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MAXIMO KIRCHNER ACORDÓ DESEMBARCAR EN EL PJ BONAERENSE, Y ALBERTO EN LA PRESIDENCIA DEL PJ NACIONAL. EN PROVINCIA LA POSIBLE SUSPENSIÓN DE LAS PASO LE VIENE BIEN AL PERONISMO DISPERSO. ARCIONI LE PRESTÓ UN RATO EL SILLÓN A SASTRE EN UN GESTO DE DIÁLOGO Y ABRAZO DE PERTENENCIA

Burbujas y resaca de la política criolla 11 enero, 2021


Burbujas y resaca de la política criolla
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Por Juana de Arco*

Ya lo decía Ramón y Cajal, «En política todo necio es peligroso mientras no demuestre con hechos su inocuidad». Y por nuestro paisito dolorido, hoy por hoy podemos decir que sobran de este tipo de ‘contagiosos’.

Los últimos minutos de cualquier celebración, es siempre un buen momento para ‘definir parejas’, decía además un amigo que sabía de rédito trasnochado.

Así las cosas, entre definiciones de último momento y avanzadas virales, la política gaucha prevalente pasa definitivamente por la insuperable interna peronista, que marcará en buen medida el ritmo del tentenpié 2021.

Con un año marcado por la pandemia, probablemente el mejor escudo político para una alianza gobernante agarrada de pinzas, Alberto Fernández deberá agudizar el ingenio para sobrellevar los próximos tres años sin la definitiva colonización del gobierno por parte del kirchnerismo duro.

No en vano su insistencia discursiva en tren de balance de bregar por la ‘ unidad’. Pero hay grandes diferencias conceptuales difícil de salvar en la práctica respecto a esa palabra tan poderosa pero a a la vez tan bastardeada.

Para el peronismo de Perón, se buscaba ‘ la unidad de concepción como unidad de acción’, supeditando el movimiento político como motor de transformación social.

Para el populismo kirchnerista la unidad es lisa y llanamente la base del triunfo. La gran mentora del triunfo pasado fue precisamente Cristina que tuvo claro que sin consenso interno no había victoria ni se concretaría el regreso a la Casa Rosada. Y de hecho lo dejó claro en un mensaje determinante dentro de su espacio político donde pidió cerrar los acuerdos necesarios para el triunfo, incorporando a los gobernadores en todas las provincias posibles para evitar competencias internas

De allí en más, estaba claro que comenzaría la interna real por el poder. Una avanzada que se comenzó a acelerar al cierre de año.

 

El reparto del sello

 

Para una buena mayoría, la avanzada K se dará en Provincia de Buenos Aires. Con la gobernación a manos de Kicillof, hijo dilecto del ala dura de la vicepresidenta, el impulso que se buscará centrar en gestión y en figura. Por un lado la ´buena´ administración con privilegio de recursos que muestre gestión y por otor el posicionamiento necesario a la figura del primogénito K.

Y si bien hubo resistencia inicial, tardaron menos de una semana intensa en acomodar los melones. Finalmente los intendentes del Conurbano se encolumnaron detrás de la figura de Máximo Kirchner y cerraron el acuerdo para que ocupe la presidencia del PJ bonaerense. Ese cónclave transcurrió en José C. Paz donde -asado de por medio- todos posaron para la foto de unidad.

Con Máximo con el control del partido, y Kicillof ejecutando, el kirchenrismo logró quedarse con el control real de un territorio clave electoralmente hablando. A la par Alberto quedó se podría decir ‘rodeado’ en su propio espacio: por un lado enemistado fuertemente con Larreta y con CABA disgustada por los recortes presupuestarios, ahora también el territorio del AMBA estará en manos de ‘aliados con derechos’ y muchas más ambiciones.

Definitivamente este remapeo de poder era determinante para la paz interna, ya que fue el propio Alberto Fernández quien pidió el respaldo para el líder de La Cámpora. A ese distrito de la Primera comandado por Mario Ishii habían llegado Axel Kicillof, Sergio Massa, funcionarios del gobierno nacional y los intendentes del Conurbano.

Por supuesto que el camino de Máximo hacia la conducción del partido no estuvo exento de tensiones entre los intendentes. Durante las últimas semanas se libró esta batalla de manera soterrada, que anticipa la tensión por el armado de las listas para el año próximo.

