Mario Presidente”.


Kirchner y Das Neves eran dos ‘animales’ políticos y olían a años de distancia que el período que se iniciaría en 2007 era clave para retener el poder real para los próximos 12 ó 16 años, y no se equivocaban.

El acto terminó rapidito, el viento frío que atravesaba el río Chubut se sentía hasta caliente, y para los entendedores de señales, ese concierto desafinó tanto la melodía oficial, que se tornó en el cruce de guantes entre dos pesos pesados que se subirían al cuadrilátero hasta sus muertes, en el acto que derivó en el “Puente del No”.

Pese al desplante simultáneo, los mandatarios la dibujaron, pero rápidamente comenzaría la guerra subterránea.

¿El resultado? Fue ‘pingüina’ la nueva habitante de la Rosada, Das Neves reeligió como gobernador, pero las fricciones del poder central con el provincial escalarían a tal grado que llegarían a poner en jaque al territorio.

Das Neves no tardaría en deslizar que para llegar a la Casa Rosada había que ir «paso a paso» agregando que prefería viajar por las calles laterales con un Falcon que por la autopista con una Ferrari, en alusión a la construcción de la familia gobernante. Ninguna de las dos marcas eran buenas metáforas para la memoria colectiva

La ‘Guerra de Carteles’

La ruptura política definitiva entre Néstor Kirchner y Mario Das Neves se consolidó hacia mediados de 2009, intensificándose tras las elecciones legislativas de ese año. Aunque la relación ya estaba desgastada, las diferencias se hicieron irreconciliables por la disputa de poder interna en el peronismo.

De a poco, Kirchner le dividió la Legislatura y el territorio a don Mario. El finado santacruceño fue ganando terreno con la ayuda de varios referentes políticos que, en otras épocas, supieron acompañar a Das Neves: Norberto Yahuar ex superministro de ambos, Carlos Eliceche, exintendente de Puerto Madryn; Néstor Di Pierro, exintendente de Comodoro; Javier Touriñán, ex diputado provincial y ex presidente del PJ chubutense; y el exintendente de Esquel, el histórico Rafael Williams, todos ellos, criticados con dureza por el gobernador.

En el ejército chubutano sin embargo, también reportaba un ‘desertor’ de las filas contrarias, el examigo personal de Néstor, Jerónimo Juan Jesús García. ‘Comandante’ de varias batallas escabrosas y presunto fundador de una de las fuerzas de choque más temidas en territorio petrolero como fueron “Los Dragones”
Con estos ‘saltos de charco’ de jugadores de primera línea de un bando a otro, la disputa no podía ser liviana y los enfrentamientos irían escalando.

Volando desde “Piedra del Águila”

En agosto de 2009 Das Neves concretó lo que ya venía pregonando en actos en parte del país y lanzaba oficialmente su candidatura a presidente de la Nación para 2011. Un acto tan pero tan anticipado que se convertiría en el primero, dentro del PJ. La elección del lugar para realizar el lanzamiento de la campaña nacional respondía, según aseguró el propio candidato, a que conocía a muchos dirigentes de esa ciudad neuquina, pero además el lugar le parecía emblemático: “Piedra del Águila es una población de 5 mil habitantes donde fluye el gas de excelencia, pero donde los pobladores no tienen gas, les faltan los servicios, les falta agua potable, cloacas, o sea, lo que nosotros pregonamos acá”, aseguraba don Mario

En realidad, ese mismo día y a pocos kilómetros de distancia, precisamente en San Carlos de Bariloche, la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, presidía una cumbre de presidentes latinoamericanos, y un lanzamiento de esa naturaleza fue una verdadera afrenta a la gran anfitriona continental.

Este fue otro desafío chubutano que no gustó para nada a la Rosada y que tendría réplica, como los grandes tembladerales.

A la caza del ‘Comeperros’

No pasaron ni tres meses y en noviembre de 2009 el propio Néstor Kirchner desembarcó en Comodoro Rivadavia enrostrando las inversiones nacionales hechas en Chubut -que muchas veces la provincia acreditaba como propias-, y tratando de consolidar el bastión petrolero poderoso electoralmente y antagónico al Valle. “No venimos a molestar a nadie…” dijo en su discurso frente a algunas silbatinas y a sabiendas de la ‘mojada de oreja’ que representaba el acto. Allí despertó una nueva «Guerra de Carteles» reimprimiendo una extraña consigna contra el gobernador provincial con la que empapelaron Comodoro y hasta el centro porteño: «Das Neves come perros».

