El camino de Lautaro Comesaña (25) tiene el sello de muchos jóvenes de Chubut: nacer en una ciudad, pero tener el corazón en un pueblo junto al mar. En el marco del Día Mundial del Rewilding, que se celebra este 20 de marzo, su historia refleja cómo la vocación por la naturaleza puede transformar el destino de un vecino y de su propia comunidad.
«En el 2017 vinimos a Camarones y acá seguí el secundario en la nocturna mientras trabajaba en kioscos o limpiando patios», recuerda Lautaro sobre sus inicios. Tras un breve paso por Puerto Madryn trabajando en el puerto y en turismo, el llamado del pago fue más fuerte. Sintió que su lugar estaba ahí, frente al mar, pero con un propósito distinto.
Su llegada al equipo del Parque Patagonia Azul fue un proceso natural. Empezó como anfitrión en los campings, recibiendo a los visitantes, pero el contacto con la naturaleza indomable de la zona le despertó una vocación técnica. «Ahí me di cuenta de que lo que me gustaba estaba en el campo, cerca del mar. Hoy ya siento que elegí correctamente porque sigo encantado con el trabajo que se hace y me gusta ser parte de esto», afirma con la seguridad de quien encontró su destino.

El día a día en las islas Tova y Tovita
Actualmente, Lautaro se desempeña como técnico de campo en el equipo de especies de Rewilding Argentina, una tarea que lo lleva a internarse durante días en las islas del parque. Su trabajo es fundamental para el proyecto y para la conservación marina, desde el monitoreo de nidos de pingüinos de Magallanes al uso de cámaras trampa para detectar la presencia de especies exóticas invasoras. También, su experiencia como aficionado de pesca es de gran ayuda en el proyecto de monitoreo de tiburones, haciendo campañas específicas de pesca que se desarrollan durante largas horas nocturnas en las que el equipo captura tiburones para tomar medidas y datos científicos y hacer marcado antes de liberarlos para poder hacerle seguimiento.

La rutina en las islas combina el esfuerzo físico con la camaradería de un equipo que ya es familia. Lautaro describe que las jornadas se pasan rápido porque se disfruta el entorno. «Salimos a la mañana, hacemos las recorridas, miramos las memorias de las cámaras, hay mucha caminata con música y después terminamos almorzando y cenando todos juntos», cuenta sobre el ambiente diario de su trabajo.
La majestuosidad de la fauna local
En el marco del Día Mundial del Rewilding, la historia de este vecino de Camarones destaca la importancia de involucrar a la comunidad local en la restauración de los ecosistemas. Para Lautaro, uno de los hitos de su trabajo fue el encuentro cara a cara con el tiburón gatopardo, una de las especies protegidas que monitorean para entender su distribución en la costa chubutense.

El impacto de ver a un animal así de cerca lo marcó profundamente. Al respecto, destaca que «fue una locura ver a un animal tan majestuoso»; este encuentro cercano le permitió dimensionar el tamaño y la fuerza que tiene la fauna de la región.
Para este joven trelewense por nacimiento y camaronense por elección, la vida ya no se explica lejos del Atlántico. Entre atardeceres en la isla que define como «los mejores que ha visto» y el monitoreo de pingüinos y ballenas, Lautaro reafirma su compromiso con el mar chubutense. El mensaje que deja interpela a todos los jóvenes y remarca que no hace falta irse lejos para encontrar una profesión que apasione y que, al mismo tiempo, ayude a proteger el lugar que se ama.
*ACH
