ChubutLine.com "Periodismo Independiente" - Noticias, política y un análisis de la realidad diferente - directora@chubutline.com - redaccion@chubutline.com



17 octubre, 2020

El sueño de Perón antes del Día de la Lealtad: casarse con Evita y retirarse de la política en Chubut

La historia cuenta otras historias posibles, que esconde cada vida en sí misma y el pasado inmediato. Según las propias cartas de Perón, días antes de ser detenido y de aquel 17 de octubre emblemático que cambiaría la historia política argentina, el general también tenía otros planes que se modificaron y paradójicamente era dejar la política y vivir en Chubut junto a su amada Evita que aún no era su esposa en papeles.

Fechada el 14 de octubre de 1945, Perón le escribe a Eva: “Hoy he escrito a Farrell pidiéndole que me acelere el retiro, en cuanto salgo nos casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos… ¿Qué me decís de Farrell y de Avalos? Dos sinvergüenzas con el amigo. Así es la vida… Te encargo le digas a Mercante que hable con Farrell para ver si me dejan tranquilo y nos vamos al Chubut los dos… Trataré de ir a Buenos Aires por cualquier medio, de modo que puedes esperar tranquila y cuidarte mucho la salud. Si sale el retiro, nos casamos al día siguiente y si no sale, yo arreglaré las cosas de otro modo, pero liquidaremos esta situación de desamparo que tú tienes ahora… Con lo que yo he hecho estoy justificado ante la historia y sé que el tiempo me dará la razón. Empezaré a escribir un libro sobre esto y lo publicaré cuanto antes, veremos entonces quien tiene razón…”

Ese mismo día, Perón le escribió una carta a su amigo el coronel Mercante en la que le dice entre otras cosas: “Con todo, estoy contento de no haber hecho matar un solo hombre por mí y de haber evitado toda violencia. Ahora, he perdido toda posibilidad de seguir evitándolo y tengo mis grandes temores que se produzca allí algo grave… Le encargo mucho a Evita, porque la pobrecita tiene sus nervios rotos y me preocupa su salud. En cuanto me den el retiro, me caso y me voy al diablo…”.

Perón cumpliría su primer sueño: casarse con Eva 8 días después de escribir la carta, el 22 de octubre en Junín, pero nunca lograría el segundo: retirarse de la política y vivir definitivamente en Chubut.

 

Esto lo cuentan los historiadores Félix Luna, en su libro “El 45”, como Torre en “El 17 de octubre en perspectiva”. En contra de la versión menos romántica de Galasso, quien sostiene que el texto no refleja la real intención de Perón sino que estaba destinado a confundir a sus adversarios políticos. (La carta está transcripta íntegramente en Luna Página 337).

Como sea, que lo escribió, lo escribió. Y la intriga ¿es cuál hubiera sido la historia argentina y chubutense en ese caso? Seguramente la política argentina es impensable sin esa fuerza popular surgida de la mano de un militar, y también la del variopinto peronismo provincial, con un líder como ese pisando mansamente tierra patagónica sin intenciones de guerrear ni conspirar hasta el hartazgo. Pero no fue así y los sueños dieron lugar a otra realidad.

 

La antesala al gran día

 

Para dar idea como se produzco la gesta del 17, hay que entender un poco la coyuntura de ese momento. Dos años antes militares nacionalistas que temían que un nuevo presidente cambiara la posición neutralista del país y apoyara a los Aliados en la Segunda Guerra Mundial que se estaba desarrollando, dirigidos por el general Arturo Rawson desplazan por medio de un golpe de estado al presidente Ramón S. Castillo, último presidente de la llamada

«Década Infame», una línea de gobiernos acusados de corruptos y que habían impuesto el llamado fraude patriótico desde el golpe militar que en 1930 encabezara el general José Félix Uriburu.

