4 enero, 2026
Los tentadores 50 millones de dólares de recompensa y el nido de espionaje cruzado fueron clave para la caída de Maduro.
Detrás del estruendo de las explosiones y el despliegue militar que sacudió a Caracas, se escondía una trama de espionaje silenciosa que se gestó durante meses. Según reveló este sábado The Wall Street Journal, un equipo de la CIA operó en Venezuela desde agosto desplegando una estrategia centrada en reclutar a un informante dentro del propio gobierno venezolano.
Fuentes conocedoras del caso confirmaron al medio estadounidense que el colaborador no era un funcionario menor, sino alguien que se encontraba dentro del «círculo más cercano e íntimo» de Nicolás Maduro. Esta infiltración permitió a la agencia obtener «extraordinarios datos» sobre las actividades diarias y, crucialmente, los movimientos de seguridad del líder chavista y su esposa, Cilia Flores. Esa información de inteligencia fue la que facilitó la localización exacta del objetivo en su lugar de descanso, permitiendo el «allanamiento quirúrgico».
Con las coordenadas precisas entregadas por el topo, la ejecución quedó en manos de la Delta Force, la principal unidad de operaciones especiales del Ejército de los Estados Unidos. La periodista Jennifer Jacobs, de la cadena CBS News, confirmó que este grupo de élite —el mismo que en 2019 acabó con la vida de Abu Bakr al-Baghdadi, ex jefe de ISIS— fue el encargado de penetrar las defensas en Caracas.
Desde Mar-a-Lago, Donald Trump aportó detalles cinematográficos sobre la táctica utilizada. «Estaba oscuro. Las luces de Caracas se apagaron en gran medida debido a cierta experiencia que tenemos», narró el mandatario, sugiriendo el uso de tecnología de ciberguerra para cegar la ciudad durante la extracción. El Presidente describió el lugar de la captura como «una fortaleza militar fortificada en el corazón de Caracas», cuyas defensas quedaron inutilizadas ante la sorpresa del ataque.»Fue una operación extraordinaria. Somos un país respetado nuevamente», celebró Trump, quien además lanzó una advertencia final a los remanentes del régimen: «Estamos listos para una segunda ola de ataques en Venezuela si es necesaria»
Trump, lejos de prometer una entrega inmediata del poder a la oposición, el mandatario marcó un giro drástico en el guion esperado: anunció que Estados Unidos «va a controlar Venezuela» hasta que se garantice una «transición justa y ordenada», descartando por el momento un traspaso automático de mando.
La definición más explosiva de la conferencia llegó cuando le consultaron por el rol de María Corina Machado. Contra todos los pronósticos —y a contramano del apoyo explícito de aliados como Javier Milei—, Trump puso en duda la capacidad de la reciente Premio Nobel de la Paz para tomar las riendas del país.
«No tiene el apoyo suficiente dentro del país, no tiene el respeto dentro del país», disparó el republicano, revelando además que ni siquiera se ha comunicado con ella tras el ataque. La frase cae como un balde de agua fría para la oposición venezolana, que horas antes se había declarado «lista para tomar el poder».
En tono triunfalista, Trump aseguró que «ninguna otra nación» podría haber ejecutado la operación con tal precisión, dejando a las fuerzas militares venezolanas «impotentes». Sin embargo, lanzó una advertencia directa a los remanentes del chavismo: «Estamos listos para organizar un segundo ataque mucho mayor si es necesario. Asumimos que una segunda ola sería necesaria, pero ahora probablemente no… aunque estamos preparados para hacerlo».
Sobre el futuro inmediato, el mandatario reveló que su Secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo una «larga conversación» con la vicepresidenta Delcy Rodríguez (cuya ubicación física aún es motivo de disputa). Según Trump, la funcionaria chavista capituló ante la fuerza de los hechos: «‘Haremos lo que sea necesario’, nos dijo. No tiene más opción».
El presidente cerró confirmando que Maduro y su esposa, Cilia Flores enfrentarán cargos por narcotráfico. «Nos quedaremos el tiempo necesario para asegurar que ninguna de esas personas malas se haga con el poder», sentenció Trump.