29 enero, 2026
A más de dos semanas del femicidio de Valeria Schwab, su novio Franco cuestionó la lentitud de la investigación, denunció fallas graves en el accionar policial y alertó sobre la falta de cámaras y recursos de seguridad en Comodoro Rivadavia. También expresó el profundo dolor que atraviesa la familia y reclamó que el lugar donde fue hallado el cuerpo continúe habitado por gente en situación de calle.
La falta de presencia policial no sólo se evidenció en el momento del asesinato de Valeria, que habia salido a caminar en una zona de la costanera, sino después de casi tres horas de ser alertada la policía de la desaparición y búsqueda por parte de la familia. Tras el hecho, los vecinos de la ciudad petrolera siguen reclamando la falta de policías en las calles, además de los numerosos hechos de inseguridad que se producen, muchos de ellos sin llegar siquiera a ser denunciados por falta de respuestas de las fuerzas de seguridad y sobre todo de la justicia.
l abogado de la familia de Valeria Schwab, la mujer encontrada asesinada en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia, presentó una queja ante el Superior Tribunal de Justicia provincial por la demora del juez de la causa en ordenar allanamientos y otras medidas que podrían generar elementos de prueba sobre los sospechosos del crimen.
El letrado Mauro Fontañez cuestionó los tiempos para obtener elementos clave vinculados a los peritajes realizados, como las muestras biológicas obtenidas mediante análisis genéticos, que luego de una semana aún no fueron examinadas.
Según se argumentó, la demora se debió al cierre de los laboratorios del Cuerpo Interdisciplinario Forense de Puerto Madryn, lo que derivó en un pedido tardío de colaboración al Ministerio Público Fiscal de Río Negro. Se trata de un análisis fundamental, ya que permitiría determinar si los rastros recolectados pertenecen a alguno de los hombres investigados por el crimen.
Hasta el momento, el principal sospechoso es Jonathan Mario C., quien se quitó la vida días después de la aparición del cuerpo de Valeria. El hombre, que trabajaba como albañil, presentaba rasguños en el rostro al día siguiente del crimen y tenía antecedentes judiciales en la provincia por causas de homicidio y robo agravado.
Franco Malla, pareja de la joven asesinada, rompió el silencio y expresó un fuerte reclamo a la Justicia, a la policía y a las autoridades políticas, exigiendo celeridad, recursos y decisiones concretas en materia de seguridad, según reportó ADNS.
“Estamos destruidos, pero seguimos de pie porque necesitamos justicia para que Valeria pueda descansar en paz”, manifestó este miércoles por la noche, quien regresó a Comodoro Rivadavia luego de haberse ido de la ciudad tras el crimen. “Volví para acompañar a Jessica, su hermana. Yo desde lejos hago todo lo que puedo, con llamados, contactos, insistiendo. Ella acá pone el cuerpo. Estamos luchando como podemos, con el dolor a cuestas”, relató.

Franco reconoció que el paso del tiempo no alivia la herida. “Uno no puede aceptar lo que pasó, pero el dolor no se va. Está y va a estar. Aprendemos a convivir con él, pero no desaparece”, sostuvo. En ese contexto, destacó la fortaleza de la familia de Valeria, especialmente la de su hermana Jessica. “No sé de dónde saca fuerza. Está muy dolida, la mamá está destruida, la tía también. Pero seguimos porque necesitamos respuestas”.
Según explicó, la única herramienta que hoy les queda es la Justicia. “Confiamos en que están haciendo lo mejor que pueden, pero necesitamos más rapidez. Eso es lo que estamos reclamando: celeridad”, afirmó.
Uno de los cuestionamientos más duros de Franco apunta al accionar policial en las horas críticas previas al hallazgo del cuerpo de Valeria. “Ese día, desde las 23:50 hasta las 3:30 de la madrugada, estuve solo buscándola. Hice entre 20 y 30 llamados a la policía y nunca se hicieron presentes. No había ni un solo patrullero, ni un policía acompañando la búsqueda, a 200 metros del centro de Comodoro. Es gravísimo”, denunció.
El joven relató que recién hubo presencia policial cuando encontraron una zapatilla de Valeria. “Ahí exigimos que vinieran. Pero hasta ese momento estuvimos completamente solos. La búsqueda empezó con una falta de celeridad total, y eso es algo que ya denuncié en la Fiscalía”, remarcó.
Si bien Franco reconoció un trato correcto por parte de la Fiscalía, fue claro al marcar diferencias con los tiempos judiciales. “Nos atienden bien, tanto a Jessica como a mí, pero los tiempos de ellos no son los nuestros. El tiempo pasa y no hay detenidos”, expresó.
Entre los principales reclamos, señaló la demora en los resultados de las pericias genéticas. “Estamos esperando la compatibilidad de ADN con el principal sospechoso y eso demora. Mientras tanto, el cuerpo de Valeria no puede ser cremado. Es una tortura más”, sostuvo. Según explicó, una muestra debió ser enviada a Bariloche para su análisis, lo que extendió aún más los plazos.
“Entiendo que hay procesos, pero 14 días después no puede ser que no haya nadie detenido. Si se intensificara la búsqueda y se personalizara el caso, debería haber respuestas más rápidas”, agregó.
Otro punto central del reclamo de Franco es el estado del lugar donde fue hallado el cuerpo de Valeria. “No debería haber una persona viviendo ahí. Esa zona debería estar vacía por respeto a Valeria y por seguridad. Sin embargo, siguen viviendo delincuentes, sigue circulando gente y nadie toma medidas. Es gravísimo”, denunció.
A su entender, se trata de una “zona liberada”. “No hay cámaras, no hay control, no hay patrulleros. Aunque pongan luces, el lugar sigue siendo peligroso. En Comodoro no hay cámaras en ningún lado, y para investigar terminan usando las cámaras de los comercios. Es una vergüenza”, afirmó.
Franco fue contundente al referirse a la prevención del delito. “No existe. La seguridad en Comodoro es cero. Salís después de las 20 y no ves un policía. Hay niños, mujeres, familias expuestas. Esto va a volver a pasar si no hay un cambio radical”, advirtió.
Si bien reconoció la presencia y el acompañamiento del intendente y del gobernador, insistió en que el problema es estructural. “Tenemos los teléfonos, están disponibles, pero necesitamos decisiones reales: más móviles, más policías, más inversión en cámaras y seguridad. La comunidad tiene que saber que hoy está desprotegida”, remarcó.