El movimiento obrero se mostró inicialmente perplejo frente al golpe e indeciso sobre la posición que se debía adoptar. Estaba dividido en cuatro centrales (CGT Nº1, CGT Nº2, USA y FORA). Una de las primeras medidas del gobierno fue disolver la CGT Nº2 y los sindicatos comunistas (construcción, carne, etc.), acusándola de extremista.

Ello llevó a varios de los sindicatos que la integraban a volver a la CGT Nº1 (secretario general José Domenech). Poco después el gobierno sancionó una legislación sobre sindicatos, que si bien cumplía algunas expectativas sindicales, al mismo tiempo permitía la intervención de los mismos por parte del Estado. En esas condiciones, algunos dirigentes sindicales socialistas, sindicalistas revolucionarios y algunos comunistas, decidieron, aunque con reservas y desconfianza, emprender una estrategia de alianzas, con algunos sectores del gobierno de Pedro Pablo Ramírez que compartían los reclamos sindicales. Entre los militares estaban los jóvenes coroneles Juan D. Perón y Domingo A. Mercante.

Los sindicalistas proponen a los militares crear una Secretaría de Trabajo, fortalecer la CGT y sancionar una serie de leyes laborales que aceptaran los reclamos históricos del movimiento obrero argentino. Poco después, la alianza entre sindicalistas y militares obtuvo que el gobierno militar designara a Perón como Director del Departamento de Trabajo, un cargo aparentemente sin valor alguno.

 

Un mes después, consiguen elevar la jerarquía del organismo a Secretaría de Estado y con el apoyo de los sindicatos, Perón empezó a desarrollar gran parte del programa sindical histórico: se crearon los tribunales de trabajo; se sancionó el Decreto 33.302/43 extendiendo la indemnización por despido de los empleados de comercio a todos los trabajadores; más de dos millones de personas fueron beneficiados con la jubilación; se sancionó el Estatuto del Peón de Campo y el Estatuto del Periodista; se crea el Hospital Policlínico para trabajadores ferroviarios; se prohíben las agencias privadas de colocaciones; se crean las escuelas técnicas dirigidas a obreros; en 1944 se firmaron 123 convenios colectivos que alcanzaban a más de 1 400 000 obreros y empleados y en 1945 otros 347 para 2.186.868 trabajadores. Adicionalmente Perón logra derogar el decreto-ley que reglamentaba los sindicatos sancionado en los primeros días del gobierno militar.

 

El principio de todo

 

El entretejido político que lideraba Perón forjado en la emergente clase trabajadora ya era imparable. En un acto del 12 de julio de 1945 la multitud de trabajadores comienzan a corear el nombre de Perón, promoviéndolo como candidato a presidente.

En contra hubo una contramarcha el 19 de septiembre de los sectores medios y altos proclamando ‘la Constitución y la Libertad’, que reunió unas 200 mil personas, marchando del Congreso a los barrios de clase alta (Recoleta), donde apoyan al expresidente Rawson que sale al balcón de su casa.

Era el principio de un enfrentamiento político anunciado, que entre gallos y medianoches, aceleró las cosas y empujó a Perón al centro de la escena política.

Perón obtuvo autorización para dar un discurso -que además se transmitió por radiofonía- el 10 de octubre desde el balcón de la Secretaría de Trabajo en la esquina de las calles Perú y Alsina. Allí prometió un avanzado programa de reivindicaciones laborales. Comenzó el derrape de Farrell y días después se estaba difundiendo el decreto de convocatoria a elecciones.
El 12 de octubre luego de recibir a la delegación militar Farrell solicitó la renuncia de todos los ministros, salvo Ávalos. Comenzó una convulsión tal adentro y afuera del poder de turno. En varias oportunidades se habían producido choques entre elementos aliancistas y estudiantes pero hacia las nueve de la noche sin que hubiera una explicación clara sobre su origen hubo un violento tiroteo entre la policía y un grupo de manifestantes que arrojó el saldo de un muerto y más de cincuenta heridos.

