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19 abril, 2021

Lunes otra vez…: En Chubut, no hace falta que Alberto suspenda las clases

Por Juana de Arco*

Mientras Alberto y Rodríguez Larreta se suben a un cuadrilátero fraudulento al grito de ‘clases vs covid’, abriendo otro poco la grieta del hartazgo social al ritmo de la chuscada política, en Chubut esos problemas no se conocen. Sencillamente porque hay otros más, y gravísimos.

El deterioro del sistema educativo provincial llegó a tal punto que los educandos difícilmente podrían acordarse cuál fue la última vez que tuvieron un ciclo lectivo ‘normal’,  o que aula les debería tocar, de retomar sus cursos.

Después de más de tres años de clases permanentemente interrumpidas por conflictos gremiales e incumplimientos salariales, este año el gobierno de Mariano Arcioni cantó ‘victoria’ en febrero pasado, cuando sentó a los gremios merced ‘al garante’ nacional, el propio ministro de Educación del país, Nicolás Trotta.

En ese acto, donde apenitas comprometió arrimar un mes de sueldo más (de los tres adeudados), y terminar de pagar el aguinaldo, logró un acuerdo más que conveniente, pero que sin embargo dicen que no cumplió.

En la Sala de ‘Situación’ (valga el nombre por cierto) estuvieron sentados amasando ilusiones además de Arcioni y Trotta, el secretario general de ATECH, Santiago Goodman; Gerardo Carranza (Sitraed), Rodrigo Blanco (AMET); Walter Muzzio (UDA); Mónica Balmaceda (SADOP); Guillermo Quiroga (ATE); Christian Salazar, y Miguel López (Soyeap). También participaron el ministro de Gobierno y Justicia, José María Grazzini; de Economía y Crédito Público, Oscar Antonena, y de Educación, Florencia Perata, además del secretario de Trabajo, Cristian Ayala.

En esa reunión -que muchos consideraron ‘para la foto’- se comprometió una Mesa de Monitoreo, (estructura sobre estructuras, como tanto le gusta al oficialismo), para hacerle ‘seguimiento’ a cuestiones sanitarias, pedagógicas, de infraestructura y fundamentalmente la continuidad del proceso de regularización de la situación salarial del sector.

Dicho sea de paso, las redes ardieron, porque la carnicería del ‘sálvese quien pueda’ dejó afuera del acuerdo a los jubilados docentes, que se podría decir sin miedo, fueron los únicos que laburaron alguna vez y sostenidamente en esta provincia.
Bueno, del Monitoreo, oficialmente ni noticias. Pero que las versiones oficiales no coinciden con las de la calle y la realidad, no hay dudas.

 

Problemas con los porcientos

 

Como al pasar y en medio del desparramo político que se armó por la presencialidad en CABA, la ministra de Educación, Florencia Perata, casi como abriendo el paraguas de la obsecuencia provinciana a cuenta de futura coparticipación, confirmó hacia el fin de semana, que en la provincia de Chubut «Tenemos el 76% de presencialidad» escolar. Un título reproducido en automático por la mayoría de los medios regionales, que dejó el tembladeral de conciencia periodística.

De hecho si algo se sabe en la calle es la incertidumbre existente sobre la formación de los chicos y jóvenes que no pueden acceder a formación privada, y que vienen de más de tres años sin continuidad de dictados y sin afianzar conocimientos. La mayoría de las escuelas no sólo no habría retomado clases presenciales, sino que se le dificulta sostener contenidos virtuales, principalmente en los secundarios.

Como si fuera poco, desde el Sindicato de los Trabajadores de la Educación (SITRAED) coinciden con este panorama. Gerardo Carranza, secretario general del Sitraed, aseguró que “el regreso a la presencialidad no es lo que la sociedad pensaba. La presencialidad es bajísima, no se cumple lo que dijeron las autoridades. Desconozco los parámetros que se utilizaron para realizar esa tabulación (76% de Peratta). La sociedad sabe que la presencialidad no está funcionando como era esperable», dijo.

En Comodoro, ciudad estado síntesis del pulso gobernante, dicen que un relevamiento de establecimientos escolares estableció que sobre 43 escuelas primarias, solo 7 reactivaron, mientras que sobre 30 secundarios sólo 9 habían comunicado hasta el momento el inicio de clases presenciales.

Así las cosas, los gremios y la calle hablan de no más de un 30% de presencialidad, mientras que el Gobierno de Chubut habla de 76%. Menuda encuesta!

Los más condescendientes, hablan de la dinámica de la pandemia que complicó todo, sumado a los problemas edilicios y la falta de personal operativo, que habría justificado lo que ya en la Provincia se entiende como ‘normalidad’: chicos sin clases.

 

No te molestes, Alberto

 

Como si fuera poco, a más de un mes y medio del comienzo del ciclo lectivo 2021 donde no se sabe que es verdad en cuanto a presencialidad e inicio de clases, ya está en puerta un nuevo conflicto entre los gremios docentes y el Gobierno.

Desde la Asociación de Trabajadores de la Educación del Chubut (Atech), sostienen que no se está cumpliendo con el compromiso de cubrir la deuda salarial con los trabajadores, mientras que desde las bases reclaman que no sólo sigue la deuda de arrastre, sino que no hay indicios de hablar de paritaria hasta marzo de 2022 por lo menos.

Y si había alguna ilusión desde la Atech de convocar al ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, quien ofició de garante en el acuerdo alcanzado con Arcioni para que ‘ponga orden’ con ese compromiso, por ahora ni pensarlo.

Después que el adalid de la presencialidad quedara este viernes a un paso de salir de la Rosada por la puerta de atrás, no hay chance de que Trotta se pueda hacer cargo en el corto plazo también de las discordias provincianas.

Está claro que la interrupción de las clases en AMBA y CABA dispuesta por Nación tiene que ver con el argumento covid, pero en Chubut tiene que ver lisa y llanamente con la falta de guita, de política y de perspectivas. La paradoja es que los gremios creen que interrumpiendo las clases defenderán sus derechos y ayudaran a Nación, y sin embargo le sacarán un peso de encima a Provincia, que seguirá pagando ‘cuando puede’ y le echará otra vez la culpa a la pandemia por el parate escolar.

A la par, como si se tratara de un problema del Congo belga, poco y nada se ha escuchado aportar a la aceitada clase política provincial sobre el tema. Como si el dilema educativo fuera un partido entre la gestión y los gremios, donde la mayoría de la dirigencia se limita a mirar desde la tribuna, ensimismados en el fixture de la nueva contienda electoral del poder por el poder mismo (+ los negocios posibles que siempre engordan más que el ego).

En fin…Como dice la abuela que nunca falta, en este círculo de fracasos, ‘los únicos perjudicados realmente son los chicos’: al golpe desocializador llamado pandemia, se les suma la desestructuración institucional escolar y la falta de motivación por el conocimiento, al margen del mundo que le vamos dejando…

Como decía Einstein: “La teoría es cuando se sabe todo y nada funciona. La práctica es cuando todo funciona y nadie sabe por qué. En este caso hemos combinado la teoría y la práctica: nada funciona… y nadie sabe porque”

 

*Soy Juana de Arco,….y ceniza de tantos