12 diciembre, 2025
Marina Jiménez y su marido fueron sentenciados a diez años de prisión por el ataque al menor.
La directora de Ballet Salta, Marina Jiménez, y su marido fueron condenados a 10 años de prisión acusados de haber abusado a su nieto cuando era menor y se trató de uno de los casos más impactantes de los últimos años respecto a la cultura provincial.
El joven tiene ahora 31 años y la mujer acusada 75. La abuela afirma que se trata de una venganza familiar en su contra y hasta menciona robo de dinero.
Aníbal Jiménez, padre de la víctima, confirmó la condena y expuso que desde un comienzo le creyó a su hijo y lo acompañó en el proceso de pericias, toma de declaraciones ya audiencias.
La causa penal comenzó luego de una denuncia realizada por el joven en junio de 2022 en una comisaría de la Ciudad de Buenos Aires. En su declaración, Emanuel relató que los hechos ocurrieron desde que tenía 10 y durante siete años, en los que visitaba a su abuela y se quedaba a dormir en su casa en la ciudad de Salta.
Según fuentes del caso, los ataques sucedieron en distintas ocasiones, a veces cuando se encontraban solos en el domicilio y otras durante las noches mientras el resto de la familia dormía.
El joven también relató que los abusos se repitieron durante vacaciones compartidas en Mar del Plata. Y aseguró que su abuela lo amenazaba constantemente para evitar que contase todo lo que sucedía.
Por el momento ambos acusados seguirán en libertad hasta que la condena quede firme. No se informó si la pena será de cumplimiento efectivo.
Quien también se expresó públicamente fue la víctima, que en la actualidad reside en Buenos Aires y desarrolla su carrera profesional como bailarín. En diálogo con Gente de Salta, reprochó un reconocimiento que recibió Jiménez: “Es increíble que homenajeen a una violadora”.
Durante la entrevista, el joven sostuvo que la decisión de hablar públicamente surgió por el deseo de dar un mensaje de apoyo a quienes atravesaron situaciones similares.
“Hablar de ella me remueve todo, pero hablo para que la gente diga basta, diga no, hasta acá llegaste. Nunca es tarde para hablar y empezar a sanar”, manifestó, al tiempo que agradeció el acompañamiento de su familia, la ayuda terapéutica y el respaldo recibido de organismos de protección de víctimas durante todo el proceso.
El joven también reconoció que recibió comentarios de personas quienes dudaron de la acusación dada la figura pública de su abuela. Y relató cómo cortó lazos con el entorno familiar y con la danza folclórica salteña, optando por desarrollarse en otros circuitos artísticos.
«Toda mi vida he tratado de tener una conducta recta, una conducta lo más dedicado a lo que yo hago, de tratar con niños, con jóvenes, adultos. Hace 53 años que tengo una escuela. He tratado con el ballet, con chicos jóvenes, adolescentes y he viajado por el mundo con ellos. He tenido sobrinos viviendo en Buenos Aires en mi casa, muy jovencitos. He tenido mi cuñado, he tenido bailarines salteños. Parecía la casa de Salta, más que nada. Bueno, hemos cobijado a mucha gente muy joven. Jamás tuve un problema».
A través de una extensa entrevista en El Tribuno de Salta, la mujer acusada dió su versión de los hechos y afirma que se trata de una venganza por odio y dinero:
«He sido la madre que he podido ser, a pesar de mis viajes, a pesar de mis giras. Crecieron y mi hijo mayor se casó con una alumna, la cual escaló y la pusimos como primera figura en el tango. Esta nuera jamás me quiso, siempre estuvo en competencia conmigo, siempre, a pesar que uno le dio el lugar para que se luzca. Siempre se las arreglaba. Si venía una bailarina linda, se las arreglaba para que yo la eche. Si venía una bailarina mejor, se las arreglaba para que encontrara un defecto y que yo la eche. El problema nace desde ahí, por eso lo cuento. Nace de ahí, con ese odio. Nacieron los nietos, crecieron con ese odio, pero yo los recibí de la mejor manera posible, como abuela. El primer nieto, Emanuel, me cambió la vida, me dio alegrías, a pesar que ella era muy mezquina, no los dejaba ir a casa».
