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11 abril, 2022

EL PERITO CRIMINALÍSTICO OFRECIÓ UNA REVELADORA CONFERENCIA DE PRENSA VIRTUAL. LA CAUSA PODRÍA CAER SI NO SE ACTIVA

A casi un año del asesinato de Tino John, la Justicia de Chubut sigue sin formalizar la apertura de investigación

A 11 meses de la muerte del vecino Tino John a manos de la Policía del Chubut, la Red de Organizaciones por los DDDHH ofreció una conferencia de prensa con el perito criminalístico: «Tino John fue asesinado a sangre fría» y se  «modificó la escena del crimen».

A casi un año del asesinato de Tino John, la Justicia de Chubut sigue sin formalizar la apertura de investigación

Tino John fue asesinado el 27 de mayo de 2021 en el marco de un allanamiento a cargo de alrededor de 20 efectivos del GEOP de la Policía del Chubut, que aún comandaba el exministro de Seguridad Federico Massoni. Los uniformados ingresaron en redada en la chacra que habitaba en el Paraje Las Golondrinas, cerca de Lago Puelo, a raíz de una supuesta denuncia por portación de armas, y lo ultimaron de un tiro en la cabeza.
Se sabe quien disparó y quienes intervinieron en el operativos, están las pericias de parte presentadas en el Ministerio Público Fiscal, pero la causa hoy peligra caer por la inacción judicial. Ayer el perito criminalístico de la familia, Enrique Prueger, ofreció una conferencia de prensa vía zoom que reproducimos en esta nota.

Tal es la indignación de familiares, vecinos, profesionales, organizaciones civiles y de derechos humanos que ya se evalua avanzar con otras denuncias paralelas contra el Fiscal actuante, contra el Consejo de la Magistratura por la inacción evidenciada, ya que la Justicia de Chubut sigue sin formalizar la apertura de investigación.

«A pesar de haber transcurrido mas de 11 meses del homicidio, de estar individualizado el autor del disparo y quienes participaron en el operativo, el Ministerio Público Fiscal aún no ha requerido el acto procesal inicial de persecución penal, que es la apertura de investigación formal», alertaron los abogados actuantes desde Trelew y Puerto Madryn,  a la vez que convocaron a algún patrocinante de la Cordillera que se sensibilice por tremendo atropello social y humano, y asuma la representación de la causa en el lugar.

Martín Alejandro «Tino» John, era bipolar, estaba en tratamiento y tenía 63 años al momento en que fue ultimado por la policía en su propia casa

 

Testimonios contundentes

Desde el mes de octubre pasado el perito contratado por la familia presentó un contundente informe que amerita el inmediato tratamiento, sin embargo la Justicia chubutense sigue mirando para el costado, reclama la familia y las organizaciones de Derechos Humanos.
En ese marco se organizó este jueves vía zoom una conferencia de prensa del perito criminalístico, Enrique Prueger a fin de dar a conocer parte de las pruebas evaluadas en este aberrante caso de gatillo fácil y violencia institucional. Las conclusione son por supuesto contundetes por la impunidad con la que actuaron 20 uniformados armados,  contra una persona en tratamiento psiquiátrico sobre la que sabían que debían intervenir con protocolo médico y mediación profesional. Un hecho perpetrado por el Grupo GEOP de la Policía del Chubut durante la gestión del exministro de Seguridad Federico Massoni, cuando aún se encontraba habilitado el Protocolo de Uso de Armas de Fuego, que ocasionó no sólo esta tremenda pérdida sino otros tantos y resonados abusos policiales, ante una apesadumbrada connivencia de la Justicia Provincial.
El experto en Criminalística Enrique Prueger, además de intervenir en el caso Tino John, fue quien se pronunció luego del cierre del asesinato de Santiago Maldonado, alertando por las contradicciones que habrían existido en la autopsia

Que muestra la pericia en el asesinato de Tino John

Enrique Prueger, Perito Criminalístico contratado por la familia para llevar adelante la investigación del caso, confirmó que tal como se produjeron los hechos evidentemente «no había intenciones de interactuar, se violentaron todos los protocolos. Borraron las cámaras y fueron con violencia a eliminarlo».
«Afirman que Tino estaba disparando, pero el arma la hallaron en un placad. Fue asesinado a sangre fría», opinó.

