La narcocriminalidad termina indefectiblemente en enfrentamientos entre competidores, violencia urbana extrema que termina afectando a todo el entramado social. Esa realidad hace años se vive en Comodoro, sin embargo muchos afirman que los casos de delitos se ‘abstraen’ de un proceso mas complejo y terminan favoreciendo con condenas laxas -la mayoría de las veces ni siquiera completadas- que siguen retroalimentando el círculo delictivo.
A la fecha son seis las víctimas de los enfrentamientos entre estos clanes: Rodrigo Nieves (2026), Agustina Asencio (2026), Matías Nieves (2025), Jorge David Nieves (2025), Jorge Feliciano Olivera (2019) y Jonathan Vera (2016),
Algo de esto quedó en evidencia la semana pasada cuando debía comenzar el juicio por el homicidio de Matías Nieves, por el cual está imputado Agustín Vera como principal sospechoso.
El doble homicidio ocurrió en la madrugada del miércoles, cuando murieron baleados Rodrigo César Pedro Nieves, principal objetivo del ataque, y Agustina Asencio, trabajadora del natatorio municipal del barrio Pueyrredón que estaba junto él en el auto.
Según la reconstrucción del hecho, los atacantes los encontraron dentro de un vehículo y abrieron fuego sin mediar palabra, dejando el auto acribillado. Nieves murió en el acto y, minutos después, también falleció Asencio producto de las heridas.
La víctima, además de testigo en esta causa, ya arrastraba su propio prontuario: había asesinado a un mecánico y también fue beneficiado con reducción de pena hace unos años.
El juez penal de Chubut, Mariano Nicosia, fue quien resolvió suspender el proceso el pasado jueves tras la ola de violencia que rodea estos casos y la muerte del testigo de la primera audiencia, que terminó de completar un cuadro aterrador para la ciudad petrolera. Los enfrentamientos entre estas dos familias lleva años, caracterizada por robos, asesinatos y presunta venta de drogas. Y no son los únicos grupos que operan con vicios de impunidad, según los habitantes de las barriadas más complicadas.
La suspensión del proceso y las consecuancias que evidenciaría una laxa intervención judicial a través de la historia de estos grupos familiares durante más de tres décadas y con enorme prontuario delictivo, generó no pocas críticas esta semana.
Por esta histórica disputa narco-criminal el gobernador Ignacio «Nacho» Torres le ha solicitado a la Justicia medidas severas, incluyendo la aplicación de la Ley Antimafia.
Una secuencia de violencia permanente
Rodrigo Nieves fue acribillado a balazos dentro de su automóvil en las primeras horas de la madrugada del miércoles 22 de abril de 2026. En el episodio también murió, baleada, Agustina Asencio, una joven de 24 años que lo acompañaba.
Los primeros testimonios indicaron que Asencio conocía a Nieves desde hace solo una semana y no tenía mayores vinculaciones con la familia de él.
La investigación del doble homicidio es llevada adelante en el marco de un importante hermetismo de la Policía y la Justicia de Chubut, debido a las características particulares que rodean el caso: el enfrentamiento entre los Nieves y los Vera, dos familias muy vinculadas con el delito que arrastran cerca de tres décadas de guerra por territorios comodorenses y ya han dejado seis personas asesinadas.
Incluso, el número podría ser mayor. Vanesa Ulloa, la madre de Agustín Vera, se encuentra actualmente bajo prisión preventiva domiciliaria tras haber liderado un ataque a balazos a integrantes de la familia Nieves en octubre de 2025, frente a la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia, minutos antes de que comenzara el juicio por el crimen de Matías Nieves.
Según relatan fuentes policiales y judiciales comodorenses, el encono entre las bandas de los Nieves y los Vera comenzó en la década del 90, vinculado con disputas por zonas delictivas
Una cadena de muertes
Robos, amenazas y enfrentamientos con armas de fuego se fueron sucediendo hasta llegar al primer punto culminante el 15 de diciembre de 2016.
Ese día, Jonathan Vera fue ejecutado de un disparo en la nuca, luego de un ataque a balazos en el barrio San Martín, frente a la vivienda de integrantes de la familia Nieves.
Las circunstancias de la muerte incluyeron un detalle que luego se repetiría más de una vez: los asesinos balearon el auto donde iba Jonathan, acompañando a su hermano Cristian Vera.
Por el hecho fueron detenidos e imputados Matías Nieves y su hermano Rodrigo, que por entonces era menor de edad. Los dos resultaron absueltos por falta de pruebas en su contra.
Rodrigo Nieves sí fue condenado en 2020 por otro asesinato, ocurrido poco más de dos años después.
El 3 de enero de 2019 mató al mecánico Jorge Feliciano Olivera. Según se acreditó en la causa, llegó al taller de Olivera a bordo de un Peugeot 206, se detuvo y, desde el interior del vehículo, efectuó al menos tres disparos de los cuales uno dio en la cabeza de la víctima.
La condena fue a 11 años de prisión pero menos de seis años después del homicidio, Rodrigo ya estaba en libertad.
Más muertes en la familia Nieves
En 2025, las víctimas fatales fueron dos integrantes del clan Nieves. El 24 de enero mataron a Matías Nieves. Estaba dentro de su auto, un Ford Fiesta azul, estacionado junto a un local nocturno, cuando otro vehículo se detuvo a su lado. Le dispararon siete tiros de los cuales cinco dieron en el blanco y al menos uno en su cabeza, matándolo instantáneamente.
Por ese hecho iba a ser juzgado a partir de este 23 de abril Agustín Vera, quien en aquel enero fue arrestado tras intentar huir hacia Trelew.
Pasó apenas un mes y, el 27 de febrero de 2025, Jorge David Nieves fue ejecutado de un disparo en la cabeza en el barrio Quirno Costa. La causa está actualmente en juicio, con un imputado: Mauro Fabián Pavei, un delincuente de largo prontuario que habría estado vinculado con los Vera.
Según sostuvo la Fiscalía en el juicio, Pavei interceptó a Nieves, le disparó dos veces, lo hirió y, finalmente, le apuntó al rostro y realizó un tercer disparo, mortal.
Desde hace años, en Comodoro Rivadavia hay un promedio superior a los 19 cada 100.000 habitantes, posicionándose como una de las ciudades más violentas del país, superando estadísticas mundiales en tasa de homicidios. La situación supera una tras una las gestiones gubernamentales y las intervenciones policiales, por el efecto multiplicador de este tipo de delitos y el modo en que van mutando los modus operandi. Un flagelo que difícilmente se pueda abordar si la Justicia no se pone los pantalones largos, afirman los entendidos.