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28 julio, 2022

Dietas acorde al ADN: las propuestas de la Nutrigenética y la Nutrigenómica

La primera busca identificar las variantes genéticas de cada persona relacionadas a la nutrición a través de un test de ADN, mientras que la segunda tiene como finalidad tomar decisiones alimentarias conociendo estas variantes.

Por Karina Di Vitto 

La genética condiciona todo lo que somos: la respuesta a los tratamientos, el modo en que las afecciones generales se manifiestan, nuestro desempeño físico e intelectual, la forma en que procesamos, metabolizamos e incorporamos los nutrientes de los alimentos, entre otras cosas y, generalmente, nuestros desbalances son producto de decisiones equivocadas, es por eso que accediendo a las características de nuestro ADN podemos ajustar la dieta para alcanzar un bienestar físico, cognitivo y emocional, maximizando el desempeño del organismo.

«Una dieta balanceada y saludable varía en cada persona, nuestro ADN determina cuál es la mejor para cada uno. ¿Cuántas veces notamos que la dieta que le sirve a un amigo NO funciona en nosotros? Esto se debe a que cada persona es única, según las características genéticas hay una dieta acorde a los objetivos personales», aseguró Adrián Turjanski, Director Científico de Bitgenia e investigador.

Luego Turjanski indicó: «Antes, cuando hablábamos de nutrición el enfoque estaba en los micronutrientes y las calorías. Ya sea para aumentar o perder peso, íbamos al nutricionista para que calcule las calorías, la cantidad de proteína, hidratos y grasas que debíamos consumir. Hoy en día, se sabe que estos nutrientes no sólo aportan energía en forma de calorías sino que los nutrientes que comemos están interactuando en una relación muy estrecha con nuestros genes y esto permite determinar, por ejemplo, los niveles de saciedad y cuál es la mejor alimentación para nuestro cuerpo».

Asimismo, cada individuo cuenta con pequeñas variaciones genéticas que se conocen como mutaciones, las cuales pueden afectar la respuesta a los nutrientes y el especialista explicó: «Hay personas que poseen una variante en el gen FTO que los predispone a la obesidad ya que esta variante reduce la sensación de saciedad a las personas que la tienen. En estos casos, sabiendo que tenemos esta variante genética en donde la persona no se sacia igual de rápido que otras, podemos decir que una dieta 100% restrictiva no sería efectiva pero, si que es mejor implementar ejercicios que ayuden a quemar más calorías para mantener el equilibrio que provoca esta variante genética».

Este descubrimiento de la nutrición con los genes dio lugar a dos ramas: la nutrigenética y la nutrigenómica. La primera, busca identificar estas variantes genéticas de cada persona relacionadas a la nutrición a través de un test de ADN, mientras que la segunda tiene como finalidad tomar decisiones alimentarias conociendo estas variantes.

Existen alternativas y tendencias según cada organismo:

 

– Alimentación vegetariana o vegana y asimilación de la vitamina B12: La vitamina B12 es producida por las bacterias presentes en los intestinos de los animales rumiantes, por lo que esta vitamina se concentra en los productos de origen animal y sus derivados. En dietas vegetarianas o veganas se exige la suplementación de vitamina B12 para evitar anemia y afección del sistema nervioso. Sin embargo, determinadas variantes genéticas pueden influir en la correcta absorción de B12, por lo que se debe aumentar la dosis de suplementación en aquellos casos donde presenten variantes genéticas que comprometen su absorción para evitar deficiencias, y disminuir en otros casos ya que dosis altas de vitamina B-12, como las usadas para tratar una deficiencia, pueden causar dolor de cabeza, Náuseas, vómitos y Diarrea.

– Obesidad, diabetes tipo 2, ayuno intermitente y aumento del gasto energético: El ayuno intermitente junto con el aumento en la actividad física puede mejorar la sensibilidad de la insulina y compensar la ingesta calórica excedente por la afección genética en la regulación del apetito. Especialmente en personas que poseen variantes genéticas en las hormonas encargadas en la regulación de la ingesta de alimentos, apetito y metabolismo de lípidos.

– Riesgo cardiovascular y dieta mediterránea: Las intervenciones alimentarias en personas de riesgo cardiovascular aumentado son una buena opción. La dieta mediterránea (rica en frutas, vegetales, legumbres, frutos secos, semillas) contribuye en la reducción del colesterol LDL (malo) y aporta compuestos bíoactivos que disminuyen los radicales libres y aumentan la producción de óxido nítrico, sustancia responsable de la vasodilatación y salud arterial.

La elección de una dieta inadecuada puede producir importantes problemas de salud, o bien derivar en frustración y abandono, por lo cual, según Turjanski, conocer determinadas variantes genéticas es de mucha utilidad para el nutricionista porque permite:

– Entender los riesgos y beneficios que tendrá el paciente al consumir determinados alimentos o nutrientes.

– Desarrollar una dieta personalizada ante la posibilidad de padecer algunas enfermedades, y así prevenirlas.

– Mejorar la efectividad de las dietas orientadas a obtener el peso y figura que deseamos sin comprometer nuestra salud.

– Determinar, de ser necesario, la dosis de suplementación exacta de vitaminas fundamentales para el organismo, como la B12.

– Buscar estrategias en el rendimiento energético en deportistas y su recuperación post entrenamiento.

– Aumentar el consumo de alimentos antioxidantes y antiinflamatorios en casos donde genéticamente haya una predisposición a un estado proinflamatorio.