24 enero, 2026
Las pavesas generan focos a distancia y complican la respuesta de bomberos en la zona afectada de Chubut.
Las pavesas son uno de los factores más peligrosos de los incendios forestales: en Chubut, el viento y la sequedad del terreno favorecen que generen focos a gran distancia.
Las pavesas son fragmentos incandescentes de vegetación o material combustible que se desprenden del frente de fuego y vuelan impulsados por el viento. En los incendios, estas pavesas funcionan como disparadores de nuevos focos a distancia, lo que complica la contención y multiplica los puntos calientes que deben controlar bomberos y brigadistas.
Pueden originarse por la caída de brasas, el desprendimiento de copas de árboles o el arrastre de piezas encendidas sobre pastizales secos. Con ráfagas intensas, las pavesas pueden recorrer cientos de metros e incluso kilómetros, encendiendo vegetación aislada y generando saltos de fuego impredecibles, lejos de la línea principal.
En Chubut, la combinación de temperaturas extremas como las que se anuncian para este fin de semana, la baja humedad y los vientos cambiantes multiplican el peligro.
Las autoridades meteorológicas advierten jornadas de calor intenso y ráfagas, condiciones que favorecen el transporte de brasas. El terreno seco y la continuidad del combustible vegetal hacen que incluso pavesas pequeñas puedan iniciar nuevos focos en zonas rurales y periurbanas.
El riesgo principal es que generan fuegos secundarios lejos del frente, desordenan la estrategia de ataque y obligan a dividir recursos. Su tamaño reducido las vuelve difíciles de detectar desde el aire hasta que ya están activas; esa detección tardía facilita el crecimiento acelerado del foco y complica la logística de evacuación.
Para reducir el riesgo se recomienda cortar la vegetación perimetral, despejar techos, desmalezar alrededor de viviendas y eliminar fuentes de ignición. También es clave mantener mangueras listas y coordinar rondas de vigilancia comunitaria. La prevención disminuye la probabilidad de que una pavesa transforme un incendio controlable en un escenario crítico.
Mientras tanto, los bomberos deben vigilar salidas laterales y frentes distanciados al mismo tiempo que combaten el foco principal. El trabajo nocturno es especialmente delicado: la baja de temperatura puede ocultar brasas activas que se reavivan al día siguiente. El movimiento constante de recursos obliga a priorizar intervenciones y, muchas veces, a requerir apoyo aéreo y logístico adicional.
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