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Camarones y el arte de la Ruta Azul brilló en Buenos Aires en la edición de Biósfera

Camarones y el arte de la Ruta Azul brilló en Buenos Aires en la edición de Biósfera

La identidad de la costa y del mar chubutense pisó fuerte en la última edición de la Bioferia. Representando a Camarones y llevando consigo la esencia de la Ruta Azul, el grupo de tejedoras e hilanderas ALAS se transformó en un embajador cultural y productivo de la región. Fue una presencia que no pasó desapercibida, donde la calidad de la lana merino y el trabajo artesanal se llevaron todos los elogios en la capital del país.

Este desembarco fue posible gracias a un trabajo articulado entre el sector emprendedor y el fuerte apoyo Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas de la Provincia junto a la Municipalidad de Camarones. Esta colaboración institucional permitió que el talento local tuviera una vidriera nacional para demostrar que los productos de la zona están a la altura de los mercados más exigentes de sustentabilidad.

Una caricia de la Patagonia en la Capital

Para Alejandra Pereira, una de las caras visibles de ALAS, la conexión con el público fue inmediata y profunda. La suavidad de las fibras naturales funcionó como la puerta de entrada para contar una historia mucho más grande, enfocada en un pueblo que vive de cara al mar. La emprendedora relató que la gente se mostró sumamente interesada en el tipo de lana y su calidad al tacto. También destacó el entusiasmo que generó la posibilidad de mostrar el lugar, las reservas y el tesoro natural de las costas chubutenses.

El stand fue un espacio para exhibir prendas y funcionó al mismo tiempo como un centro de promoción turística y ambiental. Mientras los visitantes descubrían la finura de las piezas, conocían los detalles del mar, del Parque Patagonia Azul y la Reserva Cabo Dos Bahías.

ALAS es un emprendimiento de mujeres que se inició hace unos años en el pueblo de Camarones y crece acompañado por el programa de emprendedores del Proyecto Patagonia Azul de la fundación Rewilding Argentina, que promueve la producción sostenible. Alejandra subrayó que la propuesta se basa en la armonía grupal y en la carga emocional de cada creación. «Cada madeja y cada tejido tiene nombre propio. Somos varias mujeres que aunamos esfuerzos y saberes. El visitante siente esa calidez y se siente protegido por un producto que está hecho íntegramente con nuestras manos», explicó para diferenciar sus prendas de la producción industrial masiva.

El vellón como reflejo del paisaje costero

El proceso de ALAS es un homenaje a la paciencia y a los saberes heredados. Trabajan la lana desde el momento de la esquila, procesan el vellón manualmente y evitan el uso de tintes químicos. Este compromiso con la autenticidad fue uno de los puntos más valorados por las instituciones al seleccionar al grupo para representar a la provincia.

Durante la feria, las piezas exhibidas fueron un verdadero muestrario de la geografía de Camarones, ya que las fibras conservan los tonos naturales del entorno sin artificios. Según describió Pereira, llevaron colores que las identifican plenamente. En su relato detalló que cuentan con lanas blancas como la espuma del mar, grises o matizadas como las plantas y rocas locales, formando colores únicos.

En el stand, Alejandra también mostró folletería para dar a conocer el Parque Provincial Patagonia Azul y las diversas especies protegidas de la zona. Para ellas, el hilado es también una forma de militancia ambiental. Alejandra reflexionó que buscan protección hacia su ser, el cual perciben como sintiente al igual que los animales. Mostrar el área protegida resulta fundamental para poner en valor tanto la materia prima como la historia del lugar.

Alianzas para un crecimiento sostenible

El paso por la Bioferia dejó un saldo sumamente positivo en términos de formación y proyección. El intercambio con otros emprendedores sustentables y con referentes de la Casa del Chubut permitió al grupo vislumbrar nuevos horizontes para el crecimiento de la marca, siempre respetando los tiempos de un proceso artesanal.

El respaldo estatal fue un pilar clave en este éxito. Alejandra valoró el aporte económico municipal para cubrir gastos logísticos y el reconocimiento provincial a una labor que rescata técnicas ancestrales. Afirmó que el acompañamiento institucional les da más fuerza para seguir como grupo y ayuda a visibilizar la historia de Camarones y de su Sociedad Rural, la primera de Chubut, que muchas veces permanece desconocida.

Tras días de intenso intercambio, ALAS regresó a la provincia con la certeza de que su proyecto es sólido y tiene proyección internacional. Alejandra concluyó con una mirada optimista sobre el futuro. «Este aprendizaje fue maravilloso para conectar nuestros saberes con la práctica de un proyecto sustentable y potente para toda la comunidad de Camarones», aseguró a modo de cierre.

*ACH