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Última actualización: 30/10/2026 18:30:51

Hallazgo inédito sobre ballenas en Chubut que sorprende a la ciencia: rutas migratorias y nuevos visitantes

Hallazgo inédito sobre ballenas en Chubut que sorprende a la ciencia: rutas migratorias y nuevos visitantes

A un año de un avistaje fortuito, los laboratorios confirmaron el primer registro de una ballena jorobada madre con su cría en el Parque Provincial Patagonia Azul. El arduo viaje del pequeño “Huellita”, los peligros extremos de la primera migración y el valor biológico de un ecosistema indomable.

El mar patagónico nunca deja de esconder secretos y la ciencia acaba de revelar uno de los más emocionantes de los últimos años. Las costas chubutenses, famosas mundialmente por la ballena franca austral, albergan ahora un nuevo misterio protagonizado por la especie jorobada. El Parque Provincial Patagonia Azul se convirtió en el escenario de un hito biológico al documentarse por primera vez la presencia de una madre y su cría utilizando la zona como área de resguardo y alimentación.

Lucas Beltramino, biólogo del Proyecto Patagonia Azul, recuerda que en octubre del año pasado el equipo realizaba una navegación de rutina en busca de cetáceos cuando divisaron dos ejemplares. El biólogo explica que “uno de ellos era visiblemente más pequeño, pero no asomaba la cola”, por lo que solo pudieron tomar una fotografía de su aleta dorsal sin llegar a conclusiones certeras.

 

A un año de un avistaje fortuito, los laboratorios confirmaron el primer registro de una ballena jorobada madre con su cría en el Parque Provincial Patagonia Azul al sur de Chubut.

Cinco días después el equipo volvió al agua y encontró a tres ballenas nadando juntas. Al desplegar el dron para una observación aérea, la evidencia visual fue irrefutable. Una de las ballenas medía exactamente la mitad que las otras dos. Los investigadores documentaron de inmediato un comportamiento fascinante. El ejemplar más pequeño se mantenía pegado a una de las hembras, mientras esta maniobraba sin descanso para mantener alejado al tercer integrante, un macho adulto ya conocido por los científicos en temporadas anteriores.

El equipo tomó muestras de biopsia de los tres individuos para enviarlas al laboratorio. «La confirmación llegó hace pocos días, así que ya no quedan dudas, es el primer registro de una madre y su cría de ballenas jorobadas en el Parque Provincial Patagonia Azul», relata Beltramino con entusiasmo. El pequeño ejemplar había sido bautizado el año pasado como “Huellita” por los propios vecinos de Camarones, y el reciente análisis genético confirmó que se trata de un macho.

La odisea de la primera migración

El primer año de vida representa un desafío extremo para la supervivencia de estos gigantes marinos. Las ballenas eligen parir en aguas cálidas y reparadas donde el alimento suele ser sumamente escaso. Esta condición biológica obliga a la madre a consumir sus propias reservas corporales para amamantar al recién nacido y garantizar su rápido desarrollo.

A las pocas semanas de vida, el ballenato debe emprender un viaje épico de miles de kilómetros para que la hembra logre nutrirse nuevamente. Beltramino detalla que el trabajo vital de la madre durante ese tiempo es encontrar un lugar con buen alimento sin tener que viajar enormes distancias, evitando que su cría se agote en el trayecto.

Durante esta travesía inicial los peligros se multiplican de forma drástica en el océano. El biólogo advierte que en esta etapa los ejemplares jóvenes quedan muy expuestos a los ataques de depredadores veloces como las orcas. A esta amenaza constante se le suma el riesgo de contraer enfermedades naturales, como el factor de mortalidad que afectó recientemente a otras poblaciones de cetáceos en Península Valdés.

Un santuario de islas y alimento

Frente a este escenario de extrema vulnerabilidad, la costa de Camarones irrumpe como un oasis. El Parque Provincial Patagonia Azul posee un laberinto de islas y bahías que ofrecen múltiples resguardos cuando el Atlántico se agita. Esta geografía resulta un imán biológico inmejorable para las especies migratorias.

Las aguas costeras permiten esquivar los temporales con facilidad. «La ballena tiene opciones de espacios donde las aguas están más tranquilas para muchas direcciones de viento y como la cría necesita descansar, eso es atractivo», precisa el especialista sobre este refugio natural que, además, cuenta con una enorme abundancia de alimento. Este territorio puede funcionar tanto como un área de permanencia estacional o como una escala intermedia clave antes de continuar el extenso viaje hacia las aguas antárticas.

La confirmación del vínculo filial entre “Huellita” y su madre abre un nuevo capítulo para la conservación de los océanos. Las moratorias internacionales que prohibieron la cacería comercial impulsaron una recuperación sostenida de las poblaciones a nivel global. En una primera etapa “las manadas volvieron a ocupar sus áreas tradicionales, pero recientemente comenzaron a expandirse hacia zonas inesperadas”.

Hasta ahora, Patagonia Azul no contaba con registros históricos sobre el uso estacional de esta especie en particular, un vacío que dispara interrogantes fundamentales para los científicos de la región. El equipo investiga ahora si estas ballenas ocupaban la zona en el pasado sin ser registradas o si esta población puntual descubrió un nuevo sitio ideal para sobrevivir. Con la presencia de “Huellita” plenamente documentada, el sur de Chubut revalida su enorme valor ecológico y aporta datos invaluables para proteger las grandes rutas migratorias del mundo.