Mientras continúa la búsqueda de Sofía Devris (23) en aguas del Golfo Nuevo, Puerto Madryn avanza una investigación penal que analiza las circunstancias de la desaparición en la inmersión del grupo de buzos, y los procedimientos y protocolos que habrían fallado.
La Prefectura Naval Argentina sostiene la búsqueda con medios de superficie, personal especializado y apoyo tecnológico,
La Fiscalía trabaja con sus propias acciones procesales recabando testimonios, documentación y elementos secuestrados que hacen a la investigación judicial.
En ese marco, el jefe de fiscales de Puerto Madryn, Alex Williams, puso un límite claro a las lecturas rápidas y a las hipótesis cerradas. “Eso se está investigando, eso no está resuelto, es parte de la investigación”
La causa que investiga los motivos de la desaparición de Sofía Devries mientras practicaba buceo en Puerto Madryn con un grupo en una embarcación de la empresa de Buenos Aires, Freediving Patagonia, avanza sobre un terreno firme: de comprobarse que existió un delito, sería del orden culposo, es decir, sin intención del resultado muerte.
Mientras arribaron a Madryn familiares de la comunicadora de 23 años oriunda de provincia de Buenos Aires y se mantienen en vilo ante la posible aparición de Sofía, los operativos de búsqueda submarina continúan en horarios diurnos y se interrumpen ante las limitaciones nocturnas que plantea el buceo.
Se sumó el Buque SB-15 «Tango» al operativo. Se trata de una embarcación de 50 metros de eslora, una tripulación de 43 personas y una tecnología que permite trabajar en sectores con visibilidad limitada y corrientes complejas.
Este buque, que se usa para operaciones de búsqueda y rescate, se suma al guardacostas GC-65 y al equipo de buzos tácticos que patrullan la zona
Mientras que por zona costera y superficie continúan los rastrillajes con uso de embarcaciones, drones y robots de agua.
Pese a todo y a más de 48 horas desde su desaparición, los expertos y agentes que trabajan en la causa especulan el peor de los descenlaces por las características del evento debajo del agua, y los primeros testimonios de lo que habría sucedido. Sofía se encontraba presumiblemente a unos 25 metros de profundidad al momento de la desaparición en el Parque Submarino “HU SHUN YU 809, a la altura de Puentas Cuevas a unos 3 kilómetros de la costa.
Cuáles hipótesis evalúa la Justicia
Aunque no hay “una hipótesis cerrada” sobre lo que ocurrió en la profundidad del Mar Argentino, los testimonios que tomó la fiscal Angélica Carcano apuntan a que la joven se descompensó en medio de un ataque de pánico.
“Eran siete personas que iban a bucear, más un instructor, más el patrón del barco”, detalló la Fiscal.
La hipótesis se basa en el argumento de su novio: “Tuvimos un accidente bajo el agua y no la encontramos”.
En ese sentido, Leonardo Alonso, la pareja de Sofía y principal testigo relató «que entró en crisis, quizás por miedo, y que se habría sacado la boquera para respirar debajo del agua”.
En un escrito que hizo circular por redes sociales, Leo responsabilizó a la fuerza por lo que consideró una respuesta tardía. “La Prefectura no tuvo un rápido accionar y se centraron en lo burocrático, en vez de buscar inmediatamente y aceptar la ayuda de otros buzos de las escuelas de buceo de Puerto Madryn”, denunció.
Además, manifestó su malestar con la fiscal interviniente: “La fiscal a cargo nos quiere hacer firmar una declaración de que no nos vayamos de la ciudad. Hay que ser poco humana para pedir eso…”, reclamó.
Una fuente citada por Infobae aclaró que aún no hay imputaciones: “Queremos determinar si, ante esa situación, tenía que estar el instructor con ellos para rescatarla. Tenemos entendido que se sumergían de a dos y todavía no está claro si el instructor ya había emergido en ese momento”, agregó.
El instructor —de la escuela de buceo de Buenos Aires— aún no declaró como testigo en la causa debido a que, de comprobarse esa hipótesis —que no deja afuera al operador de la embarcación en la que llegaron al sitio de inmersión—, podría convertirse en imputado por una presunta conducta negligente. En los pimeros informes se habló de otras tres personas que habrían tenido que ser hospitalizadas tras la inmersión, y entre ellas estaría el instructor.
“Estamos trabajando en establecer si las personas que debían cuidarla no lo hicieron”, resumió una fuente con acceso al expediente.
