El argentino terminó 15° en el Gran Premio de Hungría y volvió a sufrir con el rendimiento de su Alpine.
Aseguró que el auto «iba muy, muy despacio» y que perdió tiempo atrapado en el tráfico.
Ahora tendrá el receso de mitad de temporada y un test con el equipo antes de volver a competir.
Franco Colapinto volvió a bajarse de su Alpine con más preguntas que respuestas. El piloto argentino cerró un fin de semana complicado en el Gran Premio de Hungría con un 15° puesto y, tras la carrera, apuntó al escaso rendimiento del auto, que nunca le permitió pelear por los puntos.
«Largué bien, después me quedé trabado en la curva 1, detrás de Pierre (Gasly). Y cuando frené en la 4, atrás de Pierre muy pegado, no sé si alguien me tocó, pero se movió mucho el auto, se me corrió y me fui un poco afuera, así que perdí dos posiciones. Una pena eso», explicó el bonaerense al analizar las primeras vueltas de la competencia en el Hungaroring.
A partir de ese momento, la carrera se transformó en una larga persecución sin posibilidades de avanzar. «Después me quedé trabado toda la carrera atrás de ellos. Igualmente no tenía ritmo. No sé si en el toque se rompió algo, porque muy raro, iba muy, muy despacio», reconoció.
El principal problema, según Colapinto, estuvo en la falta de adherencia del Alpine, una dificultad que se mantuvo incluso después de cada cambio de neumáticos.
«Con el balance que me estaba costando mucho, patinando mucho, deslizando atrás y adelante, no tenía nada de grip esta carrera. Hay que entender las razones de eso, el por qué», afirmó.
Y profundizó: «Cuando ponía las gomas nuevas en una parada, tampoco tenía mucho grip. Así que un poco raro. Faltó mucho grip y hay que entender el por qué».
El argentino también consideró que la estrategia pudo haber condicionado el resultado, aunque aclaró que el verdadero problema fue el ritmo del coche.