Perón y Eva se habían ido en automóvil en la madrugada del jueves 11 con «Rudi» Freude, hijo de un amigo suyo, y Juan Duarte hacia San Nicolás primero y a una isla del Delta después, dejándole dicho a Mercante que si era preguntado no ocultara su paradero. Pero ese 12 de octubre el presidente Farrell ordenó la detención de Perón que quedaría alojado en la Isla Martín García.

 

Sería entonces en la madrugada del día 17 de octubre cuando comenzó una movilización de los trabajadores desde La Boca, Barracas, Parque Patricios y de los barrios populares del oeste de Capital Federal como de la zona de La Plata y sectores industriales de sus alrededores que marcaría a fuego la historia del movimiento. Trabajadores de todas latitudes entraron caminando por kilómetros y coreando el nombre de Perón a la Capital Federal.
Inicialmente la policía levantó los puentes sobre el Riachuelo que son el paso obligado hacia la Capital para quienes provenían de la zona sur (Avellaneda, Lanús, Quilmes, La Plata, etc.). Algunos manifestantes cruzaron a nado o en balsas hasta que, más tarde, los puentes fueron bajados. Todos expresaban su apoyo a Perón y la exigencia de su liberación.

El presidente Edelmiro J. Farrell mantuvo una actitud prescindente. El nuevo ministro de Guerra general Eduardo Ávalos observaba a los manifestantes y se negó a movilizar las tropas del cuartel de Campo de Mayo que en unas horas podían llegar a la Capital Federal, como se lo pedían algunos jefes del ejército y el ministro de Marina. Ávalos confiaba en que la manifestación se disolvería por sí sola pero al comprobar que, por el contrario, era cada vez más numerosa, accedió a entrevistarse con Perón en el Hospital Militar. Tuvieron una corta reunión en la que pactaron las condiciones: Perón hablaría a los manifestantes para tranquilizarlos, no haría referencia a su detención y obtendría que se retiraran y por otra parte el gabinete renunciaría en su totalidad y Ávalos solicitaría su retiro.

 

A las 23:10 Perón salió a un balcón de la Casa de Gobierno. Agradeció su presencia, recordó su labor en el gobierno, informó sobre su pedido de retiro, prometió continuar defendiendo los intereses de los trabajadores y, finalmente, pidió a los concurrentes que se desconcentraran en paz añadiendo que, por esta vez, les solicitaba que cumplieran el paro del día siguiente.

 

La bisagra

 

Esta impresionante movilización del 17 de octubre tuvo dos efectos inmediatos: por una parte forzó a Perón a retornar a la lucha política y por la otra incidió en el Ejército volcando en su favor algunos jefes militares que antes se le habían opuesto, y obligando al resto a pedir su retiro o tolerar su marcha hacia la Presidencia.

Luego de un corto lapso de descanso y de casarse con Eva Duarte el 23 de octubre, Perón comenzó su campaña política. El sector de la Unión Cívica Radical que lo apoyaba formó la UCR Junta Renovadora, a la cual se sumaron el Partido Laborista y el Partido Independiente, en tanto la organización radical FORJA se disolvió para sumarse al movimiento peronista.

Ese es el punto de inflexión, provocado por la lealtad de las bases que marca hasta nuestros días esta fecha en el almanaque de la argentinidad. Lo demás es historia conocida.

Con la llegada de Perón se produjo la incorporación de la clase obrera a la vida política del país con aspiración a ser reconocida como uno de los factores de poder; el surgimiento de una nueva fuerza política populista, distinta de las existentes, que si bien tomaría de los partidos algunas prácticas clientelistas, aplicaría nuevos enfoques, prácticas y liturgias que la distinguirían del resto. Pero también daría lugar al nacimiento de la antinomia peronismo-antiperonismo, la cual sigue sumamente presente en la sociedad hasta la época actual.

 

*Torre, Luna, Plotkin, Galasso, Perelman, otros