Con una imagen demoledora donde se puede observar la sangre chorreada contra una de las paredes del domicilio, el profesional explicó como Tino John fue impactado por una bala en la cabeza, en un pasillo en el piso superior de su vivienda y a un metro de la escalera caracol. Por el tipo de impacto explicó que científicamente resultaría imposible su movilidad, cayendo de costado el tiempo suficiente para que la sangre circule desde la pared y llegue hasta el piso tal como exponen las imágenes de la escena. Sin embargo, alerta que las marcas hemáticas exponen una parábola con características de dilución de sangre lo que evidenciaría que el cuerpo ya inerte habría sido movido su cuerpo de derecha a izquierda (de modo que no hay arrastre prácticamente de sangre por tratarse del lado donde no había orificio), y desplazado un poco hasta depositar su cabeza en el marco de la puerta del dormitorio, detalló el Perito. Según el profesional la escena del crimen expondría además que la posición del cuerpo habría sido alterada «por lo menos tres veces», modificando además la escena del crimen los propios policías intervinientes. Todo esto en presencia de una funcionaria judicial en el procedimiento.

Con una imagen demoledora trasmitida ayer por zoom se pudo observar la sangre chorreada contra una de las paredes del domicilio de la familia John. El perito en Criminalística explicó como Tino fue impactado por una bala en la cabeza y desplazado su cuerpo 3 veces, habiéndose alterado la escena del crimen 

 

Asimismo el Perito cuestionó que de las tres cámaras con las que la Policía del Chubut contaba para el registro del procedimiento como hace habitualmente, no hay filmaciones dado que en las tres están borrados los archivos.

Consultado sobre la posibilidad de recuepración de alguno de esos archivos expresó que es posible recuperar una ‘Memoria flash’  en laboratorio si no fueron alterados los aparatos y si fueron secuestrados por la Justicia, cosa bastante dudosa.

El profesional destacó que además «no hubo una vícima, sino dos», refiriéndose al tremendo daño psicológico sufrido por la esposa de Tino, Claudia quien fue retenida por la fuerza y maniatada por la propia Policía, mientras asesinaban a su esposo adentro de su vivienda. Todo considerando además que se trataba de un hombre medicado  y por ende doblemente vulnerable que requería de la intervención de un médico profesional, o un mediador familiar antes de ser entrevistado o sometido por una fuerza de seguridad en un allanamiento domiciliario de ese tipo.

 

«No se ajustaron a ningún protocolo que tenga que ver con la defensa de la vida humana. Ahí mostraron que venían a matarlo», afirmó Pueger.

Al ser consultado por la apertura de la investigación, Prueger afirmó que «la causa debería estar abierta porque no faltan pericias. Modificaron la escena, corrieron a la víctima en tres ocasiones», insistió.«Dicen que Tino estaba disparando, pero el arma la hallaron en un placad. Fue asesinado a sangre fría», concluyó el Perito.

Para la Red de Asambleas de DDHH en coincidencia con la Regional del Este del Chubut de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, el Ministerio Público Fiscal debe actuar con la premura y responsabilidad institucional que el caso requiere. Tanto el homicidio como el encubrimiento posterior deben ser investigados a fondo. La modificación del lugar del crimen – como lo afirma la pericia criminalística de la querella – debería obligar a la Fiscalía a extremar sus esfuerzos para evitar el descrédito institucional frente a los agentes del poder ejecutivo que intervinieron en el ilícito y en su encubrimiento, afirman.

En septiembre del año pasado el Ministerio Público Fiscal realizó las pericias en la chacra dónde fue asesinado Tino John. El procedimiento contó con la presencia de Claudia Costa Basso, su pareja, su abogado y el perito contratado por ella, Enrique Prueger. 

