Tras un debut deslucido y lleno de dudas en el empate 1-1 ante la R. D del Congo, Portugal se destapó con una goleada categórica ante Uzbekistán en la segunda fecha del Grupo K. ¿El gran protagonista? Cristiano Ronaldo, quien se sacó la mufa, anotó un doblete sensacional y estableció tres nuevos récords históricos.
La expectativa por ver al Bicho en su sexta Copa del Mundo era total. Tanto él como Lionel Messi ya compartían el honor de ser los únicos jugadores en disputar seis ediciones distintas del torneo máximo. Sin embargo, en la carrera por el gol, la historia sumó un capítulo electrizante.
Hasta antes de esta cita, CR7 lideraba en solitario la marca de haber convertido en cinco Mundiales diferentes (aprovechando que el astro argentino no convirtió en Sudáfrica 2010). Pero el hat-trick de Leo ante Argelia en la primera fecha obligó al luso a contestar con lo mejor que sabe hacer: rompiendo todo tipo de récords.
Con su primer grito de la tarde ante el combinado uzbeko, Cristiano destrabó el partido y, al mismo tiempo, selló una marca que parece de otra galaxia: se transformó en el único futbolista en la historia en convertir en seis ediciones diferentes de la Copa del Mundo.
El doblete de Ronaldo no solo sirvió para asegurar los tres puntos clave de la selección lusa en el Grupo K, sino también para saldar una deuda interna. Con estos dos festejos, el atacante llegó a los 10 goles en citas mundialistas, superando la línea del mítico Eusebio (9) para convertirse en el máximo goleador histórico de Portugal en los Mundiales.
El tercer récord de la jornada tocó de lleno la eterna rivalidad del siglo. Con 41 años y 138 días, Cristiano Ronaldo se convirtió en el jugador más longevo en anotar un doblete en la historia de los Mundiales. La marca estaba fresca: se la arrebató a Lionel Messi, quien apenas un día antes (el lunes, frente a Austria) lo había logrado con 38 años y 363 días.
En el horizonte de la longevidad absoluta a la hora de marcar un gol (sea uno o más) todavía resiste el camerunés Roger Milla, quien le anotó a Rusia en 1994 con 42 años y 39 días.
Además de las marcas mundialistas, el artillero luso dio un paso clave en su obsesión personal: alcanzar las cuatro cifras de goles antes del retiro.