No, ellos viven en Buenos Aires. Ellos han venido siempre, vino hasta con una novia. Entonces, pasó el tiempo, vino a vivir acá a Salta, porque hicimos que ingrese al Ballet de la Provincia (Eso en 2022). Estuvo medio año sin cobrar porque no salía el nombramiento. Entonces, yo lo banqué, le banqué el gimnasio, le banqué las clases. Cuando ya empezó a cobrar un sueldo, empecé a decirle, bueno, Emanuel, vas a tener que colaborar en la limpieza, vas a tener que colaborar en pagar algo.
Se fue a fin de año, se hizo amigo de César Guantay y cambió. Se fue, se despidió, porque volvía en febrero para entrar otra vez al Ballet clásico, y yo me doy con que se perdió, se me robó plata, mucha plata. Me quedé callada, le conté a mi marido.
Fue en 2022 cuando se fue, me saludó para mi cumpleaños en enero, cuando me operaron también de una prótesis de rodilla, me saludó, que tengo los comprobantes de los audios y de WhatsApp, pero cuando estuvo, dice abuela, ya vuelvo en febrero, y le dije, pero primero tenemos que hablar, porque se me había perdido esa plata. Cuando volvió, le dije el tema, se enojó, insultó, se peleó muy mal, y se fue. Pero antes me había dicho que él se iba a ir del Ballet de la Provincia, porque le habían prometido un trabajo en el Ballet de La Plata, y yo le aconsejé, le dije, no te vayas, no dejés el Ballet si no estás seguro, y dijo, sí, yo estoy seguro, porque ya me aseguraron».
«El se fue a vivir a lo de César Guantay, estuvo dos meses, tres meses, y se fue y renunció al Ballet de Salta. Cuando yo voy a bailar para la fiesta de Güemes en junio, allá al monumento de Güemes, llego, y mi hijo me habla y me dice, mamá, ¿por qué me hacés esto? Y le digo, ¿qué te dice, hijo? Me dice, bueno, vos abusaste de Manuel, bueno, todo lo que después se declaró. Y le digo, ¿pero cómo podés pensar que puedo hacer esto? ¿Cómo podés pensar? Bueno, le digo, tráemelo mañana mismo, y esto lo arreglamos frente a frente. Yo estuve dos días y no vino con Emanuel. Me tenía que volver. Llego acá a Salta y me doy con la denuncia penal».
El caso impactó de lleno en la comunidad salteña. La reconocida artista de 73 años y con más de cinco décadas dedicada a la danza popular sostuvo que no hay pruebas en su contra, que el juicio fue “demasiado rápido” y que su familia está dividida debido a los testimonios. A pesar de la sentencia, que sigue sin ser firme, Jiménez anunció que apelará el fallo. «Toda mi vida la he dedicado a los niños y jóvenes», dijo.
Ballet Salta publicó por su parte un comunicado luego de que se conozca la sentencia: “Es importante aclarar que, conforme a la legislación vigente, esta sentencia no se encuentra firme, estando a la espera de los fundamentos correspondientes, y se encuentran en trámite los recursos legales previstos por el ordenamiento jurídico. En este marco, Marina Jiménez continúa eximida de prisión, cumpliendo las obligaciones procesales correspondientes y poniéndose a disposición de las autoridades judiciales”.
“Con más de cincuenta y cinco años de trayectoria artística y formativa en la provincia y en el país, renovamos nuestro compromiso con la transparencia, la responsabilidad institucional y el respeto hacia nuestra comunidad, hacia nuestros alumnos y hacia el públicos que nos acompaña desde hace décadas”, continua el escrito al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
Se indicó que las actividades seguirán desarrollándose “adaptándose al contexto actual y priorizando el funcionamiento ordenado de su labor cultural”.