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Última actualización: 13/08/2026 14:30:55

OPINIÓN| El panorama electoral y el candidato que está faltando – Por Alejandro Sala

OPINIÓN| El panorama electoral y el candidato que está faltando – Por Alejandro Sala

No se percibe, por el momento, la aparición de ninguna iniciativa consistente de matriz republicano-liberal que pueda tener un papel significativo en las elecciones del año próximo. Ha habido algunas insinuaciones, encabezadas por los economistas Hernán Lacunza y Carlos Melconian respectivamente, pero se trata de expresiones que, por ahora, no han mostrado el volumen político necesario como para convertirse en competitivas.

Por Alejandro Sala*

Si bien todavía es demasiado temprano como para que el escenario electoral haya quedado definido, también es verdad que los tiempos se van acortando y que se hace necesario que se aclare quiénes serán los participantes con perspectivas de tener peso en el desenlace de la elección. Si el panorama electoral del año que viene queda circunscripto a la opción entre libertarios y kirchneristas, el futuro de nuestro país empezará a lucir muy oscuro.

¿Es posible que aparezca una alternativa a los dos extremos de la polarización? Sí, es posible pero no es seguro que vaya a suceder. Puede ocurrir que ninguna alternativa se consolide y todo el panorama quede “congelado” entre dos opciones que, en definitiva, son las dos caras de una misma moneda. Eso sería problemático porque del kirchnerismo ya sabemos lo que cabe esperar y un segundo período de Milei, con el poder revalidado por el voto mayoritario, presumiblemente se deslizará por una pendiente de degradación de las ya deplorables metodologías autoritarias, antirrepublicanas e intolerantes que ha mostrado desde que asumió y que resultaron atenuadas porque encontró obstáculos que le interpusieron frenos. Pero con un mandato renovado, seguramente esas prácticas se acentuarán y los impedimentos que lo mantuvieron a raya tenderán a resultar desactivados.

¿Qué tendría que suceder para que surja una tercera opción que rompa la polarización entre kirchneristas y libertarios? Lo primero que se necesita es un líder, un candidato, un referente. Los proyectos políticos se organizan desde arriba hacia abajo. Una vez definido el líder, el resto de la estructura se acomoda al rumbo que ese referente va estableciendo. Cuando el liderazgo no está claro, los esfuerzos se dispersan, la tarea pierde coordinación y el mensaje transmitido a la sociedad es ambiguo. La experiencia corrobora esa premisa: Alfonsín, Menem, Kirchner, Macri, Milei fueron líderes nítidos; De la Rúa y Alberto Fernández tuvieron perfiles difusos; lo mismo sucedió con Juntos por el Cambio cuando las diferencias entre Bullrich y Rodríguez Larreta diluyeron la imagen de la agrupación.

Pero aquí surge otra pregunta: ¿hay margen para la aparición de un líder de perfil liberal-republicano que proyecte una imagen sólida, confiable, capaz de neutralizar los intentos de desestabilización del peronismo? Este es, probablemente, el punto crítico de todo el problema. Porque los principios republicanos incluyen, por definición, la tolerancia hacia el disenso. Pero el peronismo aprovecha las oportunidades que ese sistema ofrece para operar con el fin de desestabilizar al gobierno adversario. Esto explica por qué surgió un energúmeno como Milei, después de la fallida experiencia del condescendiente Mauricio Macri.

Milei logra, a su manera, con sus exabruptos y sus desbordes, contener al peronismo. Pero con sus métodos el sistema republicano queda perdido por el camino. Nos encontramos entonces en el dilema de que si somos tolerantes el peronismo se aprovecha y nos impide desarrollar el gobierno y si empleamos los métodos necesarios para someter al peronismo nos salimos de los límites del orden republicano.

¿Tiene solución ese problema? ¿Podemos encontrar un candidato que nos saque del atolladero de tener que optar entre los libertarios y los kirchneristas?

Están empezando a percibirse síntomas de descomposición en el gobierno de Milei. No es un desplome sino una erosión lenta que, hasta ahora, si existía, no se apreciaba. Pero comienza a notarse que el libertario es un gobierno de bases endebles. Esto abre el espacio para que haya quienes se empiecen a animar a desafiarlo. Como el fenómeno del debilitamiento del gobierno es todavía reciente, ninguna de estas iniciativas luce aun demasiado consistente. La ingeniería política que habrá que configurar para motorizar un plan alternativo al de Milei es bastante compleja y requiere mucha sutileza para ubicar cada una de las piezas en el lugar apropiado. Pero es una idea y un sentimiento que comienzan a cobrar cuerpo, volumen, musculatura.

Lo que está faltando en este escenario es el tipo que diga “aquí estoy” y todos se encolumnen detrás de él. Está faltando el líder, el que asuma el protagonismo y genere la sinergia que movilice todos los apoyos hasta ganar las elecciones y darle una vuelta de tuerca a lo que deja Milei como herencia rescatable y se dedique a avanzar con lo muchísimo que queda pendiente.

¿Aparecerá ese candidato? Todavía no sabemos el final de esta apasionante serie cuyos capítulos se van conociendo a medida que transcurren, no en la ficción, sino en el mundo real.

*RBC