 

 

Ausencia absoluta del Gobierno

 

 

Como otro de los datos escandaloso que rodean este caso, a la innacción judicial se suma la falta de empatía y de responsabilidad institucional del propio Gobierno Provincial, háyase tratado del caso que fuera. Sin embargo nadie se comunicó ni mucho menos para corroborar como transita la familia esta traumática pérdida, confirmó Claudia en varias oportunidades. La intervención letal de la Policía contra un vecino con problemas psiquíátricos, desarmado y adentro de su propia vivienda, implicaba al menos la contención de la familia de la víctima y actuaciones mínimas humanas y de rigor, como exige la Constitución Provincial y Nacional para quienes ejercen funciones de poder y contempla el más mínimo decoro institucional. Sin embargo nada de eso sucedió hasta el momento ni para con la pareja ni para con los hijos de la víctima.

Lejos de ello, el reemplazo del exministro de Seguridad, Federico Massoni protagonista excluyente del ‘Caso Tino John’, habría ayudado a deslindar algunas responsabilidades en esta causa que amaga con arrastrar otra condena internacional contra Chubut y la Argentina, como ocurriera con la desaparición forzada de Iván Torres en 2003, también a manos de la Policía del Chubut.

 

El Licenciado en Criminalística del Equipo Técnico Multidisciplinario de la Procuración Alberto Enes recordó antes de ingresar a la chacra que las cámaras con que contaban los efectivos se encontraban apagadas, a lo que la funcionaria de la Fiscalía, Marta Monge aclaró que las filmaciones habían sido «borradas».

En Chubut, la Subsecretaría de Derechos Humanos, está a cargo de Carla Sánchez Galindo. La falta de pronunciamiento e intervención en el asesinato de Tino John como en tantos otrassituaciones de violaciones a los derechos humanos expone un déficit pocas veces visto en la Provincia  

Massoni culpó a los hijos y a la esposa

 

El ex ministro de Seguridad, Federico Massoni armó el argumento según lo que le contaron y en base a eso la causa corre riesgos de quedar impune. En un inform escrito presentado en la Legislatura a requerimiento de los diputados, apuntó como como responsables de lo ocurrido aquella fatídica mañana del 27 de mayo en Las Golondrinas a los hijos de la víctima y a su esposa, basándose en lo que le habría contado el jefe de la comisaría de El Hoyo. Massoni dice textualmente en relación a unas supuestas denuncias de pobladores vecinos de John que lo sindicaban de andar efectuando disparos contra ellos y sus bienes.

Durante este período de tiempo, el señor jefe de Comisaría (El Hoyo) pudo hablar telefónicamente con uno de los hijos del señor John, a fin de que procuren despojar de las armas y municiones a su padre. Sin embargo, esto no solo no lo hicieron, sino que se retiraron del domicilio junto a la esposa, dejando solo al señor John durante toda la noche debido a que se encontraba armado y en un estado de alteración, con el riesgo que implicaba para sí y para terceros”.

En el informe Massoni hace referencia a un supuesto “negociador” que habría agotado todas las instancias antes de que el hombre recibiera el disparo letal, pero esta versión se contrapone a lo que ha venido manifestando la mujer del fallecido, en las que asegura que “la policía actuó mal” y que “fue a ejecutar” a su esposo.

El ministro afirma que el presunto negociador del GEOP intentó “entablar un diálogo con el señor John para persuadirlo a que baje y se entregue sin oponer resistencia”; pero que este “sin mediar palabra alguna”, desde la parte alta de una escalera caracol de la vivienda en donde se encontraba, comenzó a disparar con una carabina calibre 22, manifestando: “Los voy a matar a todos, tengo 40 tiros más”.

