13 enero, 2026
Una niña de diez años falleció en el distrito bonaerense de General Belgrano por Hantavirus. Se trata de la tercera persona fallecida por esa enfermedad desde que comenzó el año en la provincia de Buenos Aires.
“Con la responsabilidad que este momento exige, informamos que, conforme a los registros oficiales, del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA) y en articulación con las autoridades sanitarias provinciales, se ha confirmado que la causa de fallecimiento fue Hantavirus”, informó el Municipio de General Belgrano.
La víctima, Mía Rodríguez, vivía en Paraje Chas y murió el pasado 8 de enero tras infectarse con el virus que se transmite a través de la orina o las heces del Ratón Colilargo. El Municipio destacó que “se encuentran en marcha las acciones epidemiológicas necesarias para el control del foco, con el objetivo de prevenir la aparición de nuevos casos”.
El caso de Mía se suma al de Rodrigo Morínigo (14) en San Andrés de Giles y de un hombre de 33 años en Mar del Plata que también contrajeron hantavirus y fallecieron tras ser internados.
La transmisión a los seres humanos ocurre principalmente por la inhalación de aerosoles contaminados con partículas virales presentes en heces, orina o saliva de roedores silvestres. Esta enfermedad presenta una elevada letalidad, con variaciones regionales que, en Argentina, oscilaron entre el 10% y el 32% durante el periodo 2019 – 2024, indicó el último Boletín Epidemiológico Nacional.
En el país se identificaron áreas de riesgo en cuatro regiones geográficas: Noroeste (Salta, Jujuy y Tucumán), Noreste (Misiones, Formosa y Chaco), Centro (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos) y Sur (Neuquén, Río Negro y Chubut). Si bien los casos se notifican durante todo el año, se observa una marcada estacionalidad, con mayor incidencia entre octubre y mayo.
Debe sospecharse infección por hantavirus en personas que residan o hayan estado en zonas con circulación viral y presenten fiebre sin etiología definida, que pueden estar acompañadas de mialgias, escalofríos, astenia, cefalea o dolor abdominal, habiendo tenido en las seis semanas previas exposición a roedores o sitios donde habita el reservorio; o bien contacto estrecho con un caso confirmado de hantavirosis por virus Andes. .
*PC