26 agosto, 2025
HUBO FONDOS MILLONARIOS APORTADOS POR NACIÓN PERO EN OCHO AÑOS SÓLO SE EJECUTÓ UNA OBRA MENOR Y LA PLATA NO ESTÁ
Este martes en Comodoro Rivadavia, más de 150 vecinos autoconvocados se concentraron en la intersección de las calles Chile y Constituyentes, frente al cartel que anuncia la obra de desagües pluviales que nunca se realizó a pesar de haberse pagado anticipos millonarios. Con una bandera que rezaba “Justicia por Comodoro”, denunciaron el abandono de los proyectos que debían evitar nuevas inundaciones en la ciudad.
La protesta fue organizada por el grupo “Vecinos Inundados de Comodoro Rivadavia”, que lleva adelante también una campaña de firmas en la plataforma Change.org y en redes sociales, donde superaron las 2500 adhesiones para exigir la reapertura de la causa conocida como Emergencia Climática.
Sencillamente la gente está harta de ver pasar políticos que siguen reeditándose para continuar cumpliendo alguna función en el estado y viviendo de sueldos públicos millonarios, pese al desastre que pudieron haber hecho en sus roles anteriores. Es el caso de Carlos Linares y Juan Pablo Luque en Comodoro, para decirlo con nombres y apellidos vinculados a la historia reciente de la emergencia climática.
Para quienes son de memoria corta o consideran que se trata de un tema de campaña, cabe recordar que en Comodoro, por entonces todavía la Capital del Petróleo Argentino, entre el 29 de marzo y el 8 de abril de 2017, la ciudad quedó bajo el agua y lodo. Llovieron 400 milímetros, hubo miles de evacuados, calles convertidas en ríos torrenciales que se llevó vehículos hasta el mar, el Chenque derritiéndose como chocolate sobre los barrios, puentes rotos, cortocicuitos, millones en pérdidas personales de viviendas, autos, comercios y mercaderías, y además del trauma, la tragedia dejó un muerto.
De todo ese desastre ocurrido hace 8 años, a la fecha, solo una de las cuatro obras programadas en un plan propuesto por la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco para solucionar el problema de las inundaciones, pudo ser ejecutada.
Pese al pago de anticipos millonarios por parte de la exgestión municipal a privados para avanzar con las obras, las mismas no se ejecutaron y hay fuertes sospechas que Linares y después Luque se terminaron de ir de la intendencia, a sabiendas de lo pagado y no hecho, dejándole el pasivo de infraestructura a la nueva gestión, pero habiendo esfumado el dinero público.
Las irregularidades municipales incluyeron entre otros, trabajos facturados pero no realizados; equipamiento declarado que las empresas nunca habían tenido; subcontrataciones poco claras con supervisiones irregulares; partes diarios corregidos de manera “artesanal” y hasta choferes y máquinas localizados el mismo día y hora pero en lugares diferentes. Sólo en la remoción de barro había 300 personas físicas y jurídicas para investigar
El tema del reclamo de los vecinos no es caprichoso, ni mucho menos electoralista, más allá de las pujas que el exintendente pueda tener con el oficialismo provincial, tras haber perdido la gobernación. La cosa se despolitiza cuando Comodoro se nubla. En los barrios profundos del sur provincial, cae una gota y las familias tiemblan. En marzo de este año volvieron a sentir el pánico cuando llovieron de golpe 30 milímetros en pocas horas con vientos huracanados de hasta 80 kilómetros por hora, marejada y desagues superados. Hubo más de 100 evacuados, problemas en el Hospital Zonal que se inundó y numerosos barrios anegados. Pudo haber sido peor, pero pasado el colapso la gente se enardeció con la pasividad y la plata asignada y presuntamente invertida en obras que no están. La que lisa y llanamente consideran «choreada».
En ese caos, el gobernador Ignacio Torres viajó rápidamente a la ciudad para reunirse con el intendente Othar Macharashvili y anunciar que con la mayor urgencia se pondróan a estudiar las soluciones y en la medida de lo posible comenzar obras pendientes, pero ahora sin banca de Nación y con una ciudad con ingresos relativos por la crisis en el petróleo que no alcanza para grandes infraestructuras. También Nacho hizo “instalar” a su gabinete en la ciudad petrolera, pero al mismo tiempo recibió la bronca generalizada de una historia que ligaron de rebote y amaga a ser un gran talón de Aquiles para la gestión.
Torres lleva menos de un año y medio en el poder y enfrentó lo que pudo ser un desastre en una ciudad y una provincia gobernada durante los últimos 20 años por el peronismo, pero hay que decirlo, con bastante anuencia de la oposición, que en muchas oportunidades ‘negoció’ en Legislatura y otros ámbitos, hasta lograr ser gobierno.
De todo el desastre que quedó de un Municipio rico con una ciudad pobre, hubo silencio de radio hace casi dos años, pero tanto Othar como Torres como los vecinos tienen claro que si no se aclara que pasó con el dinero dispuesto por Nación y Provincia para las obras que no se hicieron, difícilmente se podrán completar los trabajos. Ese sinceramiento se va a tener que dar en la justicia y es un paso funadmental para comenzar a hacer las cosas diferentes en Chubut.
