Por Trivia Demir
El gobernador Ignacio Torres planteó que los concejales de toda la provincia deberían ejercer sus cargos ad honorem, sin percibir sueldo, en una propuesta que apunta directamente contra lo que definió como “la casta política”.
Las declaraciones del Gobernador de Chubut resonaron fuerte en el entramado político y entusismaron a las redes, pero también dejó una sensación de exageración de anuncio demagógico cuando comenzaron a resqubrajarse las estructuras que el oficialismo había logrado permear tanto en la Legislatura como en los Deliberantes de las principales ciudades que le son afines políticamente.
“Le hago una propuesta a todos los intendentes: que los Concejos Deliberantes sean ad honorem”, sostuvo, y argumentó que el sistema actual fomenta la dependencia del Estado y la falta de compromiso real con la función pública.
En ese sentido, fue crítico con los salarios que perciben algunos ediles: “No hay nada más elitista que alguien que gana 5 millones de pesos por estar en una banca”, afirmó, y cuestionó además el bajo nivel de reconocimiento social de muchos representantes: “Le preguntás a diez vecinos quién es y no saben”.
Torres planteó que los cargos deberían estar ocupados por “gente de bien” con vocación de servicio, y vinculó su propuesta con la necesidad de frenar prácticas especulativas dentro de la política.
El mandatario adelantó que impulsará esta idea dentro de su espacio y buscará que futuros candidatos a intendentes la adopten como parte de su agenda, en un intento por instalar el debate sobre el rol, el costo y la calidad de la representación política.
Los ‘Honorables’ y el título
A decir verdad, en general, no existen parlamentos nacionales modernos donde los legisladores trabajen ad honorem (sin sueldo) de forma sistémica, ya que la retribución garantiza la dedicación exclusiva y la independencia. Sin embargo, el concepto se asocia a propuestas locales de austeridad, concejales en municipios pequeños, o parlamentos voluntarios históricos/regionales.
Algunas de las experiencias mas parecidas, salvando las enormes diferencias culturales y de transparencia, exponen como en países como Suecia o Noruega sostienen un modelo de alta austeridad con escasos asesores propios y menor sueldo relativo que en otros países, acercándose conceptualmente a la idea de servicio público.
En Noruega, la gran mayoría de los concejales municipales (kommunestyrer) y políticos locales no trabajan ad honorem, sino que reciben dietas o remuneraciones por su labor, aunque generalmente no es un salario a tiempo completo sino que trabajan en «política de tiempo libre» (Fri-tidspolitik). El sistema se basa en la participación ciudadana y , donde la remuneración compensa el tiempo dedicado, pero no suele ser la fuente principal de ingresos para la mayoría.
Históricamente parece que esta era la idea de que los cargos legislativos eran cargos de honor, lo que inspiró el título de «Honorable» Concejo Deliberante u «Honorable» Legislatura, algo que en territorio criollo quedó apenas como título figurativo.
‘Empleados míos’
“Cuando se acercan las elecciones les agarra el síndrome de ‘¿qué voy a hacer después?’ y empiezan a negociar cargos”, señaló, apuntando a una vieja práctica que ha rozado hasta su popio partido de pertenencia.
La descripción de Torres es correcta y expone las fracturas que se van dando con el correr de la gestión y a las puertas de un adelantamiento electoral que todos infieren para el mes de marzo o abril de 2027, con lo que Torres buscará evitar el arrastre libertario en territorio.
En ese marco y acelerando el traqueteo de la maquinaria electoral y los carros partidarios, comenzó el ‘reacomodamiento de melones’. Y los pimeros espacios donde se comienzan a reflejar los realineamientos son en el ámbito legislativo.