Nadie supo en primer momento porqué se usaba esa frase ofensiva hasta después de un tiempo de especulaciones públicas. Hubo quienes creían que se trataba de una alusión rockera al tema de la banda AC/DC en medio de la feroz interna peronista.

Otros, que se trataba a una clara referencia a la película colombiana estrenada en 2008, “Perro come perro» dirigida por Carlos Moreno donde se desnudaba el modus operandi y la rotura de códigos del mundo criminal, y donde los de ‘la misma especie’ decidían atacarse entre sí por un botín y sobre todo la lucha de poder.

Hay quienes hablaban de un apodo de épocas del barro electoral pasado, atribuido al trelewense y que solamente Néstor podía conocer y ventilar.

Como fuera, era evidente que para el kirchnerismo, el dasnevismo había cruzado una línea demasiado fina, desafiar abiertamente la construcción del poder central y ventilar cuestiones internas. Secretos crípticos que, pasados los años y los desfiles por tribunales, aún se tratarían de desentrañar.

Néstor, el depredador

Al acto de Comodoro le siguió otro en Madryn. Kirchner le caminaba el territorio a Das Neves y le disputaba poder interno en la legislatura y otros bastiones.
En 2010 le cayó en Madryn en un prestigioso hotel costero y le armó un acto que terminó de definir candidaturas hacia 2011.

Das Neves montó en cólera y salió a viva voz a confrontar: «Ya no es un Kirchner perdedor, es un Kirchner depredador». Antes, en un comunicado, apuntaba «Luego de haberlo llamado de manera insistente e infructuosamente por teléfono, el ex presidente se presentó en Puerto Madryn, escandalosamente, sin haber acordado previamente su visita (sic)».

«A mí me pareció una actitud de prepotencia de parte del ex presidente. Cuando él dice que es un amigo, es una hipocresía: yo no soy su amigo. Él ha sido presidente y yo, gobernador. Hemos mantenido una relación institucional, pero que no me adjudique ninguna amistad», espetó.

Según dijo el propio Kirchner, el viaje lo realizó para visitar a unos amigos, pero como al mismo tiempo hizo importantes declaraciones políticas contra Mauricio Macri y Francisco de Narváez, Das Neves dijo que «aprovechó para recurrir, una vez más, a su habitual forma depredadora de hacer política, con la intención evidente de dividir al peronismo anti-K».

El resultado, fue no sólo violencia verbal, presuntamente atacaron la camioneta de Yahuar y hubo algunos otros episodios contenidos.

Los ‘depredadores’ comenzaron a devorarse espacios dividiendo la legislatura y el territorio, un proceso que duraría años y que incluso desmadraría los resultados en 2011, cuando el dasnevismo gana las elecciones con Martín Buzzi, pero el kirchnerismo lo copta inmediatamente y lo alinea con la Rosada.

Y colorín, colorado…

¿Qué pasó con los ‘comeperros’ y los ‘depredadores’? Están entre nosotros..pasan, pero también se reproducen, dice la leyenda popular.

Das Neves logró su tercer mandato en Chubut y su fallecimiento desató una descomposición parcial del entramado de poder, pero dejó semilla de adn que hoy incluso anida en la estructura de gobierno de Ignacio Torres

Ese gen `Homo homini lupus´ (‘hombres lobos de hombres’) término científico más decoroso para aquella dura expresión kirchnerizada del “Comeperros” que un día de furia lanzó Néstor contra el chubutense, se está despertando, y ya comenzó a ocupar espacios de poder cada vez más notables una vez pasada la maldición del llano y casi alcanzada la década que garantiza prescripción e impunidad total.

Néstor también murió, la sociedad con el sector privado se esmeriló y Cristina terminó presa, pero en casi dos décadas inseminaron a generaciones completas con cruzadas populistas y mundos posibles épicos difíciles de erradicar, pese a los rugidos intimidantes del león libertario, otro animal cada vez más descontrolado y presente en territorio.

Dicen los que saben, que los ‘demonios’ no son dos, como intenta simplificar la teoría, sino muchos más, y el gran desafío es verlos venir a tiempo, a pesar del humo.

La técnica es tener claro que ningún fin justifica los medios, inocularse contra lo que no está bien, revolcarse en participación, y aferrarse al conjuro de las urnas cada cuatro años

 

*Soy Juana de Arco, y ceniza de tantos