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31 enero, 2026

Aparición de elefantes marinos en las playas: cómo protegerlos

Si bien el hábitat natural de estos animales son las playas patagónicas, en los últimos años se ha registrado su presencia en lugares más cálidos como las costas bonaerenses, uruguayas e incluso en Brasil. Investigadores de la organización de conservación WCS Argentina comparten recomendaciones sobre cómo comportarse frente a la presencia de estos individuos, e hipótesis acerca de las posibles causas de este cambio de comportamiento registrado luego de la epidemia de gripe aviar que sufrió la población de Península Valdés en 2023, impactando en su estado de conservación.

El elefante marino del sur es la foca de mayor tamaño a nivel global. Pasa más del 90% de su vida en el mar, sin embargo, utiliza las costas durante dos momentos claves de su ciclo anual: la reproducción entre septiembre y noviembre, y la muda de piel entre diciembre y abril; en ambas etapas ayunan, por lo que deben ahorrar sus reservas de energía. La única colonia reproductiva del continente se agrupa en el Área Natural Protegida Península Valdés y zonas aledañas de las costas de Chubut. Sin embargo, desde 2024 se registraron apariciones inusuales de estos animales, e incluso nacimientos de crías, en zonas más cálidas de la costa argentina, Uruguay y Brasil.

«Una posible explicación a estos cambios en la distribución y comportamiento puede estar relacionada a la epidemia de gripe aviar que afectó a la especie en Península Valdés en 2023 y tuvo un gran impacto en su estado de conservación», señala Valeria Falabella, directora de conservación costero-marina de WCS Argentina, organización de conservación de la naturaleza que realiza investigaciones científicas y monitorea esta población desde hace 40 años.

En octubre de 2023, la colonia de elefantes marinos del sur de Península Valdés se vio gravemente afectada por el virus de la influenza aviar altamente patógena (H5N1), que mató al 97% de las crías y a un número indeterminado de adultos reproductores. De acuerdo con un estudio publicado en abril de 2025 en la revista Marine Mammal Science por WCS Argentina, CONICET y la Universidad de California Davis, llevará décadas para que la colonia se recupere a los valores poblacionales previos a la epidemia. Los científicos continúan realizando monitoreos y según el censo poblacional realizando en 2024 por WCS Argentina, la población disminuyó un 61% y su conservación pasaría de ser considerada de «Preocupación menor» a categorizarse como «En peligro», de acuerdo con los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Aumento de apariciones inusuales en las playas

En paralelo a los cambios demográficos, se fueron observando alteraciones en el comportamiento de la especie. Según los registros de WCS Argentina, entre fines de septiembre y octubre de 2024, se conocieron al menos seis nacimientos en lugares de la costa de Buenos Aires, como Mar de Ajó, Villa Gesell, Mar del Plata, Mar Chiquita, Miramar y San Blas. También se reportaron nacimientos en el Parque Nacional Islote Lobos de la provincia de Río Negro, y en el estado de Santa Catarina, al sur de Brasil.

En octubre de 2025 se conoció el caso llamativo del nacimiento de una cría de elefante marino en Piriápolis, Uruguay, que representó el segundo nacimiento conocido y registrado para ese país desde 1977. Ese año también se observó un nacimiento dentro del río Quequén, en el puerto de Necochea, Buenos Aires. Y en las playas de Uruguay y de Brasil aparecieron animales que se encontraban en la etapa de muda de piel.

«Estos nacimientos y migraciones tan al norte de Península Valdés son atípicos, por lo que resulta necesario seguir monitoreando a esta población para identificar las causas y maneras en que la especie puede llegar a adaptarse a diversos factores, como las enfermedades o el cambio climático», comenta Julieta Campagna, especialista en conservación de elefantes marinos de WCS Argentina.

¿Cómo reconocerlos?

El elefante marino del sur se destaca por su gran tamaño y coloración marrón-grisácea.
Es el mamífero con la mayor diferencia de tamaño entre machos y hembras.

Los machos adultos se caracterizan por su trompa prominente y pueden alcanzar hasta 5 metros de longitud y pesar hasta 4 toneladas.

Las hembras miden hasta 3 metros de largo y pesan entre 500-900 kilogramos.
Se pueden encontrar juveniles, de distintos tamaños y edades durante todo el año, así como crías pequeñas junto a sus madres entre septiembre y noviembre.

A diferencia de los lobos marinos, que en tierra se desplazan utilizando sus aletas delanteras y traseras, los elefantes marinos utilizan las aletas delanteras para desplazarse arrastrándose en la arena.

La muda consiste en un cambio drástico de todo el pelaje, por lo que es normal observar a los animales durante este período con diferencias de coloración, la piel nueva se ve gris y oscura y la piel vieja es amarillenta. Los individuos con piel desprendiéndose no están enfermos, están mudando el pelaje.
Regulan su temperatura tirándose arena o piedras en el lomo; no es necesario que se los moje.

Recomendaciones para cuidar a los elefantes marinos

La interacción de las personas con los elefantes marinos, aunque sea bien intencionada, puede tener consecuencias indeseables, agregando factores de estrés a individuos de una población que atravesó recientemente un episodio devastador.

Las hembras deben cuidar y alimentar a sus crías durante 21 días; si en este período las madres se sienten amenazadas o estresadas, pueden huir y provocar el abandono y muerte de las crías. Además, como durante los períodos en tierra los animales ayunan, los desplazamientos de huida frente a los disturbios ocasionados por perros, vehículos o turistas, generan un alto desgaste de energía perjudicial para la salud del individuo.

Por esto, ante la aparición de un elefante marino en las playas, es necesario cumplir con ciertas pautas de comportamiento claves para no molestarlos en un momento de vulnerabilidad en el que necesitan descanso. Algunas de ellas son:

  • Mantenerse a más de 30 metros de distancia de los individuos.
  • No arrojarles piedras ni ningún objeto para provocar que se desplacen.
  • No acercarse con perros que puedan asustarlos con ladridos o incluso morderlos.
  • No acercarse con vehículos todo terreno que puedan estresar a los animales por su velocidad y sonido.
  • No tirarles agua ni intentar que se desplacen hacia el mar.
  • Nunca interponerse entre los animales y el mar.

Por otro lado, la presencia de residuos dejados por los transeúntes o la basura plástica de origen pesquero, como redes y zunchos, pueden provocar enmallamientos en esta y otras especies.

 

*AWCS