24 febrero, 2026
CALCULAN PÉRDIDA DE 21 MIL FIRMAS Y 65 MIL EMPLEOS FORMALES QUE EL GOBIERNO NO CONTEMPLA COMO PROBLEMA PROPIO
El cierre de la empresa de neumáticos FATE reavivó el debate sobre la industria nacional y el empleo. El modelo económico que busca desacelerar la inflación con mejores precios descontroló las imprtaciones y está destruyendo la manufactura local.
El boom importador se dio por un combo de factores: la baja de aranceles de 35% a 16% –en línea con los de otros países, entre 10% y 15%–, la eliminación del Impuesto PAIS, la flexibilización a las importaciones, la estabilidad del dólar y la oportunidad de entrar a un mercado que, en años de economía cerrada, estuvo manejado por un puñado de empresas, con precios de los productos más caros que en el exterior, lo que motivó a muchos a cruzar las fronteras para conseguirlos más baratos.
El problema es que los extremos casi siempre son malos y producen colapsos irreversibles en una economía emergente como la criolla, por años esforzándose para salir del modelo dependentista de proveedor de materias primas primarias y alcanzar un desarrollo industrial y manufacturero que lograra poner valor a sus recursos. Algo que por supuesto, al resto del mundo desarrollado, no le conviene.
Julio Gambina, especialista en economía y política, aseguró en diálogo con Canal E que la Argentina atraviesa un proceso de desindustrialización vinculado a la apertura importadora y a un cambio estructural del modelo productivo
Según explicó, uno de los factores es coyuntural y responde al objetivo oficial de bajar la inflación. “Una forma de bajar la inflación es la apertura indiscriminada, que está generando impacto en los precios”, señaló. En ese marco, describió el comportamiento del consumidor: “La lógica del consumidor es buscar algo barato y bueno”, en un contexto donde los ingresos de trabajadores, jubilados y también empresarios se encuentran deteriorados.
Gambina vinculó directamente esta dinámica con el cierre de firmas y la pérdida de empleo. “Todo industrial que puede sustituir producción por importación lo hace”, sostuvo, al explicar que si producir localmente resulta más costoso, las empresas optan por importar.
El economista también mencionó el caso del aluminio y la competencia con China, al advertir que incluso grandes compañías reclaman condiciones para competir. El problema, explicó, no se limita a una empresa puntual, sino que atraviesa a todos los rubros industriales.
En ese sentido, fue contundente: “La apertura importadora, política pública, política deliberada para bajar la inflación, es lo que está destruyendo estas más de 21 mil empresas que han cerrado”. Además, citó cifras preocupantes: “65 mil puestos de trabajo perdidos hasta noviembre del año pasado en el sector industrial”, a los que se suman los meses recientes.

Un informe del Observatorio de Importaciones de Apyme confirma que las importaciones y el «dólar barato» aceleraron el cierre de fábricas.
El Observatorio de Importaciones de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas -Apyme- puso en números la crisis industrial que golpea a Santa Fe, que tiene uno de los conglomerados fabriles más importantes del país.
El trabajo confirma que desde el inicio del gobierno de Milei cerraron 2.341 empresas, como consecuencia de un nuevo modelo económico en el que «los incentivos que están puestos para importar».
En diciembre de 2025 hubo 13.079 empresas que hicieron al menos una operación de importación, el registro más alto para ese mes en los últimos ocho años.
El informe advierte que este plan económico está empujando una reconversión silenciosa: empresas que sostienen la estructura comercial, pero abandonan el taller y la línea de producción para importar mercadería de afuera, con la consiguiente reducción de personal.
En Santa Fe, el impacto es brutal. De las 2.341 empresas que cerraron en la provincia, 292 son manufactureras, confirma un informe de LPO.
La señal más tóxica del proceso aparece cuando se mira qué se importa. Los bienes finales importados en diciembre quedaron 44,4% por encima de enero de 2024, mientras que los bienes intermedios crecieron apenas 8,8%. Los intermedios son insumos para completar la fabricación de otro bien.
Es decir: no se importar para producir, sino para reemplazar producción.
El informe también revela que la caída no distingue tamaños: se registran cierres de firmas pequeñas, medianas y también grandes.
Lo inédito es que la crisis está permeando en actividades industriales que acumularon altos grados de inversión y desarrollo tecnológico y donde Argentina era competitiva, pero la total apertura de importaciones, que permite que ingresen productos a precio de dumping, vuelve imposible competir.
Los datos del informe sostienen que en la línea blanca se importaron 158.297 toneladas por USD 1.224 millones, en maquinaria agrícola 192.172 toneladas por USD 2.144 millones y en textiles más de 400 mil toneladas por USD 1.831 millones.
El golpe tiene impacto directo en el empleo formal. De las doce cadenas analizadas, nueve muestran pérdida de puestos de trabajo, con recortes fuertes en línea blanca con 1.029 puestos menos, maquinaria agrícola con 964 y la automotriz con 830. Una foto de una provincia próspera que acusa la caída de empleo industrial que sufre la Argentina con el modelo económico de Milei, donde la UIA ubicó por encima de los 65 mil puestos de trabajo perdidos.
La caída registrada por las estadísticas es la del trabajo formal, pero detrás de cada puesto en blanco que se pierde hay mínimamente otro informal que se ve afectado. Y por cada puesto de trabajo perdido, hay un promedio de dos miembros de familia que se ven directamente perjudicados.

El informe de Apyme también destaca el problema en un contexto internacional poco amigable para el discurso libertario, que mientras empuja una apertura irrestricta se enfrenta a un mundo que vuelve al proteccionismo que activó la política de aranceles de Trump. «Mientras el mundo se cierra para cuidar su industria, Argentina acelera la apertura y se ofrece como mercado de descarte», afirmó un empresarios industrial.
Mientras el mundo se cierra para cuidar su industria, Argentina acelera la apertura y se ofrece como mercado de descarte. Modelos ya sufridos, casi siempre vinculados a recetas externas y a acuerdos por financiamiento.