Indica que el jefe del GEOP, comisario Cristian Soto, habría arrojado “una granada de distracción” y “otra tipo fumígena” al lugar en donde se encontraba John pero que estos elementos fueron “ineficaces” en la búsqueda del objetivo de incapacitarlo por lo que Soto decidió usar las armas de fuego para matarlo. Aquí hay que destacar que el propio fiscal del caso en una de sus pocas apariciones en la prensa reveló que la policía solo había disparado una vez; que debe haber sido el tiro con el que ultimaron al productor. De todo esto sólo existe el relato cinematográfico de Massoni ya que se encargaron de borrar las cámaras que los policías llevaban en el casco.

Más adelante, Massoni también le echa la culpa a la mujer del supuesto mal proceder de la policía haciendo hincapié en que “obstaculizó en dos oportunidades el operativo”, por lo que se vieron “obligados a reducirla inmovilizándola con precintos plásticos, siendo luego reemplazadas por otras esposas porque aquellas se las quitaba con su fuerza”. Todo esto por supuesto cuando la esposa veía como le disparaban a Tino, y en el marco d elo cuál Massoni pretendia que se quedara quieta.

Este pronunciamiento escrito de parte fue posiblemente el elemento que ayudó a el fiscal Carlos Daniel Mayer no pida la apertura de una investigación contra el que le disparó y lo mató y mucho menos para clarificar si lo que hizo el GEOP en la propiedad del fallecido estuvo bien o mal.  Por supuesto porque otro detalles sería que el propio Fiscal fue el que habilitó el allanamiento mortal y quedaría involucrado en la causa. Otra de las tantas irregularidades que ayudan a intentar la impunidad del hecho.

Qué pasó en realidad en la casa de Tino John

 

Eran las 10.48 de la mañana del 27 de mayo de 2021 cuando Claudia Costa (62) llegó a su casa desde El Bolsón. Caminó desde la tranquera y se metió en su propio terreno. Cuando le faltaban 100 metros para llegar a la puerta de la casa, vio algo que se movía escondido entre los frutales. Dice que pensó que eran jabalíes. Llamó a su marido para que saliera a buscarla. Cuando pasó por al lado, escuchó que dos hombres la llamaban. Se asustó y apuró el paso.

El esposo la esperaba en la puerta junto a un ayudante con el que trabajaba en el galpón. «Metete adentro», llegó a decirle antes de que dos camionetas frenaran de golpe. El esposo tomó el rifle 22 y se fue para arriba. Sintió que pateaban la puerta y vio cómo entraban varios hombres armados, con cascos con linternas y uniforme. Ellos siguieron detrás del marido y a ella la agarraron, le ataron las manos atrás de la espalda y la sentaron en un sillón.

Sintió disparos, una bomba de estruendo y luego solo silencio. Preguntó a los gritos qué había pasado con él pero nadie le contestó. Hasta que por un handy escuchó: «Hay que confirmar la muerte». «En ese momento mi mundo se derrumbó. Estaba atada, no me soltaban, no me dejaban abrazar ni a mi perra, que estaba toda mojada», relata la mujer en la crónica inmediata de Alejandro Marinelli a un mes del hecho.

Martín Alejandro «Tino» John tenía 63 años. Era alguien muy conocido en El Bolsón. Había hecho de todo: tuvo el alquiler de equipos de esquí en Cerro Perito Moreno, una empresa de procesamiento de frutas y de hongos para exportación. En marzo, vio como el fuego que castigó la zona se llevaba sus árboles y parte de su chacra. Ayudado por dos motobombas, con sus hijos y unos amigos, pudo salvar su casa. Esa tarde terminó con los pies quemados.

 

«Tino era bipolar. Estaba medicado con litio, nunca dejaba su medicación. Llevaba una vida normal, pero sufrió lo de los incendios, más que tuvo que hacerse cargo de su papá, en internación domiciliaria por un shock. Todos eso lo habían golpeado. Sabíamos que si sumaba capas de estrés se podía descompensar», explica Costa.