«Que la devuelvan o vayan presos», reclamó un reconocido profesional de la ciudad petrolera, indignado por los manejos entre bambalinas.
De todo esto hay además una causa que no se sabe bien en que situación está debido a que por vericuetos de la justicia parecen estar dormida y acotada. En ese marco, por estos días se produjo un pedido formal del diputado provincial Daniel Casal para que el Superior Tribunal de Justicia brinde informes oficiales sobre el estado de la causa, que investiga graves irregularidades en la ejecución de obras tras aquella terrible inundación de 2017.
En tren de datos concretos, el exsecretario de Planificación Territorial de la Nación, -Fernando Álvarez de Celis- durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando ocurrió la emergencia climática en Comodoro Rivadavia, aseguró en abril del año pasado en declaraciones a Cadena Tiempo que
“Es rarísimo porque el fiscal que eleva la causa es el que pide que se suspenda. Estas desprolijidades perjudican a la Justicia. No se le puede negar a la ciudadanía de Comodoro conocer la verdad”, afirmó,
El exfuncionario dio datos precisos a la Justicia afirmando que el gobierno de Macri, en 2017, le envió 62 millones de pesos al gobierno del posteriormente fallecido Mario Das Neves , de los cuales 52 millones iban destinados al municipio de Comodoro Rivadavia, y los otros 10 millones quedaban en la Provincia para atender la emergencia.
En concreto, de esos 52 millones que fueron enviados al municipio de Comodoro, “dos millones eran para pagar alquileres a las familias que habían perdidos sus casas y los otros 50 eran para movimiento de suelo”, precisó. A su vez, Álvarez de Celis indicó que el Gobierno Nacional, durante el devenir de las gestiones, también se dispuso partidas para la emergencia climática por unos 1500 millones de pesos.
“Eso generó, por un lado, que el gobierno municipal diga qué obras puede hacer y, por el otro, que algún pícaro diga qué gran negocio»
Los exintendentes Carlos Linares (ahota senador) y Juan Pablo Luque (aspirante a diputado) terminaron sus mandatos sin explicar que pasó con el dinero de las ibras y porqué no se realizaron. Un tema no menor que reclama la ciudadanía es el funcionamiento de organismos que deberían controlar las gestiones, como los Tribunales de Cuentas ‘vitalicios’. De hecho, La Ley 7/1988, de 5 de abril, de Funcionamiento del Tribunal de Cuentas (LFTCu), dispone en su artículo 39 que están sujetos a fiscalización todos los contratos celebrados por la Administración del Estado y demás entidades del Sector público. ¿Qué pasó en Comodoro entonces?
El ex secretario nacional mencionó, al referirse a esas partidas de dinero enviadas, que según investigaciones aportadas a la causa “había gente que figuraba con 20 camiones como dueño y alquilaba un camión, empleados que figuraban que habían trabajado 32 horas» y un sinnúmero de situaciones que evidenciaron el aprovechamiento del desastre en beneficio de unos pocos.
De todo eso se juzgó a un puñado de involucrados con la ‘caja chica’, mientras que a los jefes políticos, intendentes y responsables finales de la gestión municipal en la que se dieron los hechos, ni siquiera fueron imputados. Carlos Linares accedió a una banca del Congreso como senador, blindándose de la posible lupa judicial bajo el paragüas de sus fueros, y ahora Juan Pablo Luque buscaría reeditar el mismo camino postulándose por una banca en Diputados. Esas gestiones aparecen como verdaderas sucesiones partidarias con lealtades inquebrantables respecto a cada predecesor, algo que parece haber ido cediendo con el correr de las desgracias políticas y financieras que comenzaron a rodear a Comodoro.
“Es inaudito que por causas de corrupción en Chubut sean declarados culpables privados y no funcionarios públicos. No puede haber corrupción en el estado solamente ejecutada por privados, eso sería casi reírse de la ciudadanía”, dijo en su momento Alvarez de Celis.
La movilización de los autoconvocados se suma así a una larga lista de reclamos por la falta de obras hídricas estructurales en Comodoro Rivadavia, donde las consecuencias del temporal de 2017 —el más devastador en la historia de la ciudad— aún se sienten en los barrios más afectados. Pero a su vez empuja por el esclarecimiento de los trabajos que no se hicieron y del dinero escurrido, como los cambios de fondo necesarios gobierne quien gobierne.
“Los vecinos de Comodoro venimos sufriendo las consecuencias de las inundaciones desde la década del 90, pero en el 2017 fue la gota que rebalsó el vaso. Después de esos que fue una verdadera tragedia para la ciudad, nos prometieron que esas obras se iban a hacer. Y, por supuesto, nos mintieron, como también nos robaron”, expresó la referente Verónica Cruz, quien encabeza la iniciativa.
“Con cada alerta de lluvia tenemos que modificar nuestro estilo de vida. Pagamos impuestos, pero cuando necesitamos que nos ayuden todos miran para el costado. Vivimos con miedo a que vuelva a pasar lo mismo”, sostuvo Cruz.
El tema está sonando fuerte y claro. Habrá que ver como activa la Justicia ahora…