En 2017, los intendentes del Conurbano terminaron con el ‘dedazo’ y acordaron una presidencia alternada de manera anual entre Gustavo Menéndez (Primera Sección) y Gray (Tercera).

Ahora con esta escalada k en medio del operativo clamor, Gray y Menéndez le avisaron días atrás a Eduardo «Wado» De Pedro que no piensan renunciar al partido. Los cargos vencen en diciembre próximo y debía darse la alternancia, pero en el kirchnerismo quieren que Máximo (que no representa ninguna sección comunal) asuma en marzo.

 

Mostrando ‘músculo’ 

 

El acuerdo de la avanza k es sin embargo más amplia. de hecho en el asado de este miércoles estuvo además, Massa y Malena Galmarini que llegaron a José C. Paz para apoyar a Máximo. El líder del Frente Renovador se mantiene desde hace años alejado del partido, por eso no se había pronunciado aún en favor del diputado.

Se sabe que Massa y Máximo mantienen una muy buena relación. En la madrugada, durante la votación de la ley que habilita la interrupción voluntaria del embarazo, ambos diputados se mostraron juntos en uno de los palcos del Senado.

 

Ausentes y ´convidados de piedra´

 

En el asado de las definiciones peronistas, además de Gray, también estuvieron ausentes Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Mayra Mendoza y Juan José Mussi (Berazategui). Y los grandes ‘convidados del piedra’ del remapeo partidario fueron definitivamente los gobernadores peronistas que en los hechos, le garantizaron el triunfo a la alianza gobernante.

El acto sirvió además para sellar el desembarco de Alberto al frente del PJ Nacional, en lo que pareció un intercambio de ‘figuritas’.

En ese marco, dicen que el Presidente contó que fueron los gobernadores quienes le pidieron que presida el partido porque consideran que esa es la herramienta de ‘construcción del Frente de Todos’, palabras más menos.

 

En Chubut, ‘unidad’ suena a sinónimo de ‘traición’ 

 

Y si el pimporroteo peronista nacional parece no terminar nunca, en Chubut los manejos y el exceso de ‘rosca’ no para ni con respirador artificial.

A diferencia del escenario nacional, el peronismo chubutense no ‘arrima’ gobierno desde que Martín Buzzi les dio un poquito de juego, traición mediante. Porque a decir verdad, electoralmente -como sello-, el PJ Chubut no logra levantar cabeza desde hace  unos 17 años. El sentido común diría que si algo no funciona de manera tan evidente, habría que cambiar de método, sin embargo ese no es el caso de la necedad tóxica a la que se refiere Ramón y Cajal, y que parece circular comunitariamente entre la mesa chica de los ‘compañeros’ provincianos.

A días que finalice 2020, por supuesto se acomodaron las cuestiones legales y de rigor, pero lejos de ampliar el juego.  Sobre mediados de diciembre el Congreso del PJ puso en evidencia las primeras fisuras en el armado de unidad del oficialismo. José Arrechea fue elegido presidente con mayoría simple, y varios congresales se retiraron pegando un portazo por sentirse nuevamente ‘usados’ con el siempre vigente anzuelo de ‘unidad’

Arrechea, logró el sillón que es sinónimo de manejo, con fuerte apoyo de los sectores de Norberto Yauhar, Carlos Eliceche y Ricardo Sastre, incluyendo a parte del sindicalismo y del madernismo, que habían quedado marginados de la mesa ejecutiva.

A Arrechea lo secundarán como vicepresidenta, Elsa Llanquín, de Comodoro Rivadavia, y los secretarios son Armando Moyano de la CGT del Virch-Madryn, Rita Velásquez (Comodoro Rivadavia); Federico Garitano (Puerto Madryn); la madernista Andrea Rodríguez (Trelew); y el comodorense Nelson Alvarado del sector de Carlos Linares.

El acuerdo ya tiene ribetes de posicionamiento electoral no sólo con vista a 2021 sino se podría decir que a 2023. De hecho el vicegobernador Ricardo Sastre, recién reincorporado al justicialismo tras su jugada electoral por fuera del partido, fue ahora elegido como congresal nacional en los primeros lugares junto a Alberto Parada, Dora Mariguán, Marina Barrera, Norberto Yauhar, Liliana Corzo, Néstor Di Pierro, Lilia Billones, Jaime Ojeda, Viviana Navarro, Héctor Omar Ferrada, Sandra Mansilla, Maximiliano Sampaoli, Luisa Campano, Miguel «Coné» Díaz y Sandra Sosa.

