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29 julio, 2020

PIDEN QUE SE RESPETE LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS POBLADORES

Minería: El pastor de Gastre defendió el posicionamiento de los vecinos

Las localidades de la zona de la Meseta comenzaron a levantar la voz en el medio de la crisis tremenda que los golpea. Ya limitados en las actividades que allí se venían desarrollando, se sumaron las limitantes que provocó la pandemia y encima un inverno polar que los mantiene prácticamente aislados, además de doblegados económicamente.

En ese marco, no solo la gente salió a la calle para visibilizarse de a pie o en caravanas de vehículos. También comenzaron a emitir opiniones a través de redes sociales y medios alternativos para dejar sentada sus posiciones respecto a las perspectivas de desarrollo productivo en los lugares que habitan.

Roberto Avilés, enfermero del hospital de Gastre, y pastor evangélico, celebró como referente social que las localidades de la Meseta del Chubut se hayan manifestado por las calles para reclamar por su desarrollo. Y habló de las carencias, desde las vinculadas a infraestructura hasta las educativas, que existen en la región. «Necesitamos producir para tener, no asistencialismo», dijo.

Avilés se desempeña como enfermero del Hospital de Gastre y pastor de la Iglesia Evangélica Unión Pentecostal con sede en la localidad. Es oriundo de El Bolsón, y hace diez años que habita en Gastre desde que se mudó en 2010. A su ejercicio como enfermero le añadió, hace dos años, la conducción de la Iglesia que tiene como referencia regional a la localidad rionegrina de Ingeniero Jacobacci. Su actividad en Gastre lo llevó además, a ser presidente de la Cooperativa, en el año 2016.

 

Todo parado

 

En el contexto de las restricciones impuestas para prevenir el contagio del coronavirus, Avilés dijo que en este tiempo ninguna de las tres iglesias evangélicas que funcionan en Gastre pudo realizar la contención espiritual que hacen habitualmente para quienes «están afligidos».

Así, como enfermero, pastor y ex presidente de la Cooperativa, mencionó las variadas carencias que tiene la región, en cuanto a servicios, infraestructura, oportunidades de trabajo, y alternativas de actividades extraescolares para los más chicos, entre otros aspectos.

Por eso, no ocultó su acuerdo con los reclamos que hace pocos días coparon las calles de Gan Gan, de la misma Gastre y de otras localidades aledañas.

 

Basta de sumisión

 

«Desde que llegué siempre me había llamado la atención que Gastre era un pueblo tan callado. Había decisiones más de las localidades vecinas que de Gastre, a pesar de sus necesidades», dijo Avilés. Como ex presidente de la Cooperativa dijo que son evidentes las «falencias en la energía eléctrica», pese a lo cual «el acompañamiento del pueblo y a nivel provincial era muy poco».

Como enfermero, explicó que «hospitales como Gan Gan están sin gas, no tenemos una ruta asfaltada, hay rutas de tierra. Desde el hospital tenés que salir por una urgencia y no sabes si vas a llegar al destino. Las rutas son un desastre. Debe hacer 4 o 5 años que las máquinas no están en las rutas. En las rutas 25 o 40 está lleno de máquinas, pero para este lado no hay nada».

 

«Muy poco visitado»

 

«Somos el ultimo pueblo de la provincia del Chubut, al norte. Es un pueblo muy poco visitado por los poderes. No les interesa mucho porque al ser un pueblo tan chico, con unas 280 viviendas, con unos 750 habitantes -sumándole la zona rural con gente mayormente anciana, porque jóvenes no quedan- llegamos a unos 1.300; y en cantidad de votos es insignificante», definió.

En este sentido dijo que la manifestación de hace pocos días «es lo que se tendría que haber hecho desde un principio: que el pueblo tome las decisiones», porque «cada municipio, comuna, comisión de fomento, es dueña de decidir qué necesita y qué quiere para su futuro».