Luego de los incendios, según cuenta la mujer, John no había recibido ayuda para recomponer su actividad. Su invernadero estaba destruido, sus frutales quemados y, a diferencia de lo que sucedió con otros vecinos, debió comenzar la reconstrucción sin ayuda del Estado. «Eso lo tenía mal. Decía que era el único tarado que pagaba todos sus impuestos y que no recibía ni subsidios ni chapas ni nada. Además comenzaron las tomas de los terrenos y estaba con ese temor también», cuenta la pareja.

El día anterior al allanamiento, dos personas habían entrado a su campo. Ahora se investiga si eran parte del grupo especial, que estaba haciendo reconocimiento del lugar. «Al verlos, John disparó varios tiros al aire. No era normal que él lo hiciera, pero aquí, en los últimos tiempos, muchos disparaban para ahuyentar que alguno se metiera. Tino no era un pistolero, yo no nunca estaría 15 años con alguien violento».

En la Comarca Andina el asesinato de Tino John cala tan hondo como la muerte de Santiago Maldonado en Cushamen, la de Iván Torres en Comodoro o la de Julián Antillanca en Trelew. Todos a manos de fuerzas de Seguridad. Un proceso karmático en Chubut difícil de cortar si la Justicia no actúa con independencia alguna vez

 

Luego del primer episodio, llegó al lugar la Policía de El Hoyo. «Fueron hasta la tranquera y nunca nos enteramos porque no nos avisaron. Ayer me llamó un chico de la zona para decirme que le habían pedido que saliera de testigo de que Tino estaba disparando. Dicen que hubo denuncias de vecinos, no me consta, supuestamente por eso es que se hizo el allanamiento», explica.

Antes de que el GEOP allanara la casa, desde la Policía le avisaron al hijo de Tino que iban a ir hasta allí por una denuncia que alguien había hecho. El les dijo que fueran con un médico, porque su padre era paciente psiquiátrico y necesitaban compensarlo, para que le dieran algo que lo ayudara a dormir. «Nunca se imaginó que llegarían de la manera que lo hicieron».

El relato vuelve de nuevo a las 11 de la mañana 27 de mayo, cuando lo mataron. Costa cuenta que después de 30 minutos de tenerla sentada con las manos atadas, apareció un hombre y le acercó un papel. «‘Acá está la orden de allanamiento’, me dijo. Le dije si me estaba cargando. Se metieron a escondidas, nos tomaron por sorpresa, y por el miedo, salimos corriendo. Si se identificaban antes, como corresponde, y decían lo que venían a hacer nada hubiera pasado».

La esposa de Tino fue maniatada y reducida mientras abatían a su pareja en el piso superior de la casa

 

Costa también denunció los malos tratos que recibió del personal policial. «Mientras estaba atada apareció mi perra pequinesa, que estaba mojada y asustada. Les pedí que me dejaran abrazarla y secarla. Pero no me contestaban. Hasta que una mujer policía me dijo que si no la cortaba la tirarían de nuevo afuera. Fueron muy sádicos. Después de 40 minutos, llegó la fiscal, cuando vieron por la ventana que llegaba, recién me desataron y me dejaron llamar por teléfono. Después me mandaron alguien de Asistencia a la Víctima. Le dije: ‘La víctima no soy yo, la víctima está arriba. Tendrían que haber llegado antes».

«Todo esto que pasó no tiene sentido. En los medios dijeron que Tino estaba esperando atrincherado. Es todo muy absurdo. Cuando yo llegué él estaba con un ayudante, afuera de la casa, y el rifle estaba adentro. Los policías estaban a pocos metros. Se supone que son gente entrenada para esto, podrían haberse presentado en lugar de estar en una zanja camuflados. Fueron 20 contra uno en un cuartito. No le tiraron a las piernas, ni intentaron controlar lo que pasaba. Le dispararon a la cabeza. Entraron como si fueran a matar a Bin Laden», se lamentó Claudia.

Así las cosas, además de todas las pruebas y los malos recuerdos de aquella cinematográfica ‘Maldita Policía’ que dejó huellas en la vida de muchos provincianos, no hay investigación formal abierta, ni pasos procesales, ni Justicia para Tino en Chubut.