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El Congreso argentino aprobó de madrugada la reforma a la Ley de Glaciares para promover la minería

El Congreso argentino aprobó de madrugada la reforma a la Ley de Glaciares para promover la minería

La Cámara de Diputados de Argentina aprobó por 137 votos sobre 111 la reforma y convirtió en ley la iniciativa de Milei que permite los proyectos mineros en áreas cercanas a los glaciares.

El proyecto de ley, que ya había recibido el visto bueno del Senado el pasado 26 de febrero, fue aprobado por la Cámara Baja por 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones, tras un debate que se inició en la tarde del miércoles y concluyó en la madrugada de este jueves.

La ley aprobada otorga a las provincias la potestad de determinar las zonas periglaciales (cercanas a los glaciares) en las que se pueden permitir las actividades mineras.

«Algunos dicen que no vamos a tener más glaciares y, la verdad, eso es no haber leído el proyecto», afirmó el diputado oficialista José Peluc en el debate en el pleno.

La norma aprobada modifica la Ley de Glaciares aprobada en 2010 en Argentina, pionera en Latinoamérica y que establece la protección de los glaciares y del ambiente periglacial como reservas estratégicas de agua.

«El ambiente glaciar y periglacial en Argentina representa apenas el 0,4 % del territorio, pero ese porcentaje tan mínimo representa también, nada más y nada menos, que nuestra segura hídrica», afirmó en el pleno Gabriela Estévez, del bloque opositor Unión por la Patria.

La diputada sostuvo que la reforma abre la puerta a que cada provincia tenga un umbral de protección diferente, generando una «asimetría regulatoria muy peligrosa» en la que las provincias compitan entre sí en la flexibilización de los criterios ambientales para atraer inversiones mineras.

El Gobierno ha alegado que esta modificación a la Ley de Glaciares era necesaria para contribuir al desarrollo económico del país a través del impulso a la minería, sector que ahora mismo registra fuertes inversiones, principalmente en litio, cobre y oro.

Las empresas mineras sostienen que no todos los ambientes periglaciales constituyen «reservas estratégicas de recursos hídricos» a ser protegidas y que una evaluación, caso por caso, por parte de las provincias podría habilitar proyectos productivos en áreas cercanas a los glaciares «sin función hídrica relevante».

La iniciativa del Ejecutivo desató una fuerte reacción de rechazo entre organizaciones ambientalistas, que advierten que están en juego importantes reservas de agua y que no se puede permitir que los intereses de empresas privadas se sobrepongan frente a los derechos colectivos a un ambiente sano, consagrados en la Constitución nacional de Argentina.

En Argentina no existe un registro nacional de proyectos mineros en ambientes glaciales y periglaciales, pero los ambientalistas coinciden en que muchas áreas de concesión minera afectan o pueden afectar los glaciares y sus zonas adyacentes.

En 2016, un informe gubernamental admitió la existencia de 44 proyectos mineros -sobre un total de 77- en ambiente periglacial.

Desde entonces no hay nuevos datos oficiales, pero se presume que esa cifra es muy superior debido al explosivo crecimiento que ha tenido la minería en Argentina: solo en los tres últimos años la cantidad de proyectos en el país saltó de 160 a 325.

Los Glaciares y el agua, el recurso estrella

Los glaciares argentinos alimentan 39 cuencas hidrográficas y se distribuyen a lo largo de 3.500 kilómetros de la cordillera de los Andes, en 12 provincias. El Inventario Nacional de Glaciares, realizado por el IANIGLA, identifica 16.968 cuerpos glaciares con una superficie total estimada de 8.484 km². Más del 36% de la superficie continental argentina se encuentra en cuencas alimentadas por el deshielo glaciar, lo que subraya la dependencia de las comunidades y la producción respecto a estos reservorios.

Desde el punto de vista ecológico, los glaciares y el ambiente periglaciar sostienen una biodiversidad altamente especializada. Ambientes como humedales altoandinos, vegas y turberas dependen del aporte hídrico del deshielo. Un informe de la Fundación Vida Silvestre Argentina junto a otras organizaciones señala que más de la mitad de las especies de vertebrados del país viven en regiones relacionadas con el agua glaciar y que una proporción aún mayor de las especies amenazadas depende de estos sistemas.

El retroceso de los glaciares argentinos es un fenómeno confirmado por la evidencia científica. El glaciar Perito Moreno, en la Patagonia, perdió 800 metros de frente entre 2020 y 2024, según un estudio en el que participaron científicos del CONICET. El investigador Lucas Ruiz explicó a Infobae que el aumento de la temperatura y la disminución de precipitaciones, especialmente en invierno y verano, generan un adelgazamiento sostenido y reducen la capacidad de anclaje al terreno.

La Organización Meteorológica Mundial confirmó que 2025 fue uno de los tres años más cálidos registrados. La temperatura media mundial superó en 1,44 °C el promedio del período preindustrial. Este aumento intensifica el derretimiento de los glaciares y reduce la formación de nuevo hielo.

A nivel global, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) detalla que los glaciares contienen cerca del 69% del agua dulce del planeta, regulan caudales de ríos y son esenciales durante las estaciones secas. Entre 2000 y 2023, los glaciares del mundo perdieron en promedio 273 mil millones de toneladas de masa al año, lo que aportó 0,75 milímetros anuales al aumento del nivel del mar.

La comunidad científica coincide en que solo la reducción global de emisiones de gases de efecto invernadero permitirá frenar el retroceso glaciar y asegurar la resiliencia de los sistemas naturales y productivos frente al cambio climático.

En Argentina, la protección legal de los glaciares dependía hasta ahora de la plena vigencia de la Ley 26.639 y del fortalecimiento del monitoreo y las áreas protegidas. A partir de este jueves la reforma introducida flexibiliza todo tipo de manejo y de autoridad de supervisión.

En nuestra provincia, hay 1.471 glaciares y el río Chubut es la única fuente de provisión de agua para la mitad de la población de la provincia, unas 200 mil personas que abrevan de este río y ya viene padeciendo la falta de agua en diferentes temporadas.

El 80 % del agua del río de Chubut proviene de una pequeña región en las nacientes de la cuenca» donde las lluvias son intensas» pero en gran parte depende del deshielo perigracial. Será entonces a partir de este criterio de ‘federalización’ que invocaron los diputados que aprobaron la reforma, responsabilidad excluyente de los gobiernos provinciales de velar por el futuro del principal recurso natural que garantiza la vida, y que es el agua.
*EFE/