“El grupo de buceo que se sumergió practicaba en una pileta. En esta zona no hay tanta visibilidad. Es un caso muy delicado y complejo”, consideró la fuente. “Se estudian condiciones climáticas dentro y fuera del agua. Son muchas variables. Sabemos cómo estaba afuera, queremos saber cómo estaba dentro del agua”, apuntó.
Entre los entendidos de la actividad insisten en la necesidad que las operadoras foráneas debern actuar bajo supervisión de miembros de la Asociación de Buceo local, que cuenta con abultada experiencia y los avales internacionales necesarios para evitar todo tipo de eventualidades en mar, conociendo ampliamente las condiciones climáticas y las particularidades del buceo en aguas profundas.
Según trascendió, la operadora en cuestión no era miembro de esta Asociación estrictamente celosa de protocolos y exigente en cuanto a seguros y procedimientos.
Un dato concreto que figura en el expediente indica que “eran siete personas que iban a bucear, más un instructor, más el patrón del barco”
Mientras se esperan los resultados de las medidas solicitadas por Carcano, de turno en el momento de la desaparición. Desde este miércoles, el legajo está en las manos de la fiscal María Eugenia Vottero.
Esta mañana el jefe de Fiscales, aportó en conferencia de prensa mayores detalles sobre el tipo de inmersión que realizaba el grupo y la diferencia entre niveles. Dijo que no se trataba de un “bautismo”, sino de una «certificación» que exige conocimientos iniciales, luego de una instancia previa de “aguas abiertas” que permite bucear hasta 18 metros. Según explicó, el grupo buscaba la segunda certificación, de grado avanzado, que llega hasta 30 metros, y por eso se encontraba en ese sector. En ese marco, agregó un dato técnico sobre el control: la práctica requiere dos personas habilitadas, el instructor y un “máster” supervisor.

Qué dice la Prefectura
En tanto, Adrián Wagner, jefe de Salvamento y Buceo de Prefectura, brindó a este medio algunas consideraciones sobre las condiciones en las que ocurrió el accidente en el Golfo Nuevo, en el parque Submarino “HU SHUN YU 809.
“En ese lugar hay corrientes todo el tiempo. Había aviso de tormenta, pero por la tarde. Las condiciones a esa hora —entre las 10 y las 11— eran aceptables para que se realice la inmersión en ese punto que está habilitado por Prefectura”, señaló el prefecto. “La visibilidad era óptima, de unos 3 metros”, añadió.
Ahora bien, ¿por qué no pudieron rescatarla en el momento? “El buzo se equipa y queda neutro, es decir, no flota ni se va al fondo. Si se desvanece, una mínima corriente puede desplazar al cuerpo 10 o 15 metros. Ellos recorrieron el barco hundido y no pudieron encontrarla”.
“Si una persona se saca el regulador en un contexto de pánico, no puede respirar, abre la boca y el agua entra a los pulmones”, resumió.
El caso
Según la información preliminar, la joven se encontraba realizando una inmersión a una profundidad aproximada de 20 metros, en el marco de una certificación internacional de buceo (PADI). En esas circunstancias, y por motivos que aún son materia de investigación, se habría descompensado y no pudo ascender por sus medios. No stá claro si es que se sumerjieron de a dos como dicta el protocolo y con un instructor por persona, porqué no lograron socorrerla y subirla a superficie tras los tiempos de descompensación.
Por el contrario, los otros tres buzos, incluído el instructor habrían subido solos a superficie y dieron aviso a autoridades de seguridad. A partir del momento en el que se recepcionó el aviso, se activó el protocolo de emergencia y en el lugar intervino Prefectura Naval Argentina, que desplegó buzos tácticos y equipos especializados, incluyendo robots de exploración subacuática, con el objetivo de localizar a la joven.
Las tareas de búsqueda continúan y se coordinan entre las distintas fuerzas y organismos intervinientes por mar y costa
El objetivo es determinar si existió una eventual falta a los deberes de cuidado por parte de terceros, figura que podría configurar responsabilidad penal en caso de acreditarse una conducta negligente.
El problema central que se analiza es si el incidente respondió a una contingencia propia de la práctica del buceo o si hubo omisiones o incumplimientos en las medidas de seguridad exigibles. Para determinarlo, se avanza en una investigación objetiva y técnica, basada en pericias, testimonios y protocolos de actuación.