En el Congreso no hubo debate para consensuar las nuevas autoridades, bajo chicana de que eso ‘no estaba pautado en el orden del día’, por lo que se propuso la lista única conformada de Arrechea. En el fondo de la discusión, dijeron fuentes del partido, salieron a la luz algunas heridas abiertas desde que Linares asumió la presidencia escoltado por referentes de Gustavo Mac Karthy y Nancy González, mientras que el sastrismo y el madernismo, relegados, venían pidiendo pista. De hecho, trascendió que desde el sector ganador hubo quienes ofrecieron ocupar «cargos testimoniales» a los congresales díscolos para intentar llegar a un consenso.

En medio de estas discusiones, algunos congresales se bajaron de la votación y quedaron más de 60, de los cuales la gran mayoría votó por Arrechea, y una minoría no acompañó.

En ese ‘teje y maneje’  el intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque, la senadora Nancy González y la vicepresidenta del partido, Florencia Papaiani, rápidamente salieron a repudiar la falta de diálogo y de consenso de la línea interna que se quedó con el Congreso.

Lo concreto es que a tres meses de ‘haberles dado el dulce’ al sector comodorense con la presidencia del partido a manos de Linares y en la vicepresidencia a la trelewense Papaiani, lo que se considera el sector más renovador del partido, ahora el Congreso fue para el ala dura del PJ histórico del Valle.

Como se sabe, el Congreso es el órgano encargado de llevar adelante el sistema de alianzas en las próximas elecciones legislativas, y con ello se puede inferir que el peronismo ortodoxo busca otra vez marcar el paso y las PASO, si es que hay. Más de lo mismo en manejo partidario, pero con un condimento extra: el horno no está para bollos, tanto como la sociedad no está para más exageraciones de politiquería barata, por lo que puede resultar de las próximas urnas marcará un antes y un después del poder pospandemia.

 

Participado 

 

Como corolario, y ya a nivel gestión, el gobernador Mariano Arcioni no se quedó ni para el brindis de fin de año a sabiendas que no hay balance posible, y sobre todo debiendo casi tres masas salariales y un medio aguinaldo a todos los agentes públicos provinciales. El único dato que interesaba era la reestructuración de deuda y que repunte el precio del barril de crudo al que está atada la suerte de los ingresos gruesos de Chubut: la primera se consiguió, la segunda dependerá de un virus respiratorio y sus multiplicadas cepas.

En ese marco le dio juego a su vice Ricardo Sastre tras un año manteniéndolo a raya de las grandes decisiones gubernamentales, y para el cierre le cedió el mando por 20 días. El mellizo por supuesto no despreció -ni pudo- el convite, asumió y ya avanzó con reuniones fidelizadoras y operativas buscando demostrar sus condiciones de piloto.

La movida logró diluir los enconos públicos y acalló los reclamos, porque en ausencia de Arcioni, los descontentos no cargaron las tintas sobre Sastre.

Pero el ‘ratito’ de gracia parece mostrar a las claras dos componentes a favor del escribano que se suponía que ‘no sabía de política’: por un lado dejar sentada la voluntad de aceitar el diálogo y participar a su vice lo que demuestra con este gesto de confianza; un argumento que usará seguramente a su favor cada vez que se le achaque que no abre el juego. Y por otro darle el ‘abrazo de oso’ con el que lo muestra como parte de su gobierno y por ende de ‘sus decisiones’, una concesión que el Gobernador hace aún habiendo roto Sastre la alianza gobernante y reafiliándose al Partido Justicialista, algo que sobreexpone las idas y vueltas partidarias del vice.

En la práctica además, le dejó a Sastre por delante días movidos con la campaña de vacunación a menos y el éxito o no de partida; el avance de la curva de contagios; el operativo verano y el pago de sueldos que deberá enfrentar los primeros días del mes como responsable a cargo del Ejecutivo. Quienes conocen al vice entienden que para Sastre siempre es buen momento para probarse el traje, pero también para empezar a meditar tiempos y conveniencias, porque como decía Manuel Fraga Iribarne, «En política todas las victorias son efímeras, y todas las derrotas son provisionales».  En fin, burbujeante y ‘cruda’ política doméstica.

 

*Soy Juana de Arco, ….y ceniza de tantos


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