El golpe más duro para el oficialismo fue el 18 de febrero pasado, cuando en la legislatura de Chubut se rompió el bloque de «Despierta Chubut» con la salida de los diputados Sergio González y Mariela Tamame, quienes conformaron el nuevo bloque «Chubut Unido». Esta fisura, vinculada a diferencias en la política pesquera, debilitó la mayoría del gobernador Ignacio Torres, quien vinculó la salida a intereses empresariales. Torres minimizó la pérdida de números y tildó la salida como un ejercicio de «higiene» política frente a presiones empresariales, sin embargo le afecta en la gobernabilidad y le reconfiguró el tablero legislativo para la negociación de las autoridades y el tratamiento de proyectos de ley que requieren mayorías especiales
A la par, una parte del radicalismo se va escindiendo de la alianza gobernante de manera explícita.
En Trelew, el concejal del PRO de Trelew, Martín Luna, esta semana dejó al oficialismo de Gerardo Merino con apenas cuatro concejales sobre 10 que integran el Deliberante, y Claudia Monají, fue desplazada de la presidencia del cuerpo, reconfigurando también el eje de poder en la principal ciudad que representa Torres.
Apuntarle a los Legislativos y sobre todo al bolsillo de los legisladores, sean concejales o diputados provinciales es un embate fuerte por parte del Ejecutivo chubutense con el que redobla la apuesta política y mediática, y sobre todo manda un mensaje directo hacia adentro: revisar ‘las becas’ generadas a través de acuerdos políticos implícitos que permiten que en una Legislatura como la de Chubut, integrada por 27 diputados, la ‘planta política’ de asesores ya supere las 111 personas.
Increíblemente la planta de personal de personal según la misma Ley, se determinó en 474 empleados, de los cuáles solo un 10 por ciento cobra en el margen del primer rango. O sea que hay casi 200 veces más empleados que diputados.
Cabe detacar que estas 111 asesorías no dejan año tras año de generar fricciones internas y polémicas públicas por considerarse uno de los lugares de ‘contención’ para exfuncionarios en el llano, o ‘premiados’ que ingresan a la par de los que sostienen el trabajo de fondo. Además, actualmente hay secretarios políticos por cada espacio partidario.
Hecha la ley…
Abonar el control de otro de los poderes suele ser la primera tentación del poder, y la principal forma de hacerlo suele ser mejorando el reparto de la torta presupuestaria.
Actualmente, el presupuesto de la Legislatura de Chubut para el ejercicio 2026 fue fijado en más de 55 mil millones de pesos. Este monto forma parte del Presupuesto Provincial general aprobado a finales de 2025 por los propios diputados, que asciende a 3,3 billones de pesos, incluyendo gastos en personal, servicios no personales y bienes de uso.
Lo increíble es que el gasto legislativo creció exponencialmente. El año pasado, el presupuesto de la «Honorable» era de $18 mil millones, pero en 2023, cuando asumió Torres, era de $9 mil millones. Es decir que en tres años el gasto legislativo en Chubut creció 6 veces.
De allí que se entiende que esta caja nada despreciable permite un enorme poder político y operativo a la par del Ejecutivo, con mayores garantías y seguridades, fueros y condiciones para operar
Toda esta ‘bolsa’ de trabajo tan bien paga y con una estabilidad envidiable ya comenzó, como bien dijo Torres, a tratar de garantizarse su ‘supervivencia’ en tiempos pre electorales. Y se convirtió en un boomerang político difícil de controlar.
La cuestión es que este mismo Legislativo, le prorrogó a Torres en junio de 2025, la Emergencia Económica y Financiera por 18 meses adicionales ‘a partir del vencimiento anterior’, o sea hasta Noviembre de 2026. Y esto le permite tomar decisiones ‘excepcionales’ en toda la administración pública centralizada y descentralizada, incluídos los poderes Legislativo y Judicial,respecto a las finanzas.
De allí que el amague con cortar los fondos y prromover el trabajo ad honorem parezca por ahora una pelea pírrica, pero que marque claramente hasta donde está dispuesto a ir Torres para pelear la continuidad de su gestión
Habrá que ver…