«No puede decidir por nosotros una comunidad que está a 400 o 500 kilómetros, porque las necesidades son distintas entre las regiones. Telsen, Gan Gan, y Gastre son pueblos que tienen aldeas con necesidades básicas para satisfacer; y hay que salir del letargo en el que se encuentran», agregó.

 

Sin alternativas

 

Padre de dos niñas, una de 8 años y otra de un año y 9 meses, afirmó Avilés que en el pueblo «hay muchas más criaturas como las mías que en el colegio no tienen inglés, no hay escuela de danza; hay un montón de chicos que tienen el don de la música y faltan actividades que son esenciales para ellos. Hay otros a los que les gusta el patín, y no hay dónde ir, ni tenemos profesor».

«En otros lugares esas posibilidades las tienen», enfatizó, y puso como ejemplo que su propia hija de 8 años «tiene una expresión corporal importante, tiene deseo de la danza, y no la puede canalizar».

En consonancia, «el nivel educativo es muy bajo, y los chicos llegan a las ciudades y no progresan porque no pueden acoplarse al nivel de estudios».

Estas mismas carencias son las que se evidencian, dijo, a nivel productivo. Y recordó que «en 2011 con la ceniza los campos quedaron vacíos. Hoy para hacer una buena producción ganadera, se necesita una enorme inversión. Y a nivel Gobierno, Nación y Provincia nadie va a venir a poner un peso para que alguna persona ponga un establecimiento».

A caballo

 

En cuanto a las inversiones puso como ejemplo que «el servicio de Internet lo tenemos gracias a una persona que es Carlos Montenegro, que hace muchos sacrificios, trabajando con muchos metros de nieve; y se merece un acompañamiento no solo de los pobladores que reciben la señal, sino de los gobiernos».

«Acá hay que andar a caballo, no hay 4×4 ni tecnología de punta. ¿Qué nos pueden venir a decir desde Madryn, Trelew, Esquel o Rawson donde tienen vehículos y tecnología?», se preguntó.

 

«Va a ser otra la historia»

 

Por eso, dijo, «duele cuando uno escucha desde Puerto Madryn que le dicen no a la mina». Con ese criterio, afirmó: «Nosotros tendríamos que ir a Madryn a decirles no a las ballenas, o no a Aluar. O a la Cordillera a decirle no al turismo. Esquel está a 300 kilómetros de acá. Es entrar en mezquindad. ¿En qué les afecta a ellos que Gastre crezca?».

«La verdad es que hay que felicitar a la gente de Gastre porque tomó las manceras del arado, y a partir de ahora va a ser otra la historia. Se va a acabar la historia del miedo, del letargo. Es gente que tiene mucho respeto. Pero por ese respeto se confundieron muchos e hicieron que se espere de otras personas que algo cambie», sostuvo.

Avilés dijo que la pregunta de la gente de la zona «es por qué no pueden decidir. ¿Por qué en otros lugares se hace una manifestación y las autoridades responden?».

 

«Necesidades reales, no por interés»

 

Agregó que, si bien como pastor «a la gente la voy a llevar siempre por el camino de la paz, del diálogo, a que no haya bronca», reconoció que, con las carencias que existen y en el actual invierno, con nevadas que complican más la vida cotidiana, «las campañas de caridad no me agradan».
«Es una obligación atender las necesidades, pero las necesidades reales, no por interés», y graficó: «Yo no puedo salir a entregar ropa o mercadería porque quiero ser el pastor número 1 de Gastre. No puedo estar saliendo a todos los lugares que pueda llevando cosas que a veces las familias no necesitan, sino que necesitan otras cosas».
Por eso, dijo «la política tendría que actuar de otra forma: si quiero postularme, tengo que fijarme cómo están los caminos, entregar servicios; no entregar mercadería, leña, ropa, para que siga igual. Necesitamos producir para tener, no el asistencialismo».

«Nosotros estamos por la verdad y la justicia, y si esto se lo tengo que decir al Presidente de la República se lo voy a decir. Vamos a luchar por lo que todo Dios nos dejó y podemos usar», concluyó.