Esta semana comenzó en Puerto Madryn una nueva etapa del Dispositivo de Acompañamiento a la Terminalidad Educativa del sector pesquero, una iniciativa liderada por el Observatorio del Sistema Pesquero Argentino (OSPA) y CAPIP, junto a las empresas San Isidro, Iberconsa, Argenova y Estrella Patagónica (EPSA), que en esta instancia suma además una fuerte participación del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA).
Después de avanzar durante este año con la terminalidad secundaria de trabajadores del sector pesquero, marineros y trabajadores de plantas pesqueras, el proyecto incorpora ahora un nuevo desafío: acompañar a quienes, por diferentes circunstancias de sus trayectorias personales y laborales, no pudieron completar sus estudios primarios. Esta etapa ha sido posible gracias a una articulación directa con el Ministerio de Educación de la Provincia de Chubut para acompañar específicamente este proceso.

La primera experiencia comenzó con trabajadores de plantas pesqueras de Puerto Madryn, conformando grupos que permitan aprovechar y organizar los recursos docentes. La Educación Permanente de Jóvenes y Adultos de Chubut actualmente cuenta con un dispositivo específico denominado “Saberes en diálogo: reconocimiento y acreditación de saberes” para el nivel primario. Esta propuesta tiene una característica central: no plantea que un trabajador adulto vuelva a empezar la escuela desde cero. El recorrido se desarrolla mediante un proceso de reconocimiento y acreditación de saberes, que permite recuperar conocimientos, capacidades y aprendizajes construidos a lo largo de la vida, tanto dentro como fuera de la escuela.
Aprender también desde el trabajo y la experiencia
Una persona adulta que lleva años trabajando no llega al sistema educativo sin conocimientos. Resuelve problemas, calcula, organiza tiempos y cantidades, interpreta instrucciones, utiliza herramientas, se comunica con otros y toma decisiones cotidianamente.
Por eso, acreditar saberes significa identificar y poner en valor esos aprendizajes previos y relacionarlos con los contenidos y capacidades que deben acreditarse para completar el nivel educativo. No se trata de reducir las exigencias, sino de encontrar otras maneras de enseñar y evaluar, adecuadas a la experiencia y a las condiciones de vida de una persona adulta.
En trabajadores pesqueros, además, esto permite que algunos contenidos puedan abordarse a partir de situaciones cercanas a su realidad laboral y cotidiana, convirtiendo esa experiencia en un punto de partida para nuevos aprendizajes.
En el caso de los trabajadores pesqueros, esto permite además que algunos contenidos puedan abordarse a partir de situaciones cercanas a su realidad laboral y cotidiana, convirtiendo esa experiencia en un punto de partida para nuevos aprendizajes.

La escuela también se acerca al lugar de trabajo
Esta primera experiencia incorpora otro componente que OSPA, CAPIP, STIA y las empresas consideran especialmente importante: fortalecer el vínculo entre el sistema educativo y el mundo del trabajo.
En ese marco, este viernes la experiencia comenzó en la planta Greciamar, perteneciente al Grupo San Isidro, en Puerto Madryn, donde la docente que acompaña el proceso se acercó al lugar de trabajo de sus estudiantes para recorrer los espacios en los que desarrollan sus tareas y acercarse a las dinámicas propias de una planta pesquera.
La propuesta busca que este acercamiento no sea solamente una visita, sino parte del propio proceso educativo. Conocer dónde y cómo trabajan los estudiantes permite reconocer los saberes que ponen en práctica cotidianamente y pensar estrategias pedagógicas vinculadas con sus experiencias concretas.
La intención es construir propuestas cada vez más situadas: que la docente conozca quiénes son sus estudiantes, cómo trabajan, qué conocimientos utilizan diariamente y cuáles son las particularidades de una actividad atravesada por horarios, turnos y ritmos que muchas veces no coinciden con los de la educación tradicional.
De esta manera, mientras los trabajadores recuperan y acreditan saberes para avanzar hacia la finalización de sus estudios primarios, la escuela también se acerca a ellos, a sus trayectorias y a sus lugares de trabajo.
Esta articulación expresa uno de los principios que viene orientando el Dispositivo de Acompañamiento a la Terminalidad Educativa desde su inicio: no pedirle solamente al trabajador que se adapte al sistema educativo, sino construir también las condiciones para que la educación pueda acercarse a las particularidades reales del trabajo pesquero.
Con la incorporación del nivel primario, el proyecto continúa ampliando una red que reúne al sector empresarial, sindical, educativo y académico detrás de un objetivo común: que ningún trabajador de la pesca encuentre en las características de su actividad un impedimento para completar